viernes, 21 de septiembre de 2007

Reflexiones sobre el Tranvía de la Sierra

Con cierta frecuencia visito Güejar Sierra, un pueblo serrano que no necesita ser presentado para mis paisanos, pero que a los demás les diré que está enclavado en el Valle del Río Genil. Güejar Sierra es lugar de paso obligado para realizar bastantes excursiones a Sierra Nevada, además es lugar famoso por su exquisita morcilla y junto al pueblo hay un restaurante donde apetece irme a dominguear de vez en cuando (En el Camping "Las Lomas", donde hacen unas migas de pan pa ponerse morao).

Siempre que voy alli, ya sea por mi afición excursionista o por pasar un rato, contemplo las abandonadas instalaciones del Tranvía de la Sierra (antiguas estaciones, el recorrido, los túneles excavados en la roca) y como está transformándose el entorno de la cabecera del Genil y me vengo con el mismo cabreo. La acumulación de despropósitos a lo largo de los años desde que dejó de prestar servicio ha sido considerable.

Para conocer la historia del Tranvía de la Sierra recomiendo la lectura del libro del mismo título del historiador granadino Manuel Titos (autor tambien de dos magníficos tomos titulados Sierra Nevada: Una Gran Historia). No obstante, intentare hacer un resumen sobre la vida de este singular ferrocarril de via estrecha, basándome en los datos bibliográficos de los que dispongo.
A comienzos del siglo XX se realizaron diversos proyectos de ferrocarril para acceder a Sierra Nevada, algunos de ellos bastante disparatados, que no llegaron a cuajar hasta que la iniciativa del Duque de San Pedro de Galatino puso en marcha un proyecto turístico serio con su intención de abrir un hotel de lujo en el término municipal de Güejar Sierra, el "Hotel Sierra Nevada", hoy conocido por todos como "El Hotel del Duque" y actualmente propiedad del Arzobispado de Granada (según deseo del Duque en su testamento).

El trazado original partía desde Granada y transcurría por Pinos Genil, Canales y Güejar Sierra, hasta la estación del Rio Maitena, paralelo al cauce del río Genil.. Posteriormente se amplió con la estación del "Charcón" y hasta la confluencia de los ríos Genil y el San Juan, a fin de favorecer las replobaciones forestales de la Dehesa del Calvario y también contemplando las puesta en marcha de un teleférico hasta los Peñones de San Francisco (proyecto abortado cuando prácticamente tenia todos los trámites superados). Fue inagurado el de 20 de marzo de 1925 y tras diversos avatares y crisis (pasando de ser una explotación privada a estar integrada en FEVE) estuvo en funcionamiento hasta 1974, año en que el inicio de las obras para la construcción del Embalse de Canales (que inundaba gran parte del trazado) dió el puntillazo definitivo a una explotación que siempre tuvo problemas de rentabilidad y a la que en sus últimos años tampoco le hicieron demasiado caso los granadinos, exceptuando los montañeros para quienes era el medio ideal de acceso a la Sierra.. No me consta que el cierre provocase algún tipo de movilización ciudadana, cosa que tampoco me extraña porque el conformismo lo tenemos demasiado inoculado en las venas (recientemente hemos vivido disparates más gordos, y nada...). Las siguientes fotografías, tomadas en 1979, muestran el estado de las obras del embalse, y una de ellas justamente corresponde a una horadación en la ladera justo en el punto donde un túnel del trazado transcurría por una cavidad natural conocida como "La Cueva del Diablo", ahí precisamente está ahora encajada la presa.
El mayor interés de este ferrocarril era el paisajístico, siendo especialmente notable en el trayecto que quedó sumergido bajo las aguas del embalse y nunca se podrá recuperar. La posible recuperación del tranvía resurge en la prensa local con cierta frecuencia, pero siempre más alentada más por un espíritu nostálgico que con argumentos que posibiliten abordarlo seriamente.

Dejando por un instante a un lado esta cuestión, mi propósito es hacer reflexionar sobre la transformación acontecida en este paraje de la cabecera del Genil desde que el tranvía dejó de prestar servicios. Ya existía una pista que desde la estación del "Charcón" llevaba hasta el "Hotel Sierra Nevada" y que terminó siendo ampliada hasta enlazar con la Carretera de la Sierra en el punto donde en la actualidad se ubica el Centro de Interpretación.Tras el cierre de la línea y posterior desmantelamiento del material ferroviario, llegó el inevitable asfaltado de un trayecto del trazado, permitiendo a los vehículos transitar desde Guejar Sierra hasta el citado punto de la Carretera de la Sierra, pasando por el "Hotel del Duque". El trayecto desde la estación del "Charcon" hasta el "Barranco de San Juan" no fue asfaltado, sin embargo es este destino el que más tránsito de vehículos provoca, porque pocos son los que se aventuran en las estrecheces y curvas de la carretera que sube hacia la Estación de Esquí.¿El motivo de tanto trasiego?: los inevitables "merenderos" que han invadido toda la zona en el transcurso de estos años. Alguno ya estaba en funcionamiento cuando el tranvía aún existía, pero nada que ver con el desbarajuste existente ahora.

