lunes, 4 de junio de 2018

Los discos de vinilo resurgen ¿nueva moda?

Los discos de vinilo vuelven a estar de moda y es un tema ya frecuente en la prensa. Hace unos días leí un artículo que ya tiene algún tiempo, que hacía mención al notable incremento en las ventas los mismos, situándonos en niveles de los años 90. El fenómeno está provocando tener que reabrir plantas de prensaje que llevaban décadas cerradas.

Decca Full Frequency Stereophonic Sound, la edición original de este LP del director español Ataulfo Argenta alcanza precios astronómicos en el mercado de segunda mano. El sello Decca marcó un antes y después en la alta fidelidad con la calidad de sus grabaciones y prensajes. Ojo a la fecha de publicación: 1958
Soy un gran amante del formato, y mi modesta colección sigue creciendo día a día con adquisiciones tantos de nuevos prensajes como del mercado de segunda mano, no obstante, me gustaría hacer una análisis crítico del momento que vivimos en la música comercializada en formato físico (excluyo pues los streaming y descargas).

Quien nos iba a decir en 1983, cuando el Compact Disc salió al mercado, y con un primer diagnóstico de absoluta aniquilación del viejo formato, que los microsurcos resurgirían de sus cenizas mientras las ventas de CD's van cayendo en picado (ahí si hacen mella las descargas y Spotify). Han sido unos años bastante convulsionados en la industria discográfica, con muchos fenómenos a tener en cuenta.

La cuestión tiene dos vertientes para enfocarla, una técnica y otra comercial.

Técnicamente estas últimas décadas han estado plagadas de contradicciones. Cuando más medios ha existido en los estudios de grabación se ha grabado peor, es fácil comprobarlo: podemos pasar unas cuantas grabaciones al azar por un editor de audio y comprobar que los niveles de compresión son inauditos cuando el disco compacto permite un rango dinámico de 90 decibelios. El lema es que la música suene a tope, punto. Me refiero especialmente al panorama del pop y el rock, con unos niveles de pobreza en la producción que son para llorar (y para recolmo,  las emisiones de radio en FM usan como material ficheros MP3). Pero es que ni la música clásica se ha librado de esto, especialmente en muchos reprocesados de antiguas grabaciones donde se ha retocado y ecualizado en exceso.

Maletita tocadiscos "Crosley", para alardear de que te encanta el vinilo y destrozar tus discos.
Desde el punto de vista del melómano/discófilo hay otro problema: la desaparición de la cultura Hí-Fi. Nos encontramos pues con una polarización en cuanto a qué medios usamos para escuchar música, o bien tocadiscos que parecen de juguete (donde mucha gente pone maravillosas ediciones de vinilo de 180 gramos), la obsesión porque las cajas acústicas sean la mínima expresión posible en espacio, etc. Y al otro extremo lo que se denominan ahora audiófilos o fanáticos del término anglosajón High-End, capaces de dejarse las gónadas comprando unos cables para altavoces con propiedades esotéricas en algunos casos, o con tocadiscos de diseños estratosféricos. Ni tanto ni tan calvo: no hay que arruinarse para escuchar con calidad, pero es cierto que el mercado de sonido doméstico ahora mismo está desregulado, o compras una patata o te abonas al postureo, los modelos que están en la franja intermedia no termino de ver sus diseños prácticos en muchos casos. Luego está la opción de comprar equipos de segunda mano de los años 70' – 80', que le pueden sacar a uno bien del apuro, pero necesitas un técnico que los sepa poner a punto. Resumiendo: si te gusta el disco de toda la vida y quieres disfrutarlo, mejor contrasta muchas opiniones y tómalo con calma.

Tocadiscos Thorens TD-160 equipabo con brazo SME, el "summun" de la Hi-Fi en los años 70.
Además, lo de los prensajes tiene mucho chiste. Un disco de vinilo ni tiene que ser una como una loncha de jamón ibérico (así venían los de finales de los 90') ni un entrecot de ternera (200 gramos de plástico, excusa perfecta para clavarte la cartera). El grosor de la placa donde más influye es en la conservación del disco, menos proclive a deformarse, pero no es un parámetro relacionado con su calidad sonora. Son muchos los factores que influyen la misma: calidad y procesamiento (que no sobreprocesamiento) del máster, buen ingeniero en la máquina de corte del acetato, procesos de galvanoplastia cuidados, calidad del material (más que la cantidad). Sí, es más difícil hacer un buen disco de vinilo que un disco compacto, en su momento había mucha gente que controlaba ese tema, y técnicas de las que ya casi nadie habla como la denominada Half Speed Mastered, esto es, hacer funcionar tanto la máquina de corte del acetato como la cinta máster a la mitad de velocidad, para mitigar los problemas de corte a altas frecuencias. En fin, un poco triste terminar poniendo el entrecot de 200 gramos a hacerse en un Crosley. Pero no seamos negativos, la técnica sigue avanzando y el HD-Vinyl apunta a una mejora sustancial en la calidad de los prensajes basada en la investigación, que no en el peso. Este sistema apunta a ser el sucesor de los antiguos Half Speed Mastered.

