miércoles, 2 de abril de 2008

Historicismo vs Eclecticismo

He aqui uno de los temas calientes que no suele faltar en las discusiones de los foros de música, para ilustrar el mensaje nada mejor que la portada de "Switched on Bach" mostrándonos al Kantor de Leipzig entre sintetizadores, todo un atrevido ejercicio de descontextualización. Según en que círculos manifieste uno que le gusta el Bach de Wendy Carlos (Walther en el momento de aquella grabación), puede ser sometido a un auto de fé.

Ciertamente yo soy bastante ecléctico en mis planteamientos musicales, como me gusta la música electrónica y Bach al mismo tiempo, me divierto escuchando "Switched on Bach" y no me caliento la cabeza con si "es o no es Bach". Cualquiera que conozca el concierto de Brandemburgo nº3 lo reconocerá a primera escucha. Ahora tal vez más desfasado resulta el sonido de esos sintetizadores de 1968, pero lo que es innegable es la maestría con que están manejados.

"Interpretación históricamente documentada" es el quid de la cuestión, y en inglés recibe las siglas HIP (Historical Informed Perfomance); corriente que en los últimos 40 años aproximadamente ha establecido unas nuevas pautas (ya no tan nuevas) sobre como hay que abordar la denominada música antigua (genéricamente toda la conocida hasta el siglo XVIII) aunque ya se va haciendo extensiva a repertorios más recientes. El fenómeno se denomina coloquialmente "historicismo".

Resulta innegable que la música de esas épocas lejanas ha cobrado nuevo brillo al ser "vista" con este prisma. Se trata de que volvamos a escuchar lo más parecida a como fue una música que con el paso del tiempo se ha ido "manoseando" hasta transformarla sensiblemente, merced al gusto de cada época y los hábitos de interpretación. La polifonía renacentista o las obra corales de Buxtehude, Bach, Telemann o Handel se escuchan con mucha más nitidez y claridad con un coro ajustado a la práctica real del momento que con una formación mastodóntica, por poner un caso. Los instrumentos también han sufrido transformaciones con el paso del tiempo, generalmente destinadas a hacerlos más fáciles de manejar y estables en su afinación, sin embargo muchas veces a costa de una pérdida de "color" o timbre. Los "medios" es uno de los pivotes sobre los que gira la corriente historicista, el otro sería el "como", establecer que prácticas interpretativas son las inherentes a un determinado momento. Resulta que muchas cosas no estaban escritas en las partituras, porque en su momento los músicos las tenían muy claras, o estan en unos trazos muy someros que servían de orientación y dejaban el resto a la capacidad improvisatoria del músico. Tal seria el caso del "bajo cifrado" (acompañamiento que se suele desempeñar al clave, órgano u otros instrumentos de tañer como el laúd); también los signos de ornamentación son susceptibles de interpretación, el fraseo, el legato, el rubato... Etc.. En estos momentos se tiene una idea mucho más precisa de como se abordaban todas estas cuestiones, merced a la investigación.

No obstante, con todos estos criterios objetivos en la mano, es posible enfrentarse a interpretaciones históricamente documentadas de la misma obra que no tengan nada que ver unas respecto a otras, ya sea tanto por la destreza de los músicos que tocan (los instrumentos "antiguos" son bastante delicados al respecto y requieren ejecutantes especialmente versados) como por el margen de ¿libertad o duda? existente respecto a la interpretación. Así pues, no nos encontramos ante la "verdad absoluta". Es más, yo creo que en muchos casos el espíritu del momento impregna muchas de estas interpretaciones.

Y digo esto, volviendo a mi "boutade" del Bach con sintetizadores, porque no entiendo que el disfrute de la música tenga que entenderse como un mero ejercicio "arqueológico". Es más, se dá la paradoja que hay interpretaciones con todos los parabienes de la fidelidad histórica y una correcta ejecución que son un tostón al lado de otras tocadas con instrumentos modernos (no me refiero en este caso a sintetizadores u ordenadores, sino a instrumentos que no son tal como los de la época) y con "amaneramientos románticos o decimonónicos".

