jueves, 31 de octubre de 2019

El Monasterio de Santa Isabel la Real recupera su órgano histórico


El órgano en su magnífica tribuna bajo la bellísima techumbre de artesonado mudéjar
(Fotografía: Francisco Serrano Espinosa)
Buenas tardes, si bien por el momento dispongo de una información bastante escueta, no quería dejar pasar el acontecimiento del pasado día 26 de octubre, en el que tuvo lugar el Concierto de Inauguración de la Restauración del Órgano del Monasterio de Santa Isabel la Real.

En dicho concierto participaron los organistas que residen en Granada por este orden: Ana Lucía Buzón, Inmaculada Ferro Ríos, Juan María Pedrero Encabo, Mónica Melcova, Luis Linares Moreno, Antonio Linares López, Concepción Fernández Vivas y Reynaldo Fernández Manzano, además del Coro del Monasterio de Santa Isabel la Real (al órgano intervinieron las religiosas Sor Sophie de la Divina Providencia y Sor Ana de María Inmaculada). En esta ocasión no entraré a valoraciones musicales acerca del recital, porque lo importante es el hecho de la recuperación del órgano.

En esta ocasión ha sido la iniciativa privada la que ha hecho posible la restauración, gracias al mecenazgo de Cervezas Alhambra, y el taller de Organería Acitores el encargado de los trabajos (quienes ya acometieron la restauración de otro instrumento en la capital, el órgano de la Colegiata de los Santos Justo y Pastor en el marco del programa 'Andalucía Barroca').

Si bien Granada recuperó un número importante de órganos (6 restaurados y 1 de nueva construcción) durante los años que estuvo activo el Taller de Organería de la Obra Social de Caja Granada (1990-2008) con el organero Francisco Alonso Suárez al frente, más la reciente construcción (2016) del instrumento de la Escuela de Magisterio 'La Inmaculada', soportada por la Diócesis y con nuestro organero granadino como protagonista, quedan aún bastantes órganos en la ciudad por recuperar, con gran interés bien por sus características o por el lugar en que se encuentran. Este instrumento de Santa Isabel la Real era una de esas 'cuentas pendientes'.
El instrumento antes de su restauración (Fotografía: Antonio Pérez Villena, 2006)
De acuerdo con las breves explicaciones que constan en el programa de mano de concierto, si bien el órgano es construido entre 1779 y 1780 por Antonio de Quesada, adquiere su configuración definitiva en 1792 de la mano de Fernando Antonio de Madrid, a saber: instrumento de un único teclado de 45 notas (octava corta) y registros partidos con consola en fachada principal. La tubería sonora en fachada dispuesta en 5 castillos más trompetería en batalla. El mueble realizado el madera de pino ricamente tallada sin policromar. Estamos ante un instrumento modesto pero que cubre plenamente los requerimientos del recinto en que se emplaza, y que guarda bastante similitud con los órganos de la Iglesia de San Pedro y San Pablo o el del Monasterio de la Concepción.

El paso del tiempo supuso como en otros casos de la capital notables modificaciones en el instrumento, tales como la ampliación de la octava corta, cambio de fuelles y diversas intervenciones en la tubería del mismo. La actuación que nos ocupa restituye la 'personalidad' original del mismo a las características de 1792. En el concierto inaugural pudimos disfrutar de sus matices sonoros, con una armonización que cubría sonoramente de forma plena el templo en condiciones de lleno de público, teniendo en cuenta además que los techados de artesonado en madera son bastante absorbetes, pero sin atisbo de estridencias. La lenguetería resulta brillante y equilibrada a la par. He de confesar que a mí me gusta mucho el criterio en este aspecto del maestro Federico Acitores, y como antes comentaba, en la Colegiata de los Santos Justo y Pastor también podemos apreciar y disfrutar su buen oficio. No faltó en tan señalado día el organero granadino Francisco Alonso Suárez, al que une amistad con el organero castellano.

* El Monasterio de Santa Isabel la Real logra aunar en sus espacios la pluralidad estética de sus manifestaciones artísticas que ponen de manifiesto la complejidad de circunstancias que concurrían en la Granada posterior a la conquista en 1492,  con la belleza plena  y la inmutabilidad de lo sereno que dotan a este monumento el paso de los siglos. 

