jueves, 23 de mayo de 2019

XXII Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (2018)

Al fin y con enorme retraso os traigo estas notas musicales, ya os contaba que no doy a basto a atender mi vida privada y mis múltiples aficiones, por lo que inevitablemente termino dispersándome.



Por cuarto año consecutivo me tomé unas pequeñas vacaciones durante el Puente de la Constitución para recalar en las ciudades de Úbeda y Baeza y disfrutar de una nueva edición del Festival de Música Antigua, si bien ya había hecho anteriormente escapadas puntuales, merece mucho hacer un poco de gasto extra y permanecer allí unos días, en plena inmersión musical y gastronómica (porque allí se tapea y se come muy muy bien).

A quien no conozca estas dos ciudades monumentales, ya le está faltando tiempo para visitarlas: tienen buenas comunicaciones, establecimientos hoteleros a precios razonables y un patrimonio artístico encomiable. No hace falta decir más.

En total a 11 eventos pude asistir, de los que más de la mitad han sido de entrada libre y el resto con unas entradas a precio más que asequible.

El primero de ellos tuvo lugar el jueves 6 de diciembre a las 12:30 en la Iglesia de San Andrés (Baeza) de la mano del Ensemble La Fenice bajo la dirección de Jean Tubéry, en donde pudimos disfrutar de un magnífico repertorio en torno a la Navidad en Italia, con obras de los siglos XVI-XVII de Pasquini, Scarani, Banchini, Bovicelli, Monteverdi y otros foráneos. Abrió el programa la Passacaglia a modo pastorale de Bernardo Pasquini para órgano solo, que hizo sonar su lenguetería de fachada de forma excelsa en el instrumento restaurado por el taller de Gerard Grenzing. Los músicos precisamente se agruparon en el coro alto del instrumento, que acompañó el resto de las obras con unas registraciones muy suaves y acertadas para no solaparles. Eché en falta precisamente la otra obra para órgano solo que había en el programa, y precisamente me dejó un poco insatisfecho el recital en este aspecto, más cuando en esta edición del Festival no se han programado recitales específicos para órgano, pero al final retomaré este tema...

Este mismo día a las 17:30, pero ya en Úbeda, teníamos otra cita también de entrada libre, en el Salón Deán Ortega del Parador Nacional de Turismo. Un magnífico recital de violonchelo y piano a cargo de Aldo Mata y Laura Granero, bajo el título Beethoven y el Violonchelo nos hizo un recorrido por algunas de las transcripciones para estos instrumentos que Beethoven hizo de temas de La Flauta Mágica de Mozart, además de la Sonata en La Mayor op.69. La pianista Laura Granero dedicó unos minutos a describirnos el fortepiano de mesa del siglo XIX construido en Londres por Thomas Tomkison que haría sonar durante el recital, un instrumento de sonido dulce y que precisamente es en una sala de dimensiones modestas donde se puede disfrutar plenamente. Ambos músicos estuvieron magníficos en expresividad y ofrecieron algo más de una hora de música maravillosa.

También en Úbeda, a las 20:30 cambiamos el escenario a la Sacra Capilla de El Salvador, con la presencia del Coro Gulbekian dirigido por Pedro Teixeira, con este programa: Rosa Inmaculata - Polifonías Ibéricas a la Virgen. Prácticamente hora y media de excelente música coral de autores españoles y portugueses, interpretada de forma impecable por una formación cuyo empaste vocal es inmejorable.

Los conciertos del viernes 7 de diciembre fueron íntegramente en Baeza. Nuestra primera cita a las 12:30 en la Capilla de San Juan Evangelista con el conjunto Collegium Marianum, bajo el título de Boemo Virtuoso ofrecieron un recorrido por compositores Checos, Alemanes e Italianos. A destacar el papel de su directora y traverso Jana Semerádová, que hizo gala de una elegancia exquisita en su papel de solista, interpretación llena de matices y sin aspavientos como los que el año pasado tuvimos que soportar a Giovanni Antonini. Ella misma tuvo unas palabra para el público -en italiano- y nos regaló una preciosa sotana para traverso y bajo contínuo del compositor Antonio Vivaldi. La soprano Stanka Mihalcová también sobresaliente en su intervención, con una afinación impecable y una potencia vocal admirable.

Tras este deleite musical, recalamos en la Taberna del Arcediano, lugar que recomiendo a todo visitante a Baeza, por su excelente variedad de vinos y buen hacer en la cocina. El año pasado fue traspasado de propietario, pero no ha decaído nada en su calidad (de hecho, la cocinera que siempre estuvo a los fogones es quien ha tomado ahora las riendas de aquello). 

Muy cerca, en la Catedral de Baeza, teníamos nuestra siguiente cita a las 17:30 para asistir a uno de los platos fuertes de la programación: Monteverdi y sus Vespro della Beata Vergine. Repitieron su presencia el Ensemble La Fenice acompañados en esta ocasión de la Capella Prolationum y Ensemble La Danserye, todos bajo la dirección de nuevo de Jean Tubéry. Inicialmente no pudimos tomar el asiento más óptimo para disfrutar de la experiencia, porque la reverberación del templo es considerable y ya a mitad de la nave todo se difumina notablemente. Un programa de gran belleza pero que en su primera parte arrastró algunos desajustes en el empaque de las voces, tras un breve descanso se retomó el curso del programa en el Himno Ave Maris Stella para dar paso al Magnificat y además aprovechamos para aproximarnos unos filas de asientos más, esto mejoró la percepción sonora y también el conjunto vocal tuvo una respuesta más acertada.

A las 20:30 nos desplazamos al Auditorio de las Ruinas de Santiago, donde bajo el atrayente título de La Profecía de la Sibila, nos esperaba un gran chasco y el único lunar negro en estos días de Festival, opinión personal y totalmente subjetiva reconozco, más cuando me sentí un extraterrestre ante tanta ovación y vítores por parte del público. El Euskal Barroke Ensemble aprovechando la temática propuesta, nos plantó una cantaora flamenca para recitar los versos de la Sibila, y montó un programa más basado en el folk que en lo religioso con numerosas piezas cantadas en euskera, incluso el Ave Sanctissima María de Juan de Achieta. Mucho ritmo y percusión, buenrollito... pero para mí un auténtico pastiche y engaño. Si me ponen este programa en un festival de música folk o celta, hasta lo puedo escuchar con cierto agrado, pero aquí es que no pegaba ni con cola. Y lo dicho, el público entusiasmado y yo deseando salir pitando de allí.

Por suerte a medianoche (23:59 hacen constar en estos conciertos nocturnos) tuvimos un pleno resarcir con la presencia de La Bellemont en la Capilla del Antiguo Seminario de San Felipe Neri (UNIA), con el programa 'La Voix de la Viole' - El lenguaje de la viola da gamba en la Francia de Françoise Couperin. Una inmersión en este bello instrumento donde además del compositor que servía de guía disfrutamos de Robert de Visée, Marin Marais y Antonie Forqueray. Belleza en estado puro y un apunte interesante: a mitad de programa la Violagambista hizo una pausa y tuvo unas palabras para el público, llamando a hacer un esfuerzo en nuestra escucha y hacer nuestra propia interpretación personal del significado musical de Le Labyrinthe de Marin Marais. A mí esta propuesta, en la que sugiere que la música sirva de estímulo intelectual, me hizo reflexionar sobre que sucede tristemente muchas veces con las prácticas musicales en las que se busca el aplauso fácil (justo lo vivido en el concierto anterior).