Edición "Half-Speed Mastered" del álbum "Thriller"
Plantearse escuchar un disco de vinilo desde la perspectiva de la pureza del sonido analógico, es una tontería como la copa de un pino. Salvo los discos que tengamos fabricados en el pasado puramente analógico, en la actualidad cualquier disco que compremos contiene audio almacenado y procesado digitalmente. Se dan casos excepcionales de algunas reediciones que siguen usando las técnicas originales a partir de un máster analógico directamente al corte del acetato. Hay sospechas de que incluso muchas reediciones que no son del sello oficial, ha hacen cortando el acetato a partir de un vulgar CD. En el caso de reediciones del propio sello de origen la cosa tiene bastantes garantías de calidad, se hacen a partir de remasterizaciones digitales a 24 bits o sistemas equivalentes. El mismo sistema que antes hemos citado de HD-Vinyl, se ha de basar obligatoriamente en una fuente digital de alta resolución.

La parte comercial de todo este fenómeno revival es bastante sangrante. Empecemos porque en todos estos años unas pocas multinacionales han acaparado casi todo el mercado, absorbiendo a multitud de sellos (algunos bien importantes). Pocas empresas con un enorme fondo de catálogo, que están explotando a base de bien. Reeditan una y otra vez (ya con el CD lo hicieron) material que lleva años más que amortizado, y en algunos casos con precios abusivos y con tiradas calculadamente escasas para pasado un tiempo tener el reclamo de un nuevo lanzamiento. En esto tenemos más de un avispado que pilla cantidad y luego lo pone en reventa.

Curiosidades que poca gente recuerda: el disco de vinilo también tuvo su versión multicanal, con distintos sistemas incompatibles entre sí. Aquí la edición Cuadrafónica "SQ" de "The Dark Side of the Moon". El experimento funcionó en los años 70 sin llegar a cuajar definitivamente. No salía barato precisamente.
En el panorama de los sellos españoles, ninguno de los grandes de antaño se ha librado de ser engullido, y enumero los que recuerdo por orden alfabético: Belter, Fábrica de Discos Columbia, Fonomusic (antes Sonoplay), Hispavox, Zafiro (y su sellos asociados Chapa-Discos y Novola)

Hay pequeños sellos independientes que se están aventurando a publicar en disco de vinilo, poniendo también en valor los factores estéticos del asunto (portadas y diseño). Y comercios locales que sobreviven a las ventas por internet, otro azote que habría que replantearse. Desde luego se agradece porque además ofrecen una música que se sale del estándar a nivel de mierda que está el mercado actual.

Cómo habreis podido comprobar, he sido bastante crítico con todo lo que rodea al resurgir del disco de vinilo y os preguntareis si a mí el fenómeno me trae al fresco. Pues para nada, estoy bastante contento porque me gusta el soporte y tener de nuevo más disponibilidad del mismo, me gusta porque llevo desde mi infancia usándolo y porque me permite una palpabilidad que con los formatos digitales tengo la sensación de que me falta algo. Llevo toda la vida comprando discos y conseguí maravillas de segunda mano en la época que a todo el mundo le dio por deshacerse de sus plásticos para abrazar el compact disc. Pero no me monto absurdas pajas mentales con el tema: tengo LP’s, CD’s y SACD's (para mí un formato excelente y con opción multicanal), y benditos sean estos últimos si están bien producidos para la música clásica, permitiendo unas gamas dinámicas que el formato analógico no permite. Pero me resulta indignante que las discográficas se intenten aprovechar una vez más del melómano-discófilo que es quien a fin de cuentas mantiene en pie todo el chiringuito.