Fundado por la Reina Isabel, bajo la advocación de Santa Isabel de Hungría, y adscrito a la Orden Franciscana su fábrica revela la necesidad de dotar a una ciudad reconvertida al Cristianismo de espacios de oración y recogimiento. Lugares de culto que vertebrasen la ordenación urbana de los nuevos espacios. Esta necesidad, perentoria facilita junto con la presencia de alarifes moriscos, carpinteros de lo blanco y maestros canteros venidos de Castilla y Aragón, la adopción del mudéjar como solución constructiva. Esta decisión permite la rápida erección de parroquiales y conventos de muros de ladrillo, techumbres de madera con decoración de lazo y portadas de cantería adaptadas al momento estético que se vivía en la ciudad con el tardo gótico y la eclosión del modo romano o renacentista.

De patronato regio, Santa Isabel eleva  en su templo el presbiterio, al igual que en la Real Capilla y  San Jerónimo influencia de Enrique Egas quien probablemente trazó su portada. De una nave, de planta de cajón, se divide esta mediante arco triunfal que diferencia espacios, quedando estos remarcados  por dos espléndidas armaduras, una de ellas de par y nudillo y tirantes dobles con bella policromía en el almizate y otra sin parangón en la Ciudad de estilo gótico- ingles con bellos octógonos pinjantes que ochavan el presbiterio. Este posee un elegante retablo romanista con esculturas de Pablos de Rojas y lienzos de Raxis, ampliado en el siglo XVIII con un manifestador barroco, momento en el cual se adornan los muros con bellos frescos de carácter arquitectónico y se coloca nuevo pretil sobre los muros de la escalera.

El templo posee obras singulares que jalonan los siglos del XVI al XVIII, como un relieve italiano de alabastro con escenas de la pasión, varias figuras de Mora, retratos de la Orden Franciscana de Bocanegra, o un extraordinario Calvario pintado en una desmesurada capilla sepulcral de comienzos del siglo XVII. 

Es Santa Isabel la Real un esplendido conjunto perfecto en la consecución de sus acabados, donde el tiempo se detiene reclamando un momento de recogimiento y serena contemplación.

Sí hay un aspecto que quiero destacar en relación al concierto inaugural: la participación de las religiosas del Monasterio al final del mismo con dos obras, Tota Pulchra y otra de composición propia Shemá Israel. Era palpable el entusiasmo e ilusión de la comunidad con motivo de haber recuperado el instrumento de su templo, y este es un aspecto de vital importancia en la conservación de los órganos, que tengan un uso regular. Deseo además de forma igualmente entusiasta que el recién restaurado instrumento pase a formar parte del itinerario musical que todos los años nos brinda la Academia Internacional de Órgano de Granada. No me cabe duda que los responsables en esta materia estarán ya dando sus pasos.

¿Qué nos depara el futuro? Quedan aún valiosos instrumentos por recuperar en la capital y citaré estos casos por ser especialmente significativos: Una profunda intervención en los órganos de la Catedral de Granada (recuperación urgente del órgano 'barroco' de la Epístola y replanteamiento del órgano 'romantizado' del Evangelio, especialmente el primero con notorios problemas), restauración del órgano de la Iglesia Imperial de San Matías y la reconstrucción de los que fueron magníficos órganos del Monasterio de San Jerónimo (a dia de hoy dos cajas fantasmagóricamente vacías). En este momento el organero Francisco Alonso Suárez anda ocupado con la restauración del órgano de la Parroquia de Aldeire, que esperemos poder celebrar en un futuro próximo. Y hay mucho más, pero todo escribir.

Mis felicitaciones a todos los implicados en tan buena noticia.

* Apuntes históricos sobre el Monasterio gentileza de Francisco Serrano Espinosa, doctorando en Historia del Arte por la Universidad de Granada y buen amigo mío, quien compartió la experiencia musical que se relata.

viernes, 11 de octubre de 2019

¡A la mierda!