Transformación de la estación de "Maitena" en merendero "en propiedad", sucesivas ampliaciones y transformaciones del mismo, afectando a los márgenes del río, apertura y crecimiento desmesurado de los merenderos "Los Castaños" y "El Chiquito", apertura del merendero en el "Barranco de San Juan", en el lugar donde originalmente se ubicaba un corral de ganado, apertura del merendero "El Charcón" a partir de lo que inicialmente era una vivienda privada (¡¡¿¿??!!). Todas estas instalaciones han realizado intervenciones más que dudosas en el entorno para poder dar cabida a los vehículos de sus visitantes, teniendo como consecuencia movimientos de tierra, talas de árboles y construcciones de diques, todo a menos de 100 metros del cauce del río Genil, bastantes de estas intervenciones en el mismo. Todos tenemos algo de culpa en esto, yo mismo he estado de comilona siendo un niño con mis padres en más de un sitio de estos y ya adulto a la vuelta de alguna excursión, pero hoy día es que ni me apetece pisarlos viendo su comportamiento de "Atila", aparte que te dan un clave de narices por ponerte de comer regular.

Cierto es que no podemos hacer de nuestros espacios naturales lugares sagrados y puestos en un altar, pero si hay que tener un miramiento y planificación respecto a como explotarlos de manera que generen riqueza, pero sin cargárnoslos (aquello del "desarrollo sostenible", esa expresión que ya está manida de tanto uso y poca aplicación).

Ya a mediados de los años ochenta, cuando se estaba gestando la creación del actual Parque Natural se planteó poner un poco de freno al deterioro de la zona, con la intención de que toda esta zona quedase enmarcada dentro del mismo. Aquello tuvo como consecuencia un triste episodio en Güejar Sierra, cuando un par de concejales necesitaron protección policial de un numeroso grupo de vecinos algo "nerviosos". Finalmente el Parque Natural de Sierra Nevada tiene su límite justo en la confluencia de los ríos Genil y San Juan, a unos metros de donde se ubica el último de los merenderos existentes al final del trazado del tranvía, que casualidad. Incluso la propia administración ha realizado acondicionamientos en la antigua explanada para facilitar -¡aún más!- el acceso de los vehículos.

Y ahora me pregunto ¿un nuevo "Tranvía de la Sierra"? No seamos ilusos y nos montemos castillos en el aire, como mucho podría recuperarse el trazado desde Guejar Sierra hasta el Barranco de San Juan, pero los costes de esta inversión son altísimos y no creo que sea rentable ni preciso hacer semejante inversión. Existen otras opciones, comenzando por la eliminación del tráfico rodado en todo este trayecto que he estado describiendo, y habilitando un microbús lo menos contaminante posible para mover a los que quieran disfrutar de este todavía encantador -pero menos que antes- entorno. Respecto a los merenderos, hay exceso, una sobreexplotación hostelera de la zona, si por mi fuera serían expropiados y sus propietarios indemnizados, y los que se vea que pueden cumplir unas condiciones compatibles con el entorno, ser explotados en concesión administrativa renovable cada cierto tiempo (y donde se podría dar preferencia en la misma a los antiguos propietarios, previo concurso de méritos, etc.).

En otras zonas de nuestra geografía, especialmente por el norte, observa que tienen bastante sentido común en la gestión de sus espacios naturales, y no les duelen las prendas restringiendo el acceso de vehículos y visitantes cuando hay que proteger algo que no sólo es para nosotros ahora, sino que también pueden disfrutar nuestros descendientes. Si fue posible que los vehículos dejaran de circular por la pista que comunicaba la estación de esquí con la Alpujarra, no hay que descartar que algún dia también en este entorno se tome similar decisión, no perdamos la esperanza.

Como recuerdo, el resto de las fotografías corresponden a una exposición sobre el tranvía de hace un par de años, y las maquetas recogen algunos de los puntos más singulares del trazado.
BIBLIOGRAFIA
"El Tranvía de Sierra Nevada", Manuel Titos, Editorial Arguval
"Sierra Nevada: Una Gran Historia", Manuel Titos, Ed. Universidad de Granada (2 tomos)
"Proyecto del Teleférico de Sierra Nevada", Rubio Gandía, M.A.; Giménez Yanguas, M.; Reyes Mesa, J.M., Ed. Axares.

2 comentarios:

Mister Enigma dijo...

Por Cataluña han acabado con toda clase de deliciosos trenecitos, incluso sacando las vías, y ahora les da por editar libros carísimos en donde se ven en fotos en blanco y negro al respecto de lo que ya no existe. Una lástima.

Gracias por recomendar Escuela de jeroglíficos". Voy a ver si ha recomendado "OpusMusica":-)

Miguel Ángel Valenzuela Maya dijo...

Buenas noches,

Por diversos motivos, estoy estudiandome muy a fondo todo lo relacionado con el desaparecido Tranvía de Sierra Nevada, y he visto en su blog dos fotografías de la construcción del embalse de Canales que me han llamado poderosamente la atención.

Me preguntaba si dispone de esas fotografías de mayor tamaño y, quizás, algunas mas, pues documentos gráficos sobre la construcción de dicho embalse y el cómo afectó al tranvía hay pocas.

Me ha impresionado muchisimo la de la "Cueva del diablo", por fin voy situando emplazamientos.

Le felicito por texto, me ha interesado mucho y he aprendido datos hasta ahora desconocidos para mi.

Esperando contestación, le envío un cordial saludo,

Miguel Ángel