Para el sábado día 8 teníamos tres citas musicales más en Úbeda para finalizar con esta edición del Festival. La primera de ellas en la Sala Pintor Elbo del Hospital de Santiago con el conjunto L'Apothéose y un programa dedicado a las Óperas y Zarzuelas en el Madrid del siglo XVIII (De Durón a Nebra). La sala resultó un tanto incómoda por su forma tan rectangular, además que tuvimos un pequeño problema y llegamos casi empezando y algún listo ya había tomado asiento en las sillas reservadas (y no era plan de montar un lio), no obstante la acústica era magnífica y tuvimos pleno disfrute de todos los matices. La soprano Lucía Caihuela nos sorprendió con una voz potente y una dicción perfecta, haciendo gala de un dramatismo bien dosificado y en algunos momentos notable como la Aria Quien fió de un mar sereno de Nebra. Del mismo compositor nos regalaron unas Seguidillas como propina a una actuación de altísimo interés que casi llegó a la hora y media de duración, con algunas obras interpretadas por primera vez en tiempos modernos.

El Auditorio del Hospital de Santiago nos esperaba a las 20:30 para escuchar a Recóndita Armonía Ensemble bajo la dirección de la violagambista Lixsania Fernández, con un programa dedicado a la Música en la Catedral de Santiago de Cuba y que puso el listón de este Festival en lo más alto. En la sala encontramos la novedad de estrenar nuevos asientos, mucho más cómodos que los antiguos, y algunas intervenciones encaminadas a mejorar la acústica del recinto. Brillantísimas intervenciones del tenor Jorge Juan Morata y la soprano María Hinojosa, particularmente ésta en 'Tu mi Dios entre pajas' de Esteban Salas y Castro, nunca mejor dicho como un ángel por su dulzura y exquisitez en el canto. También la invervención de ambos en el dúo 'Vau. Et egressus est', del mismo autor. La directora Lixsania Fernández también tuvo su papel como soprano en el villancico 'Albricias pastores'. En el apartado instrumental, destacar la interesante transcripción con órgano positivo incluido de las Variaciones 'Nel cor piú non mi sento' de Ludwig van Beethoven. Y como propina final 'La Tarántula', que desató los aplausos y vítores de un público entusiasmado y agradecido por tal derroche de buen quehacer musical,

Y como cierre de esta edición, a medianoche en la Iglesia de San Pablo las cristalinas voces femeninas del Ensemble Peregrina bajo el título programático Filia Praeclara nos trajo la Música de los Monasterios de Clarisas Polacos (ss. XIII-XIV). Una hora a través de Secuencias, Motetes y Conductus que elevaron nuestro espíritu a lo más alto. Cuatro solistas que cantaban como los ángeles dirigidas por Agnieszka Budzinska-Bennett.

Quedaba algo en el tintero sobre lo que quiero hacer un llamamiento a la organización: El Órgano de la Iglesia de San Pablo (Baeza), instrumento en buen estado de uso y restaurado en 2008 por el organero Manuel Luengo, duerme el sueño de los justos sin merecer la atención de este Festival. Igualmente sucede con el órgano de la Sacra Capilla del Salvador (Úbeda) reconstruido en 2007 por Carlos Álvarez. Los órganos han de mantenerse 'vivos' con su uso y forman parte igualmente de todo este patrimonio cultural que ofrecen estas bellas ciudades. Sinceramente no comprendo tal 'olvido', salvo que se esté pretendiendo destacar el trabajo de unos maestros del oficio sobre otros. Aquí les dejo un par de fotos de los citados instrumentos.
Órgano de la Iglesia de San Pablo (Baeza), fotografía de Manuel Luengo.
Órgano de la Sacra Capilla del Salvador (Úbeda). Fotografía de A. Pérez Villena.

lunes, 6 de mayo de 2019

Ausencia

Llevo meses sin tocar el blog y os debo unas disculpas. Como suele pasarme, por meterme en tantas cosas no llego. Fundamentalmente estuve pillado por mis aficiones electrónicas con una maldición de aparato en mi taller, que me tuvo la mesa patas arriba durante 6 meses... y también tenía atraso con las grabaciones de órgano de la última "Academia" granadina... en fin, quiero ponerme las pilas.

También he estado bastante inquieto los últimos meses con el tema político, y me tenía un poco desganado para escribir. No es que ahora está con las castañuelas puestas, hemos pasado un susto y respirado después, pero el momento histórico no es nada bueno. Vivimos en una sociedad que me causa una enorme insatisfacción, atrapados en este bucle de crisis sistémica que ni explota ni se le pone solución.

Vamos a lo positivo: publicaré unas notas que tengo desde diciembre sobre el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza y luego hablaremos un poco de fotografía argéntica en blanco y negro, por variar... y mi última sesión de Jazz en Discos Marcapasos.

¡Y que viva mayo y las flores!

lunes, 10 de diciembre de 2018

Sesión en Discos Marcapasos


Mientras ultimo unas notas musicales en torno a lo antiguo, rescato un pequeño evento que tuvo lugar el día 3 de noviembre, en uno de mis establecimientos favoritos Discos Marcapasos, gracias a la gentileza de Pepe Mármol hicimos este servidor y mi amigo Damián M una sesión conjunta de Jazz/Soul. Fueron dos horas de música, en las que nos fuimos turnando por bloques de 30 minutos, y disfrutamos pinchando nuestros vinilos y compartiendo la música que nos gusta con los amigos y todo el que se presentó allí. 

Como tomanos nuestras notas del material que pusimos y la secuencia, luego digitalizamos a partir de las fuentes originales de nuestra colección, y montamos la sesión para disfrute posterior de quienes gusten. Aquí van los 4 bloques que sonaron, respetando su secuencia.








jueves, 18 de octubre de 2018

Discografía comparada Conciertos Brandemburgo II: Pinnock, Marriner, Koopman y Antonini.


The English Concert – Trevor Pinnock (Archiv – 1982)

Mis primeros Brandeburgueses con criterios historicistas, con una toma sonora excelente, y pese a los años transcurridos una grabación que no desmerece en absoluto y muy recomendable de tener. Pinnock hace una lectura elegante y equilibrada, con fraseos detallados y donde la música fluye sin brusquedades. En conjunto me resultan los más “redondos” de las versiones historicistas que poseo, y ha llovido… oigan.

En el Concierto Nº1 es donde más diferencia apreciamos respecto a las viejas interpretaciones, el primer movimiento arranca con gran viveza, equilibrio entre todos los instrumentos, las difíciles trompas barrocas sonando perfectamente, un fraseo detallado pero sin brusquedades. El adagio transcurre con una enorme transparencia en todos los detalles, sin vibratos ni añadiduras. El allegro más animado aún ofreciendo un magnífico contraste antes de dar paso al menueto donde los aires de danza se hacen mucho más presentes y con especial atención en las dinámicas tanto progresivas como contrastantes. El pasaje de las trompas sin ningún desajuste.

El Concierto Nº2 también magníficamente resuelto, con un tempo muy preciso y ritmo marcado sin excesos en el primer movimiento, un diálogo entre instrumentos muy bien diferenciado y donde la trompeta sale airosa de sus complicados pasajes. El movimiento central de una expresividad bien planteada y marcando distancia con las interpretaciones “tradicionales” donde se solían introducir vibratos excesivos. El allegro final de nuevo es una lección de estilo concertante entre los distintos instrumentos, sin que ninguno tome protagonismo especial por encima de los demás.