Resultado de imagen de mierda
Los meses de parón de este blog obedecen fundamentalmente a estos motivos: hartazgo y desgana. Tampoco consigo centrarme en escribir algo sobre mis habituales aficiones, pero es que sinceramente, con la que está cayendo me resulta casi indecente dedicar líneas a cualquier suerte de hedonismo.

¿En qué clase de circo se está conviertiendo el mundo y nuestro país? Son tantos los frentes abiertos que se requieren dosis de diazepán. Afrontar la lectura de la prensa diaria (aunque sea un leve picoteo) me supone cuanto menos un rictus. ¿O yo me convertí en un extraterrestre?

Por una parte, está de moda poner a caer del burro a Greta Grunberg, esa muchacha sueca que ha decidido dedicar su vida al activismo. Lo cierto es que los adultos llevamos muy mal que un niño nos toque las narices con argumentos serios, pero yo prefiero esta clase de jóvenes a aquellos que veo a diario montados en el autobús con cara de zombies mirando su móvil y con unas charlas y actitudes que hacen aflorar en mí aspectos de mi personalidad que no me gustan un pelo. También es que es muy fácil cebarse con una persona basándonos en su transtorno de conducta, que contrasta con la lucidez de la muchacha. En fin, si no pasa nada... que el planeta ha tenido cambios climáticos en su historia es bien sabido, tanto como que los mismos han tenido ciclos temporales muy diferentes al actual, negar la influencia de la intervención humana en esta carrera del reloj climático es inconsciencia, no hay más. Me resulta llamativo que los mismos que ponen a caldo a la activista, no tienen misma medida para un sujeto como Donald Trump, un auténtico loco al mando de la mayor potencia mundial, parece que el bufón nos resulta muy divertido para reirnos.

En España nos tomamos todo a risa, por una parte es una buena herramienta de supervivencia para no amargarte la vida, por otra un hándicap, porque con ese hábito nos tienen bien pillados de las gónadas, en Francia por mucho menos se monta un buen jaleo en las calles con contenedores ardiendo, y a los dirigentes gabachos no se les ocurre de tildar de terrorismo tales botarates, porque saben muy bien que la olla exprés está a tope y su pueblo ya pasó a guillotina a tiranos (cuestión de la que los franceses por lo general se sienten bastante orgullosos, es lo que tiene ser una República sin complejos).

Camino de unas nuevas elecciones tras un fracaso bien sonado de investidura, y con el toque de atención 'niños, a ver si esta vez votáis bien'. Lo que ha sucedido no tiene nombre, que en otros paises sean posibles gobiernos de coalición y aquí no, que la fuerza más votada pero sin mayoría quiera un cheque en blanco para gobernar... que los ex-líderes del bipartidismo sugieran otro tipo de coalición 'por interés del estado' ¿qué interés? ¿que todo siga igual? ¿las mismas consabidas recetas? ¡Por favor! Que no me tomen más el pelo, a mí no.

Y la momia del viejo, esa es otra, con el prior de Cuelgamuros en rebelión, a ver si van a tener que entrar las fuerzas del orden -esas que muchas veces dan su apoyo implícito a la extrema derecha y los residuos del franquismo-, estaría francamente divertido. También estaría muy bien que el Papa Francisco descuelgue el teléfono y pusiera en su sitio a ese boludo (me encanta esta expresión argentina, la he apadrinado de un par de amigos) y de paso a la Conferencia Episcopal Española, que lleva todo este asunto puesta de perfil y sin mojarse.

Desde luego, no dudo que el actual gobierno provisional ha usado este asunto con claros tintes electoralistas (luego, de perpetuarse en el poder, seguirá con el habitual recetario), pero no por ello la cuestión era menos necesaria (imprescindible) y el devenir de su gestión ha puesto de manifiniesto las numerosas lagunas de nuestra 'democracia'.

Esa es otra característica muy nuestra: hacer todo a medias. La Transición es clara muestra de ello, y los años posteriores de supuesto gobierno progresista aún más, que dejaron esa patata caliente y ahí los tenemos: un homenaje al Guardia Civil rebelde que estuvo a punto de poner el país patas arriba en 1981 ¿o quizás fue todo una maniobra bien calculada? A estas alturas me apunto a las más conspiranoica de las teorías.