Habrá que ver como discurre el fenómeno en los próximos años y que pasada esta tormenta de la moda si se consolida el formato de nuevo con unos parámetros razonables, entre tanto: a río revuelto, ganancia de pescadores: las multinacionales se ponen las botas.

viernes, 25 de mayo de 2018

9ª de Beethoven por la OCG y Marcon


Buenas noches, aún con las sensaciones recientes, vengo a lanzarme a la piscina de comentar el concierto de la OCG de hoy. Atrevida tarea, porque la 9ª Sinfonía de Beethoven, seguramente la más escuchada y grabada en la historia de la música clásica, sea el mayor de los retos tanto para formaciones, directores y oyentes.

Con tantas grabaciones escuchadas y algunas del máximo nivel, hay que acometer con mucha serenidad la labor de opinar sobre lo escuchado esta noche, que adelantaré me ha parecido cumplir muy satisfactoriamente aunque serán precisas algunas puntualizaciones.

Hace unos meses quedé con una gratísima impresión y los vellos de punta tras disfrutar de una 7ª Sinfonía con los mismos integrantes de esta noche, aquella fue una lectura ágil, incisiva en los matices, trabajada muy a fondo y eléctrica en su conjunto. Hay que apuntar que Andrea Marcon, como director procedente de formaciones historicistas y repertorios de música antigua, favorece esos aspectos en la lectura de las partituras y venía yo con gran espectación a escuchar la Coral. Lo cierto es que mi oido está más acostumbrado a un Beethoven "tradicional", y eso quizás me ha restado algo de entusiasmo respecto a la anterior experiencia. La 9ª es un paso de gigante en la evolución de la forma sinfonía, y para mí el adjetivo "clásico" se le queda muy cortito.

Donde más se destacan los aspectos que comentaba ha sido en los dos primeros movimientos, con una ejecución casi impecable de la OCG y sus músicos -exceptuando algún momento de inseguridad en la trompa- que han ofrecido una lectura con unos tempos ágiles, articulaciones bastante limpias y casi podríamos decir ausencia de calderones. El sonido en general muy bien empastado, pero en obras como esta echo en falta una sección de cuerda más nutrida. De ambos me quedaré con el Scherzo al que Marcon le imprime un ritmo y nitidez excelentes, sin embargo en el primer movimiento (Allegro ma non troppo) he echado en falta algo de más tensión.

En el tercer movimiento (Adagio molto e cantabile) no he terminado de encontrar sintonía entre los distintos elementos. Llevado a un tempo excesivamente ligero no soy capaz de paladear todo el entramado que contiene y me ha resultado como una mera transición, y la nitidez de conjunto que en otras ocasiones Marcon obtiene de la OCG aquí ha pasado desapercibida.

El finale vino a poner las cosas en su sitio nuevamente, con muchísimos aspectos positivos a destacar. La "masa coral" estaba formada por el Coro de la OCG más una agrupación de 15 coros denominada Coros miembros de Granada canta la Novena, y no sabía yo como iban a responder todos estos efectivos juntos: pues de forma impecable, por lo que habré de resaltar la buen labor del director del Coro, Héctor Eliel Márquez. Ahí ha debido haber un trabajo de semanas titánico, porque el nivel de empaste y claridad ha sido envidiable. También el equilibrio entre la masa orquestal y la coral, muy difícil en este último movimiento, ha cumplido sobradamente. El tempo: más lineal que a lo que estamos acostumbrados (me refiero a los abundantes rubatos que muchos directores han introducido a lo largo de la historia interpretativa de esta sinfonía).

Un tanto agridulce mis sensaciones respecto a los solistas, que han cumplido su difícil comentido con algunos momentos de desequilibrio entre ellos mismos, y con algunos momentos de vibrato excesivo en la soprano y la contralto. La difícil entrada del bajo estuvo resuelta con total seguridad.

Un concierto así no se tiene todos los días, mi enhorabuena a todos los músicos y al director.

Ficha:

Berna Perles, soprano
Karina Demurova, mezzosoprano
Airam Hernández, tenor
Sebastià Peris, bajo

Coro de la Orquesta Ciudad de Granada
Héctor Eliel Márquez, director

Coros miembros de "Granada canta la Novena"
Coral Al-Bojaira de Cájar
Coral Lauda
Coral Pueri Cantores María Briz
Coro Canticum Novum
Coro de Cámara Arx XXI
Coro de Cámara de la Capilla Real de Granada
Coro del Departamento de Historia y Ciencias de la Música de la Universidad de Granada
Coro de voces graves "Amigos del Manjón"
Coro de la Universidad de Jaén
Coro Divino Maestro
Coro Manuel de Falla de la Universidad de Granada
Coro Nuevas Voces de la Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Granada
Miembros de la Coral Universitaria de Murcia
Miembros de la Coral Virgen del Mar de Almería
Orfeón de Granada