En el Concierto Nº3 el allegro tiene un ritmo vivaz y bastante marcado, dinámicas acentuadas caracterizan la interpretación, todo en un equilibrio que pretende ofrecer una versión ágil y con detalles ricos. El segundo movimiento o cadenza es brevemente improvisado por el violín, donde tal vez podría haber profundizado más. El allegro con el que concluye el concierto es incluso algo más atrevido que el primero, pero no hay pérdida en la expresión y los pasajes del violín son de excelente factura tanto en lo técnico como en lo expresivo. Tal vez este concierto Nº3 sea el de interpretación más “rupturista” respecto a las prácticas “tradicionales”.

El Concierto Nº4 ofrece un primer movimiento de tempo vivaz y ritmo bastante marcado con por los ataques de las cuerdas, el fraseo totalmente distante de los legatos de las interpretaciones tradicionales y por momentos parece que escuchemos una danza. El adagio es de gran expresividad y ausente de edulcoramientos, muy correcto, donde quizás eche en falta un poco de atrevimiento con la ornamentación. El allegro final tiene un tempo más rápido y con un empaste sonoro redondo y un violín solista que arriesga en los pasajes solistas y convence totalmente. De mis versiones favoritas.

El Concierto Nº5 marca un contraste con un primer movimiento de tempo aún más rápido, desde el comienzo podemos comprobar que Trevor Pinnock va desarrollando el papel del clavecín con gran soltura y con ornamentación adecuada, y llegado el momento del solo de tecla no resulta en absoluto atropellado, hay gran riqueza en el fraseo y el tempo no es rígido. El resto del conjunto suena en perfecto equilibrio. El affetuoso está tocado con gran elegancia, sin vibratos innecesarios en el violín y la flauta, donde el clave de Pinnock y su excelente sonido en el que el discurso de ambas manos se aprecia bien diferenciado. El allegro final es un poco más calmado que el primero del concierto, con el ritmo marcado que evoca aires de danza y los pasajes de diálogo del clave con los demás instrumentos en perfecto equilibrio.

El Concierto Nº6 inicia el allegro en la misma línea de tempos rápidos y marcados, el fraseo de las cuerdas es muy rico en detalles y luminoso, el sonido “potente” pero no recargado, recordemos que esta obra se resiente mucho en las interpretaciones romantizadas. El adagio marca un fuerte contraste con el primer movimiento, siendo muy pausado, reflexivo y casi dramático en su desarrollo. El allegro final regresa a los bríos, con un diálogo entre los distintos instrumentos fluido, las dinámicas con alguna brusquedad puntual.

The Academy of St. Martin-in-the-Fields – Neville Marriner (EMI – 1985)

De nuevo retomo una grabación con instrumentos modernos, para muchos un anacronismo hacer esto a partir de los años 80', no obstante tanto la “Academia” como Marriner son intérpretes que durante muchos años tuvieron un público barrocófilo fiel y tiene interés conocer su versión. Concepciones bastante más luminosas que las de Rudolf Baumgartner e indudablemente más acertadas que las de Karl Richter. Muy buena toma de sonido en digital.

El Concierto Nº1 empieza muy bien, el allegro inicial con el tempo nada pesado y con un planteamiento que recuerda bastante a la versión de Britten, pero más luminosa. Hay una leve tendencia al stacatto y buen equilibrio instrumental. El adagio suena más tradicional, pero sin merma en la expresividad y sin romantizaciones innecesarias, salvo algunos instantes de vibrato en el violín. El siguiente allegro en la misma línea que el primer movimiento, con un tempo ligero y con unos solistas muy solventes. El menuetto con una orquestación nada sobrecargada, tocado con elegancia sin la tendencia al exceso de solemnidad de otras versiones tradicionales, en el trío hay detalles interesantes en el fraseo y la ornamentación del oboe, misma contención orquestal en el desarrolla de la polonesa.

El concierto Nº2 comienzo con un primer movimiento de tempo vivaz, con unos fraseos detallados y con un diálogo entre instrumentos bien planteados, tal vez la trompeta debería haber estado un poco más moderada, pero para nada llega al exceso de la versión de Karl Richter. El andante pese a un poco de exceso en los vibratos suena limpio, los solistas igualmente en un diálogo equilibrado y expresivo con un clave bordado en el bajo contínuo. El allegro assai es una delicia en cuanto a tempo, algo más animoso incluso que el primer movimiento, pero aquí la trompeta se pasa de protagonismo.

En el Concierto Nº3 unos tempos bastante tranquilos (sorprende el contraste con Karl Richter) definen el transcurso de la interpretación, el ritmo está levemente marcado en el primer movimiento, y sin dejar de ser disfrutable en el último allegro se habría agradecido un poco más de brio, quedando un tanto próximo a prácticas desfasadas. El segundo movimiento adagio que sirve de transición se resuelve con una improvisación de George Malcolm al clave muy acertada, aunque no tan extensa como la que ofrecerá Ton Koopman más adelante.

El Concierto Nº4 tiene un primer movimiento con un tempo ágil y sin excesos, con suficiente expresividad en los instrumentos solistas y un fraseo suficientemente rico, las flautas prescinden de vibratos innecesarios y la ornamentación está contenida, desempeñando un papel muy destacable en el transcurso de toda la obra. El andante transcurre como un remanso de paz, donde la música fluye pese al notable legato. Sí, es una versión “tradicional” pero muy destacable. El presto sigue el mismo planteamiento que el primer movimiento, con un violín solista que resuelve los pasajes son precisión y limpieza, y detalles interesantes en el bajo contínuo, si bien la parte orquestal se aprecia más recargada.

El Concierto Nº5 tiene un primer movimiento con un tempo ligeramente lento, tendiendo a las interpretaciones tradicionales, no obstante hay gran claridad en las voces de las distintas partes y un los diálogos entres solistas previos a la cadenza fluyen con naturalidad y riqueza en el fraseo. El pasaje del clavecinista George Malcolm, sin llegar al virtuosismo de un Trevor Pinnock o Ton Koopman es muy solvente y de notable expresividad, a años luz de Karl Richter, la transicion del final de la cadenza a la vuelta de la entrada de la orquesta, muy notable. El affettuoso continúa en esta linea de expresividad y buen gusto en los fraseos y ornamentaciones de los solistas, pese a algún instante de vibratos desatados. El allegro último es un excelente cierre al mismo, al ofrecer un tempo más vivaz y repetirse las virtudes que antes describí, el sonido de la Academy of-st-Martin, característico por su claridad aunque utilicen instrumentos modernos y Marriner ofreciendo un criterio muy coherente a lo largo de los distintos conciertos de esta colección.

El Concierto Nº6 en su primer movimiento muestra un sonido bastante camerístico, en absoluto recargado y con un tempo ligero, el equilibrio instrumental adecuado y el fraseo de los solistas muy limpio. El adagio ma non tanto, bastante lento, sorprende por el uso de un órgano positivo en el bajo contínuo, tocado con gran expresividad y dotado de un aire de melancolía, destila pura belleza. En este caso si puedo afirmar que sería una apuesta por una línea interpretativa romantizada pero sin los defectos de otras versiones. El allegro no se desmarca de esta línea de tempo y sí queda algo soso, habría sido de agradecer un contraste mayor, no obstante tampoco hay sobrecarga instrumental en los pasajes de tutti y el fraseo y equilibrio instrumental estan muy cuidados, salvo el clave del bajo contínuo excesivamente lejano y es una pena porque hay detalles interesantes en su ejecución.