No, no hay manera de que en este país cambien las cosas, y el escenario mundial no ayuda nada, todo lo contrario, sirve para atrinchera aún más a esa amplia -mal que me pese- colectividad inmovilista. El telón de fondo es una crisis multisistémica: Capitalismo Financiero agotado, Sistema Político Español agotado, Valores agotados... el que trabaje con el público lo tiene fácil de comprobar: la gente está totalmente crispada. Y en el fondo no es para menos.

En fin, volvamos a echar los dados, pero la suerte yo creo que está echada, hemos entrado en un bucle en el que hará falta gente nueva (hasta los 'nuevos' políticos ya se han quemado) y mucha valentía... ¿alguien a mi alrededor?... no es el primer día que piensa uno pillar la maleta, el problema ¿a dónde?

Os dejo un tema de mis queridísimas Vainica Doble, tiene sus años, sigue plenamente vigente, como muchos de los que firmaron.


miércoles, 3 de julio de 2019

Fin de semana musical en Sevilla: Música de Cámara en los Jardines del Alcázar y Barenboim en El Maestranza

El último fin de semana estuve en Sevilla con mi hijo para asistir a un par de buenos conciertos y de paso hacer algunas visitas culturales, no es que el clima fuese el más propicio pero sobrevivimos.

El escenario en los Jardines momentos antes del recital.
El viernes 28 de junio teníamos nuestra primera cita musical en los Jardines de los Reales Alcázares de Sevilla, con un recital de cámára protagonizado por Antonio Salguero (clarinete), Aldo Mata (violoncello) y Pedro Gavilán (piano) y un programa que homenajeaba la figura de Clara Schumann. De Robert Shumann se interpretaron las Fantasiestucke para violonchelo y piano Op. 73 y las Tres Romanzas para clarinete y piano Op. 94. En este primer bloque quedé más convencido del clarinetista, que ofrecía un sonido bellísímo y una interpretación plena de expresividad. El chelo en las Fantasiestucke hizo una excelente interpretación también, pero en algún momento me resultó seco y falto de delicadeza. Cerraba el programa el Trio para clarinete, violonchelo y piano Op. 114 de Johannes Brahms, que alcanzó notables cotas de belleza y para mí fue lo mejor del recital. Como propina hizo aparición la homenajeada Clara Schumann. La pena de estos recitales es que tienen bastante restringido el tiempo y no dan pie a muchos extras, no obstante ese año la programación está muy variada y hay para todos los gustos, así que no se lo pierdan.

La velada del domingo día 30 en el Teatro de la Maestranza con motivo del decimoquinto aniversario de la Fundación Barenboim-Said tenía como protagonista a Daniel Barenboim y la orquesta WEDO con dos obras de Beethoven de dulce: el Concierto para Violín y la Séptima Sinfonía. En el Concierto para Violín, Michael Barenboim, hijo del director, como solista. 


El Concierto me transmitió una sensación de gran equilibrio formal, con una orquesta excelente en su cometido y con Daniel bastante comedido en el podio, seguramente para no restar protagonismo a su hijo. Michael Barenboim me resultó un solista de gran nivel, aunque en esta obra muchos estamos marcados por un sonido más carnoso al violín, como el caso de mi admirado David Oistrakh, no obstante he de decir que Michael fue técnicamente irreprochable, con una ejecución de las ornamentaciones de exquisito gusto, y tocando con gran naturalidad, huyendo de divismos pero también arriesgando en el momento preciso, como como en las cadenzas -propias- del primer y último movimiento, donde se extendió notablemente y con una dosis acertada de fantasía. No obstante encuentro que esta versión fuese aséptica de más en ciertos momentos -sobre todo el primer movimiento-, seguramente de forma voluntaria huyendo de una visión romantizada. La orquesta correspondió plenamente, sin ahogar al solista, administrando su intensidad a lo largo del primer movimiento hasta llegar al clímax. La gran ovación del público asistente -que no pudo evitar interrumpir tras el primer movimiento- fué recompensada con el primer movimiento de la Partita en Mi mayor de Bach como propina, interpretada con absoluta solvencia y claridad.