Andrea Marcon, director

viernes, 27 de abril de 2018

Fetiches musicales: Erroll Garner

Continúo abordando mis músicos favoritos, en este caso centrándome en el jazz. De casualidad haciéndome de una colección de singles de jazz, me topé con Erroll Garner (Pittsburg 1923 – Los Angeles 1977), un pianista autodidacta sin estudios musicales, que sorprende por su capacidad de moverse entre las baladas (su más conocido tema en este sentido Misty editado en 1954 en el álbum Contrast) y el swing más fresco y desenfadado, desprendiendo una enorme alegría en sus actuaciones y siendo un músico más de directo que de estudio (no obstante hay que decir que tiene un legado de grabaciones enorme y la mayor parte sin reeditar adecuadamente). Son características propias el perfecto dominio de la mano izquierda con un juego que le podría hacer prescindir sin problema de la típica formación de “trío” de jazz, y por otra parte, unos desarrollos armónicos y juegos de acordes en sus versiones de estándares del jazz que nunca dejan de sorprender y unas dinámicas explotadas a fondo. Un estilo propio e inconfundible a la altura de otros pianistas como Art Tatum.

Su fama y aceptación por parte del público fue en cierto modo un lastre para Garner, que pasó a ser visto con cierta distancia y menosprecio por una parte de los críticos de jazz. Afortunadamente actualmente hay en marcha un proyecto de redescubrimiento de su figura y del ingente material grabado que nos dejó. Garner grabó para numerosas discográficas e incluso creó un sello propio llamado Octave Music, pero el fondo más importante quedó en Emarcy (filial de Mercury) y Columbia, con quien tuvo unas complicadas relaciones comerciales. Os dejo un par de recomendaciones correspondiente a lanzamientos relativamente recientes.

The Complete Concert by the Sea [1956&2015]
 
El 19 de septiembre de 1955 tuvo lugar en Carmel (California) uno de los conciertos que pasaría a ser el disco de jazz más vendido de la historia, sin que existiera una intención previa de comercializar el mismo. Erroll Garner acompañado del bajista Eddie Calhoun y el percusionista Denzil DeCosta Best, ofreció un recital en la Sunset School, que a día de hoy constituye la grabación más aclamada y conocida del pianista.
Quiso el azar que Will Thornbury, un amante del jazz y ingeniero de la radio de las fuerzas armadas, colocase un grabador magnetofónico entre bastidores y el evento quedase registrado -si bien con limitaciones técnicas notables- posiblemente con la intención de una radiotransmisión. Sin embargo la manager de Erroll Garner, Martha Glaser, con un indudable acierto le ofreció al ingeniero quedarse con las cintas a cambio de tener invitación libre a todos los conciertos de Garner de por vida.

Justo en esas fechas Erroll Garner firmaría un contrato de exclusividad con la discográfica Columbia (con la que ya llevaba años grabando) y las cintas fueron a los estudios, donde los ingenieros hubieron de hace un trabajo arduo para dar calidad comercial al registro, que tuvo su lanzamiento original en 1956 como un LP originalmente monoaural con un posterior relanzamiento en los años 60 con aquellos famosos y pocos acertados “estéreo simulados electrónicamente”. Desde el momento de su publicación, Concert by the Sea fue un éxito tanto de ventas como de crítica, dando el espaldarazo definitivo al músico que ya estaba en el candelero del jazz desde los años 40.

60 años después del concierto, en 2015, Sony Legacy (depositaria actual de todo el fondo discográfico de Columbia) hizo un nuevo relanzamiento en varios formatos: 3 CD's incluyendo tanto el concierto en su edición original, como la versión completa del mismo, y el doble LP que corresponde precisamente a la versión completa con mucho material no editado en su fecha y con un nuevo trabajo de ingeniería sonora que permite apreciar muchos más matices que hasta ahora permanecían ocultos. En genuino y original sonido monoaural.

Ready Take One [2017]

Él último lanzamiento para Garner de Sony/Legacy recupera 14 temas (6 de autoría propia) de material inédito grabado en distintas sesiones en los años 1967, 1969 y 1971 y con sonido estereofónico. El título del álbum viene a cuento de las locuciones de Martha Glasser a través del micrófono de la cabina de control de grabación que han sido incluidas en varios temas así como otras expresiones de satisfacción durante las sesiones.