The Amsterdam Baroque Orchestra – Ton Koopman (Erato – 1985)

Tanto formación como director son indiscutibles referencias en la interpretación de la música de Bach con criterios historicistas, tratándose de un registro a tener en cuenta aunque con sus pros y contras. Mi impresión es que no quedó suficientemente “pulido”. En general los tempos son rápidos y en las dinámicas hay tendencia a ciertas brusquedades, como es de suponer, la intervención de Koopman al teclado no pasa desapercibida.

El Concierto Nº1 comienza con un allegro de tempo vivaz pero no desbocado, con un sonido musculoso y dotado de fuerza, el equilibrio orquestal muy acertado, las trompas sin estridencias. El adagio es pausado, dotado de gran expresividad y con un desempeño excelente en los solistas, la coda final ejecutada con gran delicadeza y un cierto ritardando. El tercer movimiento allegro con un tempo similar al primero, pero aquí el papel del violín podría haber destacado más, está un poco en segundo plano y la ejecución no es segura al 100%. En el menuet el tempo y el fraseo están muy acertados, con un cierto aire galante, las dinámicas aunque contenidas ofrecen algunos contrastes. Los pasajes solistas del trío tocados con gran pulcritud. En la polacca el tempo es más vivaz y la instrumentación suela ligera. La posterior intervención de las trompas, muy precisa y sin fallos.

El Concierto Nº2 sorprende en varios aspectos, de una parte, que los movimientos inicial y final sean allegros tan moderados en manos de Koopman, pero puede tener cierta lógica: estamos ante la peor ejecución de una trompeta barroca que jamás he podido escuchar. Desafinaciones por doquier e incapacidad de mantener un sonido mínimamente estable, lamentable, la cosa llega a contagiar a las cuerdas en el tercer movimiento donde incluso se observan desajustes en las distintas partes del conjunto. Lo escuchas y te preguntas ¿cómo terminó quedando esto puesto en disco?. No olviden este nombre: Crispian Steele Perkins es el autor de “concerticidio”. Como contrapunto, he de decir que el andante (donde el susodicho no interviene afortunadamente) es hermosísimo, limpio de vibratos, lleno de detalles y con algunas ornamentaciones que no escucho en otras interpretaciones. Un enigma ciertamente.

El Concierto Nº3 comienza el primer movimiento en la línea de Pinnock en cuanto a tempo ágil y dinámicas acentuadas. El segundo movimiento adagio se ejecuja una cadenza más extensa que en resto de las interpretaciones historicistas conKoopman improvisando al clave con abundante ornamentación (se agradece llenar este movimiento con contenido y no con una mera transición). En el allegro Koopman ofrece un tempo más rápido que Pinnock, ofreciendo una resolución muy vivaz y con alguna brusquedad en las dinámicas que son marca de la casa. El conjunto del concierto ofrece unos contrastes interesantes y es bastante “redondo”.

El Concierto Nº4 ofrece una interpretación excelente, con unos tempos vivos en el allegro y en último movimiento presto pero sin llegar al apresuramiento, un diálogo equilibrado entre los instrumentos y un fraseo exquisito por parte de Monica Hugget al violín. El clave de Ton Koopman muy presente en el bajo contínuo con abundantes ornamentaciones, especialmente en el presto que concluye el concieto. El andante es expresivo sin caer en lo empalagoso, como en la versión de Pinnock echo en falta un poco de atrevimiento en las flautas respecto a la ornamentación.

El Concierto Nº5 es el que más espectativas me causaba cuando adquirí esta versión. En el allegro el tempo es bastante ágil sin atropellos inicialmente en la parte orquestal, que suena muy equilibrada y sin brusquedades, desde el comienzo el clave de Koopman está muy presente, y llegado al solo toca con aún más profusión de ornamentación y con una cierta tendencia a la precipitación, algo característico de este músico, pero no es un toque de corrido y sin fraseo, eso está muy cuidado. El affetuoso es interpretado con gran delicadeza, a un tempo bastante lento, el fraseo del clave es muy detallado y sigue habiendo tendencia a cierta sobrecarga en la ornamentación, violín y flauta cumplen su papel con gran expresividad. El allegro final es algo más tranquilo que el del comienzo, no hay sobresaltos, el fraseo de la flauta y el violín son muy acertados y ofrecen una lectura ligera y rica en detalles a la par a la que acompaña el clave con un gran protagonismo como era de esperar en esta obra. Esta versión del Concierto Nº5 es muy destacable, si bien algunos excesos no hacen que sea mi favorita.

El Concierto Nº6 comienza el allegro moderato con bastante brío, un tempo no excesivamente rápido pero más destacable el uso de las dinámicas acentuando las frases, lo que hace que en algún momento el conjunto suene un poco recargado, y en este caso el papel del clave es muy discreto en el bajo contínuo. El adagio ma non tanto es muy expresivo y equilibrado, en este caso se pueden apreciar más ornamentaciones tanto en las violas como en el clave. El allegro que cierra el concierto sigue en una línea de tempo bastante moderado, un sonido musculoso en las cuerdas y el clave más presente que en los movimientos anteriores.

Il Giardino Armonico – Giovanni Antonini (Teldec – 1997)

Alrededor de esta formación hay amores y odios encontrados. Interpretaciones “cañeras”, con dinámicas muy acusadas y tempos en ocasiones vertiginosos, desde luego no dejan indiferentes. Músicos de gran talla y solvencia técnica. Tuve el placer de escucharles en la última edición del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, donde comprobé que han moderado sus formas respecto a sus primeros años. La toma sonora de Teldec, excelente en detalles e imagen estereofónica. Es interesante conocer una “visión italiana” de esta obra.

Comienzo francamente precipitado y desafortunado para el Concierto Nº1, con unas trompas estridentes que no dejarán de estar excesivamente presentes. El resto del conjunto suena bastante bien, con tendencia a dinámicas extremas en algunos momentos, curiosamente en la coda final de este movimiento el tempo cae en picado en un extraño ritardando. El adagio toma un rumbo mucho más acertado, con una intervención de los solistas plena de expresividad y que sorprende en algunos instantes con presencia de algún que otro vibrato, entre todos ellos hay que destacar al oboe en su intervención. El tercer movimiento allegro nos devuelve de golpe a las brusquedades tanto por el tempo, como por un stacatto exageradísimo y de nuevo las trompas como elefante en una cacharería. No consigo sintonizar con esta forma de concebir la obra y me resulta francamente irritante. El menuet parece más una marcha militar, más de lo mismo, solo hay respiro en el trío.

Versión bastante trepidante del Concierto Nº2, especialmente en el primer movimiento que me resulta un poco atropellado, donde las dinámicas contrastadas habituales en la formación se hacen notar. No obstante la intervención de los solistas es impecable, de gran virtuosismo y precisión y de nota en el caso de la trompeta que no pierde la compostura. El adagio sin embargo marca un tempo muy ajustado y elegante, resultando una delicia por la magnífica intervención de los distintos instrumentos que suenan sencillamente perfectos. El allegro final retoma los bríos aunque algo más contenidos, la entrada de trompeta impecable al igual que sus acompañantes, aún así todo es como una fanfarria de celebración llena de alegría.