En la segunda parte del concierto, la Séptima Sinfonía de Beethoven si propició que Daniel Barenboim se desmelenase como no hizo antes. Magnífica interpretación, vibrante y electrizante en sus primer y cuarto movimientos, llenos de matices y con una orquesta que respondía a todas las indicaciones del director. En algunos momentos me recordó a la memorable grabación de Erich Kleiber con la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. El segundo movimiento derrochó expresividad sin caer en excesos melancólicos y el tercero tampoco desmereció al resto del conjunto. La conclusión desembocó en un estallido de aplausos del público que se extendió más de 10 minutos con palmas por sevillanas incluidas, mostrando un agradecimiento que esperemos tenga calado en los responsables de la Junta de Andalucía para que la West-Eastern Divan Orchestra siga gozando del apoyo necesario.

He de poner un par de lunares negros, el primero tiene relación precisamente con mi párrafo anterior, resulta bien triste leer en prensa cosas como esta y no tanto por que evidentemente en cuanto a gusto musical cada uno tenemos el nuestro (las opiniones son como los culos, todos tenemos uno) sino por lo tendencioso en cuanto a intenciones. Desde luego que debemos mimar nuestras orquestas y defenderlas, pero mal hacemos si entramos en el me miro el ombligo chovinista y renunciamos a proyectos de calado internacional. En respuesta les dejo este post de mi amigo Fernando.

Y la otra cuestión que como no podía faltar en El Maestranza, las putas toses, sí señores, lo digo taco incluido, estoy cansado de que el público sevillano no tenga la más mínima contención, que sólo duró durante el primer movimiento del Concierto para Violín (donde también se hizo patente ese vicio del aplauso impaciente que no puede esperar, y corta la atmósfera como un cuchillo). El resto del recital las tuvimos por doquier, especialmente en los momentos más delicados. ¿Es tán difícil ponerse un pañuelo en la boca? Ahí queda... y no ha sido la peor velada al respecto, algunas he vivido de pura vergüenza.

jueves, 27 de junio de 2019

La Discoteca Digital y sus problemas de uso

Toda persona que se dedica a coleccionar algo termina teniendo un conflicto de espacio y también de organización, y la música es uno de los casos más claros de esta problemática.

Cuando toda la música se adquiere en formato físico (LP's y CD's) el espacio es el principal problema.  En mi caso ya tengo múltiples rincones de la casa ocupados con mi colección, que tampoco es excesiva. Por un lado música 'clásica' sinfónica o de cámara (el término 'clásico' es de lo más escurridizo, aquí yo incluyo desde música renacentista hasta del siglo XX), por otro músíca organística, por otro la música coral y sacra, en otro rinconcito la ópera... etc, etc, etc... evidentemente salvo yo, a ver quien es el guapo que  encuentra un disco en mi casa. Y he dejado fuera todo lo que sería pop, rock, jazz y sus derivados. También tienen sus estantes y rincones...
En este apartado tengo los principal de mi discoteca clásica, pero hay más por otros lugares de mi casa.
Todo lo que va en estos soportes físicos tiene una organización muy personal, ciñiéndonos al tema 'clásica' que va a ser el motivo de este post, yo tengo la manía del orden cronológico. Es raro que un disco mezcle cosas de periodos muy dispares, así que uso la fecha de nacimiento del compositor más 'antiguo' que contenga el disco y eso me sirve para establecer el orden, de modo que si estoy con ganas de escuchar clasicismo vienés puro y duro, ya sé en que zona me voy a poner a buscar... y ahí terminaré picando Mozart, Haydn, Beethoven o el que se tercie. El separar la música con las temáticas antes descritas supone una ayuda adicional para seleccionar lo que apetece escuchar. Lo que desde luego encuentro un disparate es usar el órden alfabético, porque me duele la vista ver un disco de Johann Sebastian BACH al lado de uno de Bela BARTOK. O a Franz Joseph HAYDN compartiendo lugar junto a Paul HINDEMIT. ¿Me entienden?