Garner sigue apoyándose en la formación en trío con el acompañamiento adicional de congas en algunos temas. Además de abordar estándares del jazz, entre los que destaca una impresionante versión de Caravan con un comienzo anárquico, hay temas propios como Wild Times y Latin Digs que se aproximan más al funky, otros como Back to You son un claro ejemplo de la forma en que el pianista creaba tensiones en el piano. Cierra el álbum una fantástica versión de Misty tocada en una actuación en directo en París.

Estamos ante un disco que aunque en general no tiene la profundidad de otros trabajos de Garner, es muy fresco y cuya escucha hace que muevas los pies involuntariamente, absolutamente disfrutable y disponible en CD y doble LP.

miércoles, 11 de abril de 2018

El incierto futuro de la radiodifusión

En mi pasada entrada al blog Amor por la radio abordé mi relación con las ondas hertzianas y dejé abierta una cuestión. ¿Qué futuro tiene la radio a día de hoy? En mi opinión, bastante desalentador, especialmente porque las transmisiones están siendo monopolizadas por el streaming, explicado a los neófitos en el tema: al final todo está acabando en Internet, peligroso monopolio.
Receptor "Campero", pese al aspecto de radio a válvulas este aparato funciona a pilas, usado en el entorno rural.
Abordemos la cuestión por frecuencias, y en primer lugar la que parece por ahora menos afectada por el problema: la archipopular FM. La radio estereofónica y de alta fidelidad en nuestro país no parece tan afectada por el fenómeno, se dan un par de circunstancias: por una parte su sustituto digital DAB (Digital Audio Broadcasting) lleva años de retraso y no se sabe a ciencia cierta si terminará por implementarse. Noruega suspendió las emisiones en FM el 11-4-17, solo hay DAB. Además sucede que a través de nuestros receptores TDT podemos sintonizar la mayoría de esas emisiones con gran calidad (especialmente las cadenas nacionales). Lo curioso de la FM es que el dial está atiborrado de emisoras (lo que muchas veces condiciona su defectuosa recepción). Abundan estaciones sin licencia ni supervisión de Teleco, el desparrame de potencia (en Granada: Canal Sur Radio, Intermodulaciones con otros sistemas electrónicos y de comunicaciones). El DAB podría solucionar estos problemas, sin embargo desde el punto de vista de oferta radiofónica la FM es tremendamente pobre: casi todo es radiofórmula con escasa variedad, y los programas de una chabacanería insoportable. Me pregunto yo si para ese viaje necesitamos esas alforjas tan costosas ¿Por narices hay que liquidar todo lo analógico?

Receptor portátil Blaupunkt Omnimat
En el caso de la Onda Media (OM) la cuestión es más sangrante, el dial está prácticamente vacío, en Granada aún se puede sintonizar RNE en sus emisoras R1 y R5, la Ser y la Cope. Las emisiones de esta banda tienen una eficacia de propagación mucho mayor que las de FM siendo capaces de llegar al entorno rural si bien a costa de una limitada calidad de sonido. Está claro que la función que cumplen estas emisiones son bastantes diferentes respecto a su hermana musiquera. Indudablemente mantener las emisoras es costoso y vivimos un tiempo en que la pela es mucha pela, pero yo planteo esta cuestión: habrá zonas donde nunca se podrá dar servicio digital y mantener canales de comunicación con cobertura universal es asunto de seguridad para la población. Esperemos que RNE mantenga siempre estos servicios, pero también sería deseable una emisora por Comunidad Autónoma.

Y si ya intentamos explorar el dial de nuestros receptores de Onda Corta el panorama es desolador. Donde hace años encontrábamos cientos de emisiones en distintos idiomas e incluso programación en castellano por parte de numerosos países de otros ámbitos, hoy hay un desierto: en Europa sólo Radio Exterior de España, BBC, Radio Rumanía Internacional, Radio Eslovaquia, Radio Serbia, Radio Vaticano y Voz de Turquía mantienen sus emisiones en castellano en OC. El caso más lamentable y sangrante sería el de todo un icono del diexismo, la desaparición en el espectro de Radio Nederland, y el goteo de bajas es incesante: todas están terminando difundiendo sus contenidos en streaming a través de sus portales de internet. El contrapunto lo pondría la omnipresencia de Radio China Internacional en las distintas bandas, ahí se nota la diferenciación cultural y de hábitos de su población.
Telefunken modelo "Mozart", con OM y dos bandas de OC
El panorama en la Onda Larga es aún peor, se encuentra prácticamente muerta. La mayoría de países europeos han cerrado sus emisores, cuyo funcionamiento y mantenimiento es aún más costoso que los de OC, con problemas de suministro para los repuestos necesarios. La OL ha tenido especial importancia en la radiodifusión marítima y precisamente la cobertura en ese terreno no está tan asegurada como en otras bandas. Tristemente, es lo que hay: podéis consultar este listado de emisores europeos en funcionamiento (tampoco tengo mucha seguridad sobre la validez del mismo).