El Concierto Nº3 comienza algo más relajado en tempo, con unas dinámicas marcadísimas en las cuerdas en general y de nujevo con tendencia al stacatto. El adagio se improvisa brevemente sobre el violín solista para montarnos directamente en la locomotora del allegro que cierra la obra, podemos decir sin rodeos tocado a toda pastilla (no sé donde estará el límite de estos músicos), aunque no se pierde detalle alguno. En cuanto a las dinámicas y la forma de tocar, aquí viene como anillo al dedo el adjetivo “cañeros”. ¿Sonaría Bach así en su momento? Albergo dudas, pero es muy disfrutable. La conclusión del último movimiento no hace concesiones a ritardandos ni calderones.

El Concierto Nº4 en su primer movimiento vuelve a mostrar alguna de las brusquedades ya descritas. El tempo no resulta tan acelerado como en otros y es bastante flexible, el diálogo entre las flautas muy juguetón con abundantes ornamentaciones y la intervención de Enrico Onofri al violín de gran virtuosismo. En todo su transcurso hay numerosos juegos con las dinámicas. El adagio muy equilibrado, sorprenden como se moderan estos músicos en los movimientos lentos, tocado con gran elegancia y abundancia de detalles en el fraseo. El allegro que concluye el concierto en este caso no se desmelena en exceso, tanto las flautas como el violín hay gran destreza y una apuesta arriesgada con mucha imaginación en la ornamentación y el fraseo. En el instante de redactar estas notas, este cuarto concierto me ha resultado el de concepto más equilibrado de los escuchados a esta formación.

El Concierto Nº5 abre con un allegro de tempo muy vivaz y desde el comienzo apreciamos que en la toma de sonido ya se le está otorgando gran protagonismo al clave. Algunas brusquedades en la dinámica de la orquesta pudieran justificar esta decisión del técnico de sonido, para que el clave no quede oculto. En la ejecución de Michele Barci se aprecian algunas ornamentaciones hasta ahora desconocidas para mí y algunos pasajes que suenan excesivamente “de corrido”. En su intervención ya como solista se toma numerosas libertades con el tempo y el fraseo que me desconciertan. Creo que entre la rigidez de un Karl Richter y estos atrevimientos estaría la virtud. El affettuoso como ya venimos encontrando en esta grabación de los conciertos, está interpretado con más delicadeza y sin excesos, donde podemos apreciar la enorme solvencia de los intérpretes y la sensibilidad que pueden ofrecer cuando quieren. El allegro en esta ocasión tiene un tempo bastante contenido y las dináminas no están tan acentuadas. El clave sigue siendo atrevido en lo relativo a ornamentación, la flauta de fraseo muy limpio y con tendencia al stacatto, el equilibrio orquestal muy acertado.

El Concierto Nº6 nos vuelve a estos primeros movimientos tocados con gran celeridad y en este caso hasta resulta machacón. Hay detalles interesantes en la ejecución del bajo contínuo, con la presencia de laúd de Luca Pianca y desde luego no se puede poner objeción alguna a la destreza de las violas. En el adagio ma non tanto el fraseo es mucho más interesante y el papel del laúd sigue destacando en el bajo contínuo, más al comienzo incluso que el clave. La progresión de este movimiento va ganando en expresividad a lo largo de sus compases, y curiosamente se cierra con un notable ritardando. El allegro que cierra el concierto es bastante más contenido en el tempo y mantiene las excelencias de fraseo y matices que tuvimos en el movimiento anterior, algunas dinámicas están resaltadas pero sin ser excesivas. Resumiendo versión muy interesante de este concierto salvo el comienzo tan trepidante.

martes, 16 de octubre de 2018

Discografía comparada Conciertos Brandemburgo I: Baumgartner, Richter, Britten y Leohardt


Siguiendo los pasos de mi buen amigo Fernando López, acometo en estas líneas el reto de hacer una crítica comparativa de una obra musical, tomando como referencia mi fondo discográfico. Ya hace unas semanas os hice un adelanto de por donde irían los tiros, con una de mis obra de Bach favoritas, los Conciertos de Brandeburgo. El 19 de marzo me puse a escuchar y tomar mis primeras notas. Espero que haya valido la pena una entrada tan extensa, no sé cuando me sentiré con fuerzas para repetir algo de esta índole. Son en total 8 versiones analizadas, divido el asunto en dos entradas distintas para facilitar su lectura, aquí van las 4 primeras.

Festival Strings Lucerne – Rudolf Baumgartner (Archiv/DG - 1959-1960)

Grabación editada originalmente en la filial Archiv del sello amarillo Deutsche Grammophon, y que gran parte de los melómanos adquirimos en posteriores reediciones económicas en la serie Privilege del mismo sello. La formación de cámara suiza nos dejó un registro que aunque huyendo del Bach “mastodóntico” que se ofrecía por esas fechas está lastrado por un sonido excesivamente pastoso a los oídos del melómano actual, pero con momentos interesantes. El clave del bajo contínuo tiene en general una toma lejana o bien por el sonido del instrumento, a finales de los 50 o tocaban con un Pleyel o con réplicas aún no muy conseguidas.

En el Concierto Nº1 es de los que más evidencian los defectos de las viejas grabaciones. El primer movimiento el tempo es pesante, la sonoridad apelotonada donde no se distinguen las trompas y todo con un notable legato y vibrato. El adagio no está tan inflado en orquestación y se deja escuchar mejor, el violinista desarrolla sus pasajes con expresividad e indudables toques románticos. El siguiente allegro y el menuetto mit polacca (más lento si cabe) siguen faltos de cierta chispa aunque no están tan recargados como el primer movimiento y en algún momento se aprecia la afinación algo dispar en los violines.

El Concierto Nº2 es posiblemente el mejor de esta vieja grabación, el diálogo entre los distintos instrumentos fluido, la ornamentación sin alardes pero suficiente. El único aderezo romántico se aprecia en el vibrato de algunos pasajes, más en el segundo movimiento andante. El tempo en el primer movimiento allegro y el último allegro assai es casi idéntico y se habría agradecido alguna diferenciación, pero bastante ágil en general. No ha envejecido nada mal.

El Concierto Nº3 adolece de una interpretación lenta en su primer allegro, no obstante hay claridad en las distintas voces. La transición entre los dos movimientos rápidos se resuelva con una brevísima coda de las cuerdas y el bajo contínuo. El movimiento final allegro está más acertado y los instantes solistas del violín son de un fraseo elegante y sin cargas románticas excesivas.

El Concierto Nº4 suena bastante desfasado a nuestros oídos actuales. El tempo de primer moviento algo pesante, no obstante el equilibrio entre las distintas partes está conseguido sin que haya un predominio de ningún instrumento. El andante está contenido, suena romantizado pero sin que sea un exceso y manteniendo el equilibrio instrumental. El presto que cierra el concierto tiene algo más de chispa que el primer movimiento aunque con los mismos reparos y un sonido algo desagradable en algunos pasajes de las flautas de pico, a las que en general se les va la mano con el vibrato. Rudolf Baumgartner en este caso como violinista es lo más destacable de este concierto, con unas intervenciones dotadas de expresividad.

El Concierto Nº5 comienza también con un tempo correcto nada pesante y un diálogo claro entre los instrumentos, el legato más patente que en otras versiones. El clavecinista Ralph Kirkpatrick ofrece una lectura que no esta mal para la época pese al sonido del instrumento, con un fraseo quizás algo insuficiente. El affettuoso muy reposado y algo melancólico, con algunos vibratos inherentes a la época del registro. El allegro que concluye el conciertoestá más conseguido que el resto de movimientos en su concepto general, con más chispa, aquí se echa en falta que el sonido de un clave más idóneo.