Pero donde ya tenemos un problema importante es cuando empiezas a acumular música en formato digital. Al principio no le das importancia a la cosa, tus amigos y correligionarios de afición musical te empiezan a pasar cosas, descargas alguna que otra... y empiezas inicialmente con la costumbre de ir metiendo todo eso en carpetas más o menos organizadas. Añadamos el asunto de cómo lo reproduces, en mi caso, tener un PC dedicado siempre me pareció un exceso y terminé adquiriendo un reproductor multimedia para conectarle el disco duro externo donde guardo todo eso, pero por motivos diversos el sistema resultó ser decepcionante...

Aquí hemos de abordar varias cuestiones, la primera, que los reproductores 'software' no están pensados ni por asomo para la música 'clásica', y de otra los metadatos ligados a esos ficheros, que serán la clave para poder manejar la 'discoteca digital'.

Cuando tienes unos pocos álbunes digitales, no te complicas la vida y vas navegando por las carpetas con el mismo reprodutor que uses, todo es cuestión que en la carpeta hayas puesto unas cuantas referencias (compositor, obra, formación) que te ayuden a localizar lo que quieres disfrutar en ese momento, pero... señores, la vida del melómano es complicada.

Les voy a poner un ejemplo, y no soy para nada un gran coleccionista: 9ª Sinfonía de Beethoven, a día de hoy tengo si no me falla la memoria, 4 versiones en LP, 5 versiones en CD y 4 versiones en ficheros. Y esto es sólo de una obra (sí, seguramente la más famosa del repertorio sinfónico), pero empezamos a multiplicar esto con todos los compositores y obras desde el Renacimiento hasta nuestros días... a ver, no siempre es así, pero los melómanos tenemos mucha afición a acumular y comparar distintas versiones de la misma obra.

Si cuando manejas formato físico se tiene cierta contención, cuando ya acumulas música en formato digital la cosa se desborda, y ahí es donde ya buscar música navegando carpetas se convierte en un imposible, y te acuerdas de que existen los metadatos.

Los metadatos también llamados tags en la jerga informaticoanglosajona, son etiquetas asociadas a los ficheros que dan distintas pistas sobre su contenido, su existencia tiene muchísima lógica, porque el nombre de un fichero no puede describir en muchas ocasiones toda la información relativa al mismo. No sé en que momento se diseñó la estructura de metadatos para los ficheros de música, pero parece evidente que se hizo con bastantes pocas miras. Y lo peor de todo, es que luego la mayoría de los reproductores multimedia ni siquiera son capaces de manejar la totalidad de estos metadatos. Aquí teneis un listado dichas etiquetas (en adelante me refiero así a los mismos).   
  • Nombre del artista 
  • Título de la canción.
  • Número de canción (pista).
  • Título del álbum.
  • Fecha de lanzamiento.
  • Nombre del compositor.
  • Nombre del productor musical.
  • Código ISRC.
  • Sello discográfico.
  • Compañía editorial.
  • Entidad de gestión de derechos.
  • Género musical.
  • BPM.
  • Contacto (campo comentarios).

No me he complicado mucho buscando eso, lo he copiado de una página cualquiera de internet, pero veamos... 'Artista'... 'Canción'... 'Lanzamiento'... ejem ejem... es evidente que esto se ha  diseñado pensando en los intereses de la industria discográfica, y desde luego muy restringido a propósitos de música comercial. Al melómano de clásica le viene francamente corto.

Podríamos empezar porque la etiqueta Canción de por sí ya es toda una declaración de intenciones, a ver ¿Sinfonía, Concierto, etc? ¿como se describe? ¿y cuando se divide en movimientos? … luego tenemos otra etiqueta que podría ser muy útil para la música clásica Compositor pero nunca se usa, y si no probad ha hacer una transferencia de cualquier CD o comprobar música que tengais en MP3 o FLAC, veréis que está en blanco. Pero para eso tenemos el cajón de sastre de la etiqueta Artista, donde unas veces tienes el compositor, otras el director, otras la orquesta...

Evidentemente la música 'clásica' requeriría de una estructura de metadatos mucho más compleja, y de un reproductor que manejase de forma eficiente toda esa información (aviso, aún no he localizado ninguno que maneje la etiqueta Compositor, botón de muestra del problema). Dicho reproductor además debería manejar opciones de indexación de las etiquetas y filtrados asociando las mismas (de nuevo Compositor sería imprescindible), pero señores ya les aviso: no existe.