Con la Onda Corta y la Onda Larga volvemos a las mismas cuestiones que planteaba anteriormente para la OM: ni la cobertura de internet es universal ni depender de esa red en exclusiva a modo de monopolio me aporta tranquilidad alguna. Es fácil para un gobierno limitar los contenidos a los portales que se les antoje, las ondas radioeléctricas son completamente libres (bueno, con limitaciones, también existieron estaciones de radiointerferencia). La cuestión puede parecer meramente anecdótica o motivo de inquietud para nostálgicos de las viejas tecnologías como un servidor. Yo pienso que tiene más trasfondo y posiblemente el tiempo ponga en su lugar a la red como método no tan infalible para documentarse y estar informado. O tal vez no, tal vez la comodidad de los hábitos de los ciudadanos del mundo nos conduzca a un futuro con escaso espíritu crítico.

martes, 27 de marzo de 2018

Bach: 333 años

No quiero irme de vacaciones sin dejaros algo escrito en el blog. Volvamos a la música con una importante efeméride, el pasado 21 de marzo Johann Sebastian Bach habría cumplido 333 años de haber tenido el don de la inmortalidad corporal. Y Bach no puede faltar en esta bitácora, porque es uno de mis principales músicos de cabecera y dentro de la llamada música "culta" el que más admiro. Con la Semana Santa encima, quizás penseis que voy a recomendaros la audición de sus pasiones y cantatas, pero no, voy a tirar por otros derroteros.

En unas semanas tendréis una sorpresa, entre tanto, vamos a centrarnos en la colección de conciertos más importante del maestro, los Six Concerts à plusieurs instruments conocidos como los Conciertos de Brandeburgo por haber sido presentados en 1721 a Christian Ludwig, marqués de Brandeburgo. En general se encuadran en el esquema de Concerti Grossi, no obstante con importantes aportaciones y novedades. Personalmente opino que es un compendio del concierto barroco en el que se recojen todas sus variantes y las influencias de las distintas corrientes europeas. Para ilustrar los mismos rescato de Youtube unos vídeos interesantísimos que protagoniza Nikolaus Harnoncourt junto a su formación Concentus Musicus Wien, las explicaciones están subtituladas en inglés y no requieren de un nivel alto para comprenderlas. Espero que los disfruteis y seguiremos hablando de ellos...

Concierto de Brandeburgo Nº 1 en fa mayor (BWV 1046)
Para 3 oboes, fagot, 2 trompas, violín píccolo concertante, 2 violines, viola, violonchelo y bajo continuo. Concierto estructurado en cuatro movimientos a diferencia de los restantes de la colección. El cuarto movimiento es un Menuetto de inspiración francesa.

Concierto de Brandemburgo Nº 2 en fa mayor (BWV 1047)
Para flauta de pico, oboe, trompeta, violín concertante, 2 violines, viola, violonchelo y bajo continuo. La trompeta aparece en el primer y tercer movimiento, con gran protagonismo y dificultad en sus pasajes solistas.

Concierto de Brandeburgo Nº 3 en sol mayor (BWV 1048)
Para 3 violines, 3 violas, 3 violonchelos y bajo continuo. Concierto en el que el segundo movimiento está escrito como una breve cadenza de acordes que en muchas interpretaciones previas al historicismo se tocaban tal cual, actualmente se improvisa sobre los mismos.

Concierto de Brandeburgo Nº 4 en sol mayor (BWV 1049)
Para 2 flautas de pico, violín principal, 2 violines, viola, violonchelo, clavecín y bajo continuo. Un concierto que apunta al estilo galante y con gran protagonismo del violín en el primer y tercer movimiento.

Concierto de Brandeburgo Nº 5 en re mayor (BWV 1050)
Para flauta traversa, 2 violines, viola, violonchelo, bajo continuo y clavecín. En este concierto Bach sienta el precedente de lo que serán los conciertos para tecla del clasicismo, otorgando al clavecinista un gran protagonismo en el primer movimiento donde además de ejecutar el bajo contínuo en los primeros minutos, tiene una extensa cadencia como solista.