El Concierto Nº6 vuelve a mostrarnos los defectos que apreciamos en el primero, tempos muy pesados en todos los movimientos, que sumados a la sonoridad grave de por sí de este concierto hacen que la lectura sea muy oscura. El adagio ma non tanto es directamente un lamento de tristeza. El allegro que concluye la obra en la misma línea de pesante y poca claridad en las líneas melódicas.

Münchener Bach-Orchester - Karl Richter (Archiv – 1967)

Richter, considerado durante años una autoridad en las interpretaciones de Bach y hoy totalmente denostado por los acérrimos del historicismo, dejó unas grabaciones con sus luces y sus sombras, que en mi opinión son de obligado conocimiento para entender cómo ha evolucionado la interpretación de esta música, aunque no nos guste el resultado final. Al igual que el anterior registro, con instrumentos modernos y una formación en algunos instantes excesiva para esta música. Richter parece moverse entre distintos conceptos y no termina de cuajar ninguno, tempos acelerados que marcan diferencia con las interpretaciones de la época pero sin embargo rígidos en exceso. Como anécdota citaré que existe un registro anterior, de la segunda mitad de los años 50 bajo la denominación “Karl Richter y su orquesta de cámara”, donde se anticipan algunas características inherentes a su forma de entender estas obras.

El concierto Nº1 se inicia con un primer movimiento de tempo bastante vivo que a buen seguro en su momento sorprendió con respecto a las prácticas de la época, El equilibrio instrumental es bastante bueno pero ya nos topamos con esa rigidez que adelanté en las notas previas. El adagio tiene un tempo bastante adecuado, fluye con más expresividad pero se agradecería menos vibrato en las cuerdas. El bajo contínuo, de sonido bastante pobre. El tercer movimiento allegro está más atinado en concepto, con mayor claridad en las voces y un fraseo menos pobre, pero el violìn ofrece un sonido sucio en algunos momentos, es como que quiere ofrecer una paleta menos romantizada pero no lo consigue. En el menuetto hay un cierto punto de solemnidad que no está mal, pero el sonido es algo apelmazado en las partes orquestales, el diálogo entre oboes y fagot del trío muy cuidado, al igual que la posterior intervención trompa-oboe.

El concierto Nº2 tiene un primer y tercer movimientos tocados con un apresuramiento que incluso desbanca posteriores interpretaciones historicistas, pero sin gracia ninguna y una trompeta absolutamente estridente, desvirtuando el concepto de esta obra que NO es un concierto para trompeta solista. El andante al menos da un respiro a semejantes atropellos pero no resulta convincente, sólo se me ocurre un adjetivo al caso: “añejo”.

El concierto Nº3 comienza con un tempo sorprendentemente vivaz y unas dinámicas muy contrastadas. El sonido un tanto apelmazado, a lo que quizás contribuya la antiguedad del registro. Una breve improvisación de Hedwig Bilgram al clave como segundo movimiento nos lleva a al allegro final, menos impetuoso que el movimiento de inicio. Aquí en la forma de interpretar Richter se aproxima al historicismo y lo encuentro interesante y en momentos muy disfrutable.

El Concierto Nº4 arranca en el primer movimiento con un tempo muy correcto y un planteamiento muy adecuado en cuanto al equilibrio de los distintos instrumentos, pero con un fraseo bastante insulso por parte de las flautas que a veces muestran un vibrato en algunas notas que no viene para nada al caso. El violín cumple bastante decentemente. En el andante sobra volumen sonoro en las cuerdas de tal modo que las entradas de flauta y violín quedan a modo de “eco”, no obstante el tempo y el fraseo están correctamente marcados. El presto final vuelve a recargar bastante en las cuerdas, con un ritmo levemente marcado y tempo ágil. De nuevo destacable la intervención del violinista Hansheinz Scheneeberger.

El Concierto Nº5 inicia el primer movimiento con un tempo ágil y sin estar excesivamente sobrecargado en lo instrumental, no obstante ya desde los primeros compases apreciamos dos problemas que lastrarán la interpretación. De una parte el tempo es excesivamente rígido y llegará a resultar machachón. De otra, el clave ofrede un sonido pobre y sin ningún encanto y peor resultará cuando lleguemos al momento del pasaje solista: Karl Richter acomete su interpretación de un modo absolutamente mecánico y frío, sin ninguna concesión a detalles de fraseo, como si de un ejercicio de mecanografía se tratase, es aquí donde la rigidez del tempo llega a extremos insufribles. Como colofón a este movimiento, el regreso de la orquesta tiene una entrada brusca que pone más en evidencia lo ridículo que sonaba el clave. El affettuoso no aporta nada nuevo donde podría haber tenido de ocasión de haber algo de expresividad, suena correcto respecto a no tener excesivos tintes romantizantes. El último movimiento, si obviamos el problema del clave, resulta salvable por el adecuado equilibrio instrumental y una mayor expresividad en la interpretación. El violín y la flauta se muestran bastante correctos en no introducir excesivos vibratos.

El Concierto Nº 6 ofrece un primer movimiento de tempo ágil y con un sonido no recargado, hay claridad en las distintas voces y buen equilibrio orquestal, pero una vez más Richter pincha con la rigidez que dirige y la falta de riesgo respecto al fraseo: todo suena seguido y con una tendencia a la monotonía. El adagio ma non tanto resulta más interesante, con una ornamentación contenida y más dotado de expresividad, si bien aquí vuelve a quedar en evidencia el sonido pobrísimo del clave del bajo contíno, allá perdido en el fondo y no sabemos si están tocando alambres. El allegro, donde se podŕia haber cerrado con un contraste, adolece de pesadez en el tempo, lento y absolutamente rígido, con algunas acentuaciones incomprensibles en los tutti. Los solistas no tienen reproche en mi opinión, es el concepto.

English Chamber Orchestra – Benjamin Britten (Decca – 1968)

Reciente descubrimiento para mí, gracias a un amigo que tenía estos Lp's y me hizo una transferencia de los mismos, que terminó siendo publicada en el Baúl y podeis disfrutar. Britten, con instrumentos modernos, hace una lectura ágil y con un sonido en absoluto pesado (parece ser que estaba al tanto de las prácticas historicistas que ya empezaban a darse) favorecido también por la excelente toma de sonido de Decca.

El Concierto Nº1 comienza con un tempo ágil que marca importantes distancias con Rudolf Baumgartner, el fraseo es limpio y el equilibrio de los distintos instrumentos irreprochable, las trompas suenan pero no molestan como en otras interpretaciones. El adagio está más tocado a la vieja usanza, pero sin resultar excesivamente romantizado, el violín con expresividad contenida. El allegro habría pedido un poco más de brío, no obstante expone las mismas virtudes antes descritas, el violín se queda un poco corto en algunos instantes, como que podía haber arriesgado más, pero si que se cuida especialmente su equilibrio respecto al oboe. En el menuet-trío-polacca que cierra el concierto es bastante soso y desmerece un poco con respecto al resto.

El concierto Nº2 comienza con un tempo bastante tradicional, sin desmelenarse. El diálogo entre instrumentos muy bien planteado y rico en detalles, la trompeta sin excesos aunque con un sonido algo sucio en momentos. Hay un planteamiento muy claro de planos sonoros para que todo el entramado sea transparente. En el adagio el vibrato está bastante presente, una interpretación melancólica que no me desagrada en absoluto. El allegro final más vivaz y podríamos definir como saltarín por detalles de la ornamentación y el fraseo.