Mi experiencia en reproductores multimedia para el PC ha sido frustrante y tampoco es que me haya querido emplear muy a fondo, porque visto uno vistos todos... al final te fuerza a buscar por carpetas. Pero en Linux haría la excepción del programa 'Quodlibet' que me parece lo más decente para intentar manejar una librería digital de música clásica. Y ya puestos es una recomendación mía para dejar de lado Windows y sus insoportables versiones de sistema operativo.

Como decía, durante años tuve una pequeña cajita que conectaba al disco externo y al sistema de música y TV, un reproductor multimedia Asus, pero que tampoco manejaba satisfactoriamente la librería, y para colmo... ¡¡hacía compresión dinámica!! os podeis imaginar que terminaba de los nervios al comprobar que un pianissimo iba subiendo poco a poco de volumen.

Despues de darle innumerables vueltas, terminé adquiriendo un micro ordenador 'Raspberry' junto con una tarjeta de sonido que me permitía conexión digital sin pérdidas ni ruidos con mi sistema de audio (un Yamaya con sus años, pero muy eficaz, con entradas óptica y coaxial), con una instalación de sistema operativo a medida para el propósito llamado 'LibreElec' que al final lo que te proporciona es la plataforma multimedia 'Kodi', bastante decente para estos fines.
Placa Raspberry Pi3+
Pero finalmente el 'Kodi' maneja la librería gracias a los metadatos, con sus limitaciones, y ahí es donde uno tiene que hacer un trabajo -ingente en mi caso- de revisar y editar toda la librería musical digital y unificar el criterio, porque no hay dos discos que vengan con etiquetas iguales cuando se hace el 'ripeo' desde un CD o te los pasan.

Pantalla del menú 'Musica' en Kodi


Hay bastantes programas de edición de metadatos, 'MP3Tag' es el más popular en Windows, y en mi caso 'Puddletag' para Linux Mint. ¿Y porqué es necesario? Porque cuando el sistema se actualice con la librería de tu disco externo, vas a tener un sinfín de duplicidades en Género y Artista fundamentalmente que te van a hacer imposible buscar algo sin perder bastante tiempo. Os confieso, me instalé el invento a finales de 2018, justo hace un par de semana que terminé de repasar y poner orden en toda mi librería musical. Prefiero ni pensar la de horas que he empleado, pero a fin de cuentas es una labor propia de archivística, también una biblioteca tradicional requiere su trabajo para tenerla ordenada con criterios eficientes.

Quien quiera acometer esta locura, aquí van mis prácticas y consejos en la edición de etiquetas, pero cada uno finalmente organiza la librería como mejor puede.

Nombre del Artista yo pongo por este orden: Solista, Director y Formación (abreviada a ser posible), un ejemplo por ejemplo para un conciero para piano y orquesta:
Geza Anda, Herbert von Karajan, BPO.

Título del Álbum aquí es donde yo juego a preceder el compositor, y mi costumbre es que si tengo un 'disco' que contiene obras de distintos compositores, genero dos álbumes distintos o bien hago una asociación de compositores, es más, cuando un disco contiene varias obras largas, también subdivido en varios álbumes. Ejemplo:
[Beethoven] Sinfonía Nº9 'Coral'

Extendiéndome en lo anterior, os comento que en el típico caso de 'integral de sinfonías', donde terminas con álbumes de origen que vienen de un CD con dos o más sinfonías, yo las divido y genero un álbum por sinfonía, evidentemente es más trabajo, pero todo queda mejor organizado. Eso afecta a otro de los metadatos que aprovecho para comentar Pista, que ha de ser reorganizado con el número correspondiente al orden de cada fichero dentro del álbum.

Pero también advierto, no siempre es conveniente subdividir un álbum porque tenga varios compositores y obras, hay discos que son precisamente recopilatorios por épocas y en esos caso me limito a respetar el nombre del álbum de origen (ejemplo. “Música Cortesana”) y que aparezca en el listado de albumes sin más.