En cierta ocasión, conversando con el organista de la Catedral de Granada, Juan Alfonso García, y un familiar mío que le insistía en que sería de interés escucharle tocar sus propias obras al órgano, el músico nos dejó un tanto extrañados con esta afirmación : "El fenómeno musical consta de tres componentes: el compositor, el intérprete y el oyente. No me parece que dé buen resultado agrupar los tres en la misma persona". Esta escueta frase podría interpretarse en bastantes sentidos, sin embargo para mí pone especialmente de relieve el carácter "vivo" de la música y que el disfrute de la misma ha de plantearse con la mayor de las libertades, porque para gustos, los colores.

Puestas en práctica bajo mi punto de vista, estas libertades me permiten escuchar en directo (que siempre es mejor que en disco, porque desde luego los discos son un invento de hace cuatro días) la música de Bach o Vivaldi en mi ciudad, donde por ahora no hay formaciones instrumentales especializadas en música antigua, pero sin embargo la Orquesta Ciudad de Granada cumple diligentemente y casi siempre bajo la dirección de algún especialista. ¿Los directores que se venden al mejor postor? ¿o simplemente que se toman la cuestión con bastante naturalidad?. Tampoco esta de más comparar un concierto de Vivaldi en la interpretación de Il Giardino Armonico y luego escuchar a los hoy "demodé" I Musici.

Así pues, el historicismo para mí constituye una opción más, en estos momentos la más válida, para el deleite de las músicas del pasado, pero no por ello la única, y deberíamos plantearnos que los músicos de todas las épocas habrán pasado bajo su propio tamiz otras músicas más pretéritas sin que ello suponga ningún problema. No sea que con un exceso de puritanismo terminemos más "histéricos" que "históricamente bien informados".

3 comentarios:

Sycorax dijo...

Saludos:
como ya te dije en una anterior ocasión, no puedo estar más de acuerdo con tus planteamientos. Todos conocemos algún que otro compacto interpretado bajo rigurosos criterios historicistas que resulta un verdadero peñazo. Tambien hay otros, en cambio, igualmente HIP, que son una auténtica maravilla.
Pero claro, de ahí a mitificar a estos últimos en detrimento (e incluso amplio desprecio, a veces sin molestarse siquiera en escuchar) de aquellos grupos que emplean instrumentario actual, pues media un abismo.
Esto último, es decir, ensalzar los HIP por el mero hecho de serlos y tirar a la basura a los otros sin prestarles atención, tiene un nombre: se llama prejuicio, y, por desgracia, se encuentra más extendido de lo que debiera en el terreno de la música antigua y barroca.
A mí, por poner un ejemplo, no me gusta para nada el Händel interpretado/dirigido por Karl Richter. Pero ello no obsta para, por ejemplo, considerar al Jephtha de la Academy-of-St.-Martin-in-the-Fields (Decca-Argo) como bastante disfrutable, así como la versión que esta misma formación registró para Philips del haydiniano oratorio "Las Estaciones", uno de los más logrados trabajos del conjunto.
Ello no obsta para que en mi fonoteca tenga también sitio para el "Jephtha" HIP de Gardiner o varias lecturas también HIP de "Las Estaciones" a cargo de Jacobs (HM), Kuijken (Virgin), Harnoncourt (Teldec)...
Si la economía de uno lo permite, lo sensato, lo más desprejuiciado, es que convivan en la fonoteca de cada cual versiones HIP con "no HIP". Luego, que cada cual, después de atentas audiciones, se acabe formando su criterio personal. Lo interesante es que la criba se la haga cada uno a su buen entender. De lo contrario, nos veremos abocados a comulgar con ruedas de molino, y de ahí a las opiniones ajenas de carácter más bien totalitario, media casi un paso.

Alkazaba dijo...

Gracias Sycorax, has captado perfectamente mi idea.

Euterpe dijo...

¡Oh, yo adoro las interpretaciones historicistas! Rigor aparte, ¡es que me gustan así! Esas cantatas de Bach con las increíbles voces de los niños de Tölz... ¡No las cambiaría por nada! Y el sonido aterciopelado de los instrumentos barrocos... A propósito: os invito a mi blog sobre el coro de niños de Tölz al que admiro profundamente: http://toelzerknabenchor.blogspot.com. Espero que os interese. ¡Gracias por este blog!