viernes, 15 de febrero de 2008

Carl Sagan, un hombre del Renacimiento


De todo lo que escuchamos, vemos o leemos, alguna de estas experiencias nos marcan de por vida, máxime en esos años en que estamos a medio camino entre la infancia y la adolescencia. En los años dorados de la era espacial ¿cuantos niños no habrán soñado con ser astronautas y aventurarse en la exploración del espacio?

Todo esto, a cuento del científico Carl Sagan, que a través de la serie televisiva Cosmos (cuya emisión comenzó en España a principios de los años ochenta, no sabría precisar el año exacto) causó gran impacto en mí. Si ya siendo más niño siempre me fascinó la contemplación del cielo estrellado e incluso causaba cierto respeto (¿que pasaría si todo eso se cayera? me decía yo, sin encontrar ninguna respuesta razonada a mi alrededor) desde aquel instante siempre he sentido gran curiosidad por la astronomía y en general he tenido más apego a las ciencias.

Cosmos nos acercó a muchos a los misterios del espacio y nos hizo amarlo. Documento de enorme carácter pedagógico gracias a la capacidad de Sagan de transmitir su pasión por la ciencia y el conocimiento de una forma comprensible y atractiva; la serie estaba planificada con un perfecto equilibrio entre datos científicos asequibles, abundantes referencias históricas a la investigación de nuestro planeta, de sus fenómenos y todo que nos rodea, una presentación excelente para los medios audiovisuales del momento y una banda sonora donde tenían cabida desde piezas clásicas hasta la música electrónica de Vangelis, de claras referencias cósmicas. A través de la misma Sagan encarnó al hombre del renacimiento, ese de curiosidad insaciable que combate cualquier miedo con el conocimiento, y que para muchos incluso constituye un referente moral a seguir. En cierto sentido, Cosmos es también la historia de la humanidad, de sus virtudes y sus miserias.

La serie, producida por la televisión pública estadounidense, ganó tres premios Emmy y un Peabody y constituyó todo un hito en la historia de la televisión. También sirvio para que muchos conocieramos la música del citado Vangelis, y precisamente me instó a comprar uno de mis primeros discos, "Heaven and Hell", que servía de fondo a los créditos de apertura y cierre de la serie. Hay muchos extractos de este disco y otros de Vangelis como "L’Apocalypse des Animaux", "Albedo 0.39", "Beaubourg", "Spiral", "Ignacio" y "China" a lo largo de los diferentes capítulos.



Breve resumen biográfico de Carl Sagan (ver fuente original):

Nació el 11-9-1934 en Nueva York. Graduado a los 20 años como físico puro, posteriormente doctorado en Astronomía y Astrofísica. Participación en los proyectos o misiones: Mariner 4 (primera sonda a Marte), Apolo 11, Mariner 9, Pionner, Voyager y SETI (búsqueda de inteligencia extraterrestre). Profesor de la Universidad de Harvard, Director del Laboratorio de Ciencias Espaciales en Cornell (Ithaca, Nueva York), Astrofísico en el Observatorio Astrofísico Smithsoniano, Cofundador del CSICOP (Comité para la Investigación Científica de los Hechos Paranormales). Autor o colaborador en los libros "OVNIS: un debate científico", "Los Dragones del Edén" (premio Pulitzer en 1978), "Cosmos" (adaptación de la serie), "Contacto" (llevada al cine), "El mundo y sus demonios" y "Miles de millones" (su testamento vital). Hombre comprometido y crítico con la carrera armamentística, partidario de la protección ecológica, opositor a las pseudo-ciencias y a los fundamentalismos de la clase que fueran. Falleció el 20-12-1996 tras una larga enfermedad.

Siempre en nuestro recuerdo y en el mío en particular cuando contemplo las noches estrelladas desde el cielo limpio de la Sierra.