El concierto Nº3 es uno de los más claro exponentes de esos tempos ágiles y de encarar fraseos limpios, con unas dinámicas levemente marcadas y un vibrato muy contenido en las cuerdas. El movimiento central improvisado en los violines sobre el tema principal del allegro inicial da paso al tercer movimiento donde el tempo transcurre levemente in acelerando con un fraseo de los violines muy limpio. La coda final si tiene un ritardando un poco romantizante, pero sorprendido me quedé al comparar este concierto con versiones tanto tradicionales como historicistas.

El Concierto Nº4 tiene un planteamiento que por momentos me resulta más galante que barroco, dotado de un aire pastoral. Con unos tempos bastante moderados, favoreciendo más los aspectos cantábiles de la partitura que los concertantes, e impregnado de una patente melancolía en el andante. En primera escucha me dejó un poco descolocado, pero luego engancha, visión muy personal de Britten, desde luego no es un planteamiento en absoluto historicista, pero aporta algo distinto a todas las demás versiones.

El Concierto Nº5 arranca muy bien, con un tempo bastante correcto, el fraseo del violín y la flauta con poco legato y el diálogo entre ambos fluye con naturalidad. En principio el clave va escuchándose agradable y con un fraseo y ornamentación también acertados, no obstante cuando llega el momento de desempeñar su papel como solista, adolece de una interpretación un tanto “mecánica”. Las dinámicas del conjunto estan muy cuidadas en este primer movimiento. El affettuoso resulta más añejo, con momentos de excesivo vibrato en la flauta. El allegro final está resuelto como el movimiento inicial aunque el vibrato está más presente.

El Concierto Nº6 también comienza con un tempo ligero, el sonido no es excesivamente pastoso para el resultado que da esta obra con los instrumentos modernos, las dinámicas cuidadas y un buen equilibrio instrumental. El adagio tiene aires románticos pero sin llegar a amaneramientos, hay un evidente vibrato que ya sabemos es habitual en esta época. El allegro final adolece de un tempo pesante, no obstante el diálogo entre instrumentos expuesto de forma nítida. Mejor en general que la versión de Baumgartner.

The Leonhardt Consort - Gustav Leonhardt (Seon - 1977)

Gustav Leonhardt, uno de los pioneros del historicismo, ofrece con su conjunto una versión que en su momento debió ser un soplo de aire fresco respecto a las prácticas habituales. Con unos tempos ágiles y un sonido claramente camerístico y tendente al estacatto, el registro sigue siendo muy válido aunque en algunos momentos se echa en falta mejor técnica en los intérpretes y mayor expresividad, además de una mejor toma de sonido que habría favorecido estos registros.

El Concierto Nº1 ofrece una transparencia en las voces y el sonido que marca claras distancias con las interpretaciones con instrumentos modernos. El tempo del primer movimiento es de una vivacidad moderada (curiosamente Karl Richter en este caso va bastante más rápido). El conjunto de los tres primeros movimientos ofrecen un suave contraste entre sí. El adagio está planificado con un excelente equilibrio entre las partes y un fraseo bellísimo. El tercer movimiento con un tempo muy acertado y el violín muy expresivo y solvente. El menuet es muy reposado, sorprende en este sentido respecto a muchas interpretaciones historicistas, con un sonido ligero, y prestando gran atención a los detalles de los diversos pasajes de los solitas en el trío, notable la ejecución de la difícil trompa.

El Concierto Nº2 empieza con un tempo bastante tranquilo, donde el buen equilibrio entre los distintos instrumentos está presente. La trompeta de Claude Rippas funciona bastante bien salvo alguna desafinación. En el adagio la interpretación es limpia y sin apenas vibrato, con una elegantísima intervención de Frans Brüggen en la flauta. El allegro final también de tempo ágil pero sin excesos.

El Concierto Nº3 se desarrolla con un poco más de chispa que los dos primeros. El primer movimiento ya muestra un tiempo más vivaz que en los conciertos anteriores, sonido más filoso en las cuerdas y unas dinámicas acentuadas, pero todo en su dosis justa. Menudo soplo de aire fresco debió ser escuchar esto en su momento. En el adagio el violín realiza una breve cadenza para dar paso a un allegro tocado con gran ímpetu y con una buena intervención de Sigiswald Kuijken en el violín solista, ofreciendo pasajes vivaces, directos y de gran limpieza. El bajo contínuo de Leonhard aunque esté en segundo plano, perfectamente escuchable con todos sus detalles y fraseo.

El Concierto Nº4 comienza el allegro con un tempo muy vivaz aunque no apresurado. Lo primero que destaca en esta interpretación es el acentuado stacatto en las flautas con una abundante ornamentación y con unas dinámicas bien resaltadas. El equilibrio con los restantes instrumentos muy bien cuidado y el violín muy expresivo aunque de sonido ligeramente áspero. En el adagio las formas son menos intensas y se ejecuta con un cierto legato. El siguiente allegro vuelve a retomar el concepto inicial, con algunos apresuramientos pero muy solvente en lo técnico y de una gran musicalidad.

El Concierto Nº5 se inicia en la misma línea de tempo vivaz que el anterior. El primer movimiento ofrece unas dinámicas marcadas con algunos momentos de ataques bruscos, sonido con tendencia al stacatto y muy buena técnica en los intérpretes en esta obra. Hay detalles interesantes en el fraseo de los instrumentos en los compases previos a la entrada del solo del clave, que es ejecutado con una gran destreza y expresividad, con un tempo ajustado pero no rígido. De mis interpretes favoritos al teclado. El affetuoso es excelente en la interacción entre los instrumentos, ornamentación y fraseo irreprochables. El último movimiento allegro sigue la línea del inicial en cuanto a tempo y fraseos, con un perfecto equilibrio entre los instrumentos cerrando una excelente versión de este concierto.

El Concierto Nº6 tiene puntos comunes con la interpretación del primero de la colección. el primer movimiento de tempo ágil, dinámicas y técnica de ejecución en consonancia con los cambios de prácticas que suponen los conjuntos con instrumentos originales: ausencia de legato y contrastes sonoros más marcados. El adagio es una lectura donde se paladean los compases, con abundancia de detalles de fraseo y abundante expresividad, integración en el diálogo de los instrumentos y un bajo contíno bastante presente. El siguiente allegro podría haber tenido una mayor viveza, no obstante también es rico en detalles y con marcados contrastes dinámicos y gana en expresividad conforme progresa.

martes, 24 de julio de 2018

Esclavos de nuestras palabras y nuestros silencios

Mientras termino de elaborar una reseña discográfica abordo otra cuestión, inicialmente mi intención era dedicar este espacio a cuestiones meramente hedonistas sin quebrarme la cabeza con la realidad política y social, más cuando esto de las redes sociales es mucho ruido y pocas nueces.

Pero hay momentos en que uno no puede abstraerse de lo que le rodea. Precisamente estaba leyendo un artículo titulado ¿De qué parte estas? y encuentro que se cita a Sartre. Yo tengo un dicho que se asemeja mucho: somos esclavos de nuestras palabras y nuestros silencios. La cuestión es que el fascismo enseña la patita en Italia y también aquí en España ¿no se lo creen?. Pues miren lo que está pasando en el Valle de los Caídos, un mausoleo de vergüenza en donde la España más retrógrada le encanta retratarse.