Concierto de Brandeburgo Nº 6 en si bemol mayor (BWV 1051)
Para 2 violas, 2 violas de gamba, violonchelo y bajo continuo. Un concierto singular, sin violines, con una sonoridad grave y profunda y de un cierto arcaicismo.

jueves, 22 de marzo de 2018

Amor por la radio

Tengo una relación apasionada con la radio, convivo con ella desde que tengo uso de razón y a día de hoy me causa desazón. El tema viene de herencia familiar, precisamente en Granada hubo un establecimiento de mi familia paterna llamado Pérez Martínez Hermanos Radio y allí mi padre trabajó de joven como técnico. Ya siendo niño y con su ayuda, construí mi primera radio galena con la que escuchaba las emisoras de onda media por la noche en la cama, incluyendo aquel famoso programa de Antonio José Alés dedicado a los fenómenos paranormales Medianoche, que me ponía los pelos como escarpias y provocaba efectivas y recurrentes pesadillas. Aquel diseño -que ni necesitaba pilas para funcionar- tuvo alguna modificaciones por mi parte para mejorar sus prestaciones, usando siempre como antena la colchoneta metálica de nuestras antiguas camas.

Mi padre, Antonio Pérez Martínez, en el establecimiento familiar
Poco tiempo después me aventuré a construir mi primer receptor a válvulas de vacío, al que sobreviví de algún que otro calambrazo (aquello funcionaba directamente conectado a la red sin transformador de aislamiento alguno), pero aquello era una gozada haciendo sonar un altavoz en vez de estar pegado a un incómodo auricular. Coincidiendo con esta época, hice un trato con unos familiares por el cual me quedé con una preciosa radio a válvulas, un Telefunken Mozart con el amplié mi rango de escucha a la onda corta y empecé a tener una nueva afición: el diexismo. Radio Nederland y La Voz de Moscú me abrieron horizontes de conocimiento y culturales -casos francamente contrapuestos en sus planteamientos sin duda- y alimentaban mi incipiente curiosidad de pre-adolescente.

Receptor "a reacción" construido con válvulas de vacío y alojado en una espantosa caja de marquetería.
Los años 80' trajeron novedades a casa, un flamante radio cassette Grundig RR1140; el sonido estereofónico entró definitivamente en mi vida y la posibilidad de grabar en cinta mis programas favoritos de la FM. Empecé a sufrir del síndrome de la discofilia: conecté el pickup Dual que teníamos en casa a aquella maravilla y monté un par de bafles para empezar a escuchar música en condiciones. Pero no nos desviemos: aquel Grundig estableció mis primeros lazos afectivos con Radio Clásica y por supuesto también escuchaba la música de moda del momento. Las bandas de onda corta de aquel receptor no resultaron ser finalmente tan excelentes como prometía, aún así me permitió seguir disfrutando con mayor calidad y comodidad explorando el dial y seguir descubriendo nuevas emisoras.

Grundig RR-1140, a medias entre radio cassette y los "Satellit"
Además del Grundig, mi padre apareció un día por casa con una emisora de Banda Ciudadana que le habían prestado. No recuerdo exactamente la marca de aquel aparato, pero fué con el dí el paso de no sólo recibir, sino emitir en onda corta (banda de 11 metros). La instalación de antena no podía ser más cutre y con evidentes limitaciones, en ese momento me autobauticé como Antonio Alcazaba. Algún tiempo después esa emisora fué sustituida por una de tipo casero (marca Karkit) que tuve en funcionamiento hasta aproximadamente 1988. Ser radioaficionado en Banda Ciudadana era una suerte de red social gracias a la cual conocías gente de tu ciudad y al final había reuniones (a las que llamábamos quedar en vertical) con diversas excusas, desde tomar unas cervezas hasta ir a avistar platillos volantes (alerta ovni eran estos eventos), o juegos tipo escondite para localizar una emisora ambulante (cacería del zorro). Tengo muy buenos recuerdos de esa época de adolescente, y amigos que aún perduran (Balifort, tú que me lees...).