Ninguna persona que tenga el más mínimo aprecio por los conceptos de Democracia y Libertad debería mirar hacia otro lado respecto a sucesos como este. Cierto es que esto debería haberse resuelto mucho tiempo atrás (al dictador no había que haberlo dejado ni enfriar allí), como devolver la dignidad a las familias que reclaman los restos de los masacrados por la dictadura que reposan en incontables fosas. Mala transición hicimos, a medias como poco.

Miren, yo no tengo ningún fallecido que reclamar, pero encuentro de justicia inexcusable poner orden en este sindiós. El tema parece ser tabú y siempre se refuta con esa frase de no reabrir heridas. No señores, es que a las heridas se les pusieron puntos forzosamente sin que estuvieran adecuadamente cauterizadas, y la pus ya rebosa y puede arrastrar a esta sociedad a otra época de oscuridad. Este fenómeno de no poder quitarnos ese lamentable pasado tiene un nombre: Franquismo Sociológico, y en este artículo se aborda de una forma bastante amplia y acertada.

¿Exagero? Veamos la senda que se está marcando el partido que acaba de ser desalojado del poder en este país. Desalojado por cierto de forma totalmente legal y constitucional, porque las mociones de censura están ahí para algo, y lo que cuenta en nuestro sistema es la mayoría de la cámara, nunca ese mantra de la lista más votada que no dejan de cacarear como argumento de gato panza arriba. El nuevo y reluciente líder, Pablo Casado, expone un argumentario que lejos de tomar nota de como la sociedad española estaba harta de ellos, ahonda más en retroceder al pasado y renegar de los progresos sociales. Me quedo con dos de sus máximas en estos momentos que está la cuestión caliente: “La España de las banderas en los balcones”, olé, reduccionismo puro de patriotismo mal entendido. La otra carta de presentación es su propuesta de reforma de la Ley Electoral para beneficiar el partido más votado, un “bonus” de 50 diputados nada más y nada menos, mayoría absoluta para gobernar sí o sí aparte de hacer saltar por los aires el principio constitucional de proporcionalidad, que ya estaba bastante perjudicado de por sí por la combinación de la Ley D'Hont y nuestro sistema de circunscripción. Eso sí que es gobernar por la puerta de atrás, no que te desalojen del gobierno por una monción de censura que se hizo mucho esperar, ante un escenario de corrupción que no tiene parangón en Europa.

Lo cierto es que la derecha en este país tiene muy mal perder, cada vez que son desalojados del poder juegan a tensar las cuerdas de la sociedad hasta el límite, o más allá de los límites como ya sucedió en 1936. Y luego se les llena la boca de la palabra democracia, ese concepto que menosprecian, porque oportunidades para renegar del franquismo las han tenido a patadas pero siempre se ponen de perfil. Y es una incógnita si también de perfil se pondrá la Iglesia Católica Española, esa que mira a otro lado mientras el actual pontífice intenta avanzar hacia el futuro: me refiero al desplante del abad de la abadía, que se ha puesto rebelde lo que no es de extrañar por su adscripción a la Falange Española Independiente.

Lo de la deriva de nuestra monarquía... mejor para otro día que me dé otro volunto, que debo cuidar la tensión arterial, el colesterol, y mis contracturas musculares.

Disculpadme pues la meada fuera de tiesto, pero como ciudadano, como persona comprometida políticamente, no puedo permanecer en silencio, o seré esclavo de los acontecimientos que me temo están por venir. Nadie debería callarse si está en desacuerdo con esta escalada del fascismo en Europa, tenemos la obligación moral de manifestarnos individual y colectivamente.

Antonio Pérez Villena, republicano, de izquierdas y agnóstico.

viernes, 6 de julio de 2018

La Música que viene a nosotros


Llevo unos días sin poner nada aquí y me voy de vacaciones, y estaba yo dándole vueltas a la cabeza con que os podía deleitar. En fin, es verano y volvamos a las aficiones, las musicales para mí las primeras. Esos días libres además de patear mundo cuando es posible, tambien son muy reconfortantes para estar en casa y escuchar nuestros discos favoritos.

Ayer, no sé a cuento de qué, me vino una observación peregrina a la cabeza: muchos de mis descubrimientos discográficos han sido por pura casualidad. Tan tonto con entrar a una tienda, mirar un disco y decir uy, esto me llama... y resultar finalmente una magnífica adquisición. Así por ejemplo descubrí a la abadesa Hildegard von Bingen en un excelso disco de The Gothic Voices, y a día de hoy el disco es raro de encontrar, que cosas...
A feather on the breath of god / emma kirkby, christopher ...
 ¿Será que cuando amas la música los discos terminan por buscarte a tí? Menuda rallada... lo cierto es que cuando estas enganchado a esto de acumular música en formato físico, visitas tiendas reales y virtuales, y uno está manejando material, pero algunos de esos que tienes en la discoteca no te explicas como no los habías tenido o conocido antes.

Con los discos de segunda mano para mí aún es más extraña esa relación. Es como que los adoptas, ya tuvieron una vida con un melómano antes que tú, y en parte incorporas un cachito de su memoria a tu vida. No dejo de hacerme esas reflexiones cuando pongo discos que tienen más de 40 años de ser publicados y suenan en mi tocadiscos, te preguntas ¿quien disfrutó como yo este mismo momento?

Como ya apuntaba, el tanteo a ojo en tiendas y mirando ofertas me llevó a muchos descubrimientos gozosos en música clásica y antigua, hubo una época que te ibas al Continente y tenía una nutrida sección de discos con reediciones baratas de sellos que hoy día se echan de menos como Erato. Gracias a unas rebajas conocí a Ton Koopman y la Orquesta Barroca de Amsterdam.


A otros les tengo especial cariño, porque fueron mis primeros discos y los compraba directamente a precio. Cuando en Granada existía la sección de discos en Linde (hoy Festival Discos como tienda independiente también al frente de Paco) compré cosas por 150 o 200 pesetas que ahí siguen sonando. ¿Cómo los voy a dejar huérfanos si estan conmigo desde mi adolescencia?

En el mercado de segunda mano empecé a ponerme las botas hace unos años ya con internet, y especialmente me ha nutrido la discoteca de jazz, así por ejemplo: me dio el punto de hacerme una colección en formato 7" (singles y extended play) y por rebote y ojo de buen cubero, apalabrando un lote metí un single de Erroll Garner, que a día de hoy es uno de mis pianistas de jazz favoritos... hay que ver con las casualidades. Hace pocos días me traje de un vendedor de Sevilla un LP de Chris Barber and his Jazz Band, una gozada de Dixieland en estado puro, y sí, pillado así porque me entró por la vista con un lote de clásica que adquirí (antiguos fondos de Radio Popular Sevilla que estan siendo liquidados).

 

Tengo muuuchos más casos como estos con los que no os voy a aburrir, maravillas encontradas en Reciclaje (cuando tenía un surtido interesante, hoy tristemente está un poco trillado) y Discos Marcapasos en mi ciudad. De vez en cuando en Sevilla también recalo en Coleccionismo Don Cecilio, y allí escondidos entre montones de discos de flamenco y rumba, aparece cada cosa... que me he traido a precios de risa.

Así que ya os contaré como vuelvo de Berlín, donde he fichado unas cuantas tiendas que me temo me van a dejar la tarjeta bancaria tiritando... pero no se duda mucho. La música nos hace más felices, o un poco menos infelices, ¡es una inversión que no escuece!