Mi viejo "ladrillo", el emisor Karkit de Banda ciudadana.
Supongo que como a muchos, el servicio militar supuso un corte en bastantes hábitos, y resultó mi despedida de la Banda Ciudadana. Aún así, de mi paso por Melilla conservo otro pequeño radio receptor marca Sonata que me ha dado muchas horas de satisfacción. Fueron muchos meses fuera de la península y yo necesitaba seguir alimentando mi sed de ondas. Aquel aparatito disponía de las habituales frecuencia modulada, onda media y cuatro bandas de onda corta que requerían una especial habilidad con el mando de dial para ir encontrando las emisoras. Me ha acompañado muchos años, en excursiones por Sierra Nevada y cuando he estado colaborando en los campamentos Scouts como cocinero. 

Mi amigo Javier "Balifort" y yo probando antenas en un campamento Scout.
Y por la noche explorando las bandas de onda corta, cada uno con nuestro receptor.
Cuando me emancipé del domicilio familiar, el Telefunken siguió acompañándome y en estos años, he seguido adquiriendo aparatos y disfruto poniéndolos en marcha, pero para hablar de eso ya tengo otro blog. Además el viejo Sonata que compré en el servicio militar fué sustituido por un flamante Tecsun con todas las ventajas de los receptores modernos con opción de escáner, memorias, pantalla de segmentos, etc... un regalazo que precisamente mi amigo y compañero de banda ciudadana Javier "Balifort" me hizo unas navidades.
Mi Telefunken "Mozart", viejo amigo que sigue en casa funcionando.
Ayer y hoy de mis receptores portátiles, el viejo "Sonata" y el "Tecsun"
Y todo esto que llevo escrito era en principio una introducción a esta cuestión: ¿cual es el momento actual de la radiodifusión? Dejo el tema para una posterior entrada al blog, que ya he escrito mucho.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Rinaldo en el Teatro de La Maestranza: Historicismo a la vieja usanza

Si bien las limitaciones de presupuesto de este año me tenían distante de pillar entradas para la ópera, debo decir que ver programado Rinaldo de G.F. Händel con la presencia de The English Concert fue suficiente aliciente para decidirme. Además de formar parte de la programación de temporada del teatro, este concierto está enmarcado en el Festival de Música Antigua de Sevilla.


Antes de nada quiero aclarar esto, no soy crítico musical ni especialista, lo que aquí comente serán meramente mis impresiones y opiniones que en ningún caso habrán de ser tomadas muy en serio, que el mundillo de los melómanos es de lo más espinoso en ocasiones.

Acerca de las interpretaciones históricamente documentadas y con instrumentos originales o réplicas de los mismos, hay que decir que junto con Concentus Musicus de Viena y el Leonhardt Consort, también The English Concert fue una formación pionera en este sentido, y en opinión con un sonido más refinado que el de sus predecesores. A día de hoy los amantes de la música antigua no parecen echar muchas cuentas de los mismos, y es que en esto del historicismo para mí gusto hay mucha moda. A día de hoy usted puede disfrutar de interpretaciones de diversa índole bajo esa etiqueta, a gusto del consumidor.

Sobre Rinaldo, podeís leer el libreto traducido aquí.

Para mí The English Concert sigue teniendo unos planteamientos plenamente válidos y unas interpretaciones dotadas de expresividad y equilibrio, en las que la música fluye sin los caprichos de dinámicas y tempo que observo en otras formaciones. El Rinaldo que ofrecieron me resultó completamente satisfactorio, teniendo en cuenta además que una formación numéricamente escasa llenó sin problema alguno el espacio del Teatro de la Maestranza, sala más pensada para otro tipo de formaciones. En mi caso fue el primer contacto con la ópera completa, de la que conocía las arias más habituales. Un disfrute, aunque pondré un par de inconvenientes: aún tratándose de una versión de concierto se habría agradecido algún fondo pictórico a modo de ambientación tras la orquesta en vez de la pared excesivamente iluminada para mi gusto. Y en lo respectivo a los cantantes, precisamente el Rinaldo que ofreció la mezzo Maite Beaumont me resultó un poco falto de personalidad.

Lo que sí terminó por sacarme de mis casillas fué el público. Durante el primer acto estuvo contenido, pero en el segundo las habituales toses ya abundaron por doquier, y en el tercer acto tuvimos tortura contínua de toses y aplausos fuera de lugar. Señoras y señores habituales del Teatro de la Maestranza de Sevilla ¿es necesario tánto ímpetu y énfasis hasta el punto de interrumpir el transcurso normal de la interpretación? Incluso cuando el director mantenía sus manos en alto con clara indicación de seguir con el transcurso de la partitura, no hubo piedad.


Pese a esto, una velada de lo más agradable y ojala pueda repetir escuchar a este conjunto británico.