Titulo de la Canción lo edito según la necesidad, por lo general me limito a dejarlo con el texto del movimiento correspondiente, por ejemplo si el álbum fuese [Beethoven] Sinfonía Nº1, la primera pista tendría este título:
I. Adagio molto. Allegro con brio

Sin embargo si el álbum contiene como tal varias obras, pongamos que tiene un título mixto como
[Beethoven] Sinfonías Nos. 1 y 2, y no lo he subdividido, en el título de canción si lo pondría así:
Sinfonía Nº1, I. Adagio molto. Allegro con brio

Y como antes he citado de pasada,  la etiqueta Número de canción (en la mayoria de los casos Pista), ha de respetarse la numeración de los ficheros dentro del desarrollo de la obra y tener muy en cuenta si hemos subdividido un álbum como hago yo, por lo que cada nueva 'obra' o 'álbum' ha de empezar el contador desde 1 para que el reproductor lo gestione bien.

Género lo dejo para el último en estas explicaciones pero ha de ser el primero en modificar, porque es el meollo de la cuestión, es la etiqueta a partir del cual la mayoría de los reproductores estructuran la librería, y si no está correctamente en los distintos álbumes tendreis un lío considerable. Avisados estais, cada 'álbum digital' que tengais procedente de algún CD o descarga, lo va a tener como le salga del byte. Del mismo 'genero' os encontrareis diversas descripciones que os van a ensuciar la librería, por lo que es el primer metadato y mas importante a modificar -repito-. Y tendreís que personalizar según vuestro criterio o nó será posible, os pongo un listado de los géneros en los que yo he agrupado mi música clásica, pero cada uno que vea como le resulta más cómodo.
  • Antigua (todo lo anterior al periodo barroco)
  • Barroca
  • Solistas (discos de un único instrumento: piano, violín.. etc).
  • Concierto Solista (del clasicismo en adelante)
  • Cámara
  • Sinfónica Clásica
  • Sinfónica Romántica
  • Sinfónica Postromántica
  • Sinfónica Nacionalista
  • Órgano (tengo mi propio apartado a parte de solistas, por la cantidad de material)
  • Coral
  • Sacra (musica coral religiosa)
  • Vocal (cantantes con o sin acompañamiento)
  • Ópera Barroca
  • Ópera Clasica
  • Ópera Romántica
  • Ópera Postromántica

Seguramente con el tiempo haga modificaciones o amplicaciones de esta lista, pero en principio es el esquema que voy a seguir. Espero que estos consejos os sean de utilidad y agradeceré comentarios al respecto. Como os digo, cada persona maneja un criterio con la música y ese debe ser el que utilice para organizar la librería. Entretanto esperemos que alguien invente un reproductor realmente potente para la música 'clásica'.

jueves, 23 de mayo de 2019

XXII Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (2018)

Al fin y con enorme retraso os traigo estas notas musicales, ya os contaba que no doy a basto a atender mi vida privada y mis múltiples aficiones, por lo que inevitablemente termino dispersándome.



Por cuarto año consecutivo me tomé unas pequeñas vacaciones durante el Puente de la Constitución para recalar en las ciudades de Úbeda y Baeza y disfrutar de una nueva edición del Festival de Música Antigua, si bien ya había hecho anteriormente escapadas puntuales, merece mucho hacer un poco de gasto extra y permanecer allí unos días, en plena inmersión musical y gastronómica (porque allí se tapea y se come muy muy bien).

A quien no conozca estas dos ciudades monumentales, ya le está faltando tiempo para visitarlas: tienen buenas comunicaciones, establecimientos hoteleros a precios razonables y un patrimonio artístico encomiable. No hace falta decir más.

En total a 11 eventos pude asistir, de los que más de la mitad han sido de entrada libre y el resto con unas entradas a precio más que asequible.

El primero de ellos tuvo lugar el jueves 6 de diciembre a las 12:30 en la Iglesia de San Andrés (Baeza) de la mano del Ensemble La Fenice bajo la dirección de Jean Tubéry, en donde pudimos disfrutar de un magnífico repertorio en torno a la Navidad en Italia, con obras de los siglos XVI-XVII de Pasquini, Scarani, Banchini, Bovicelli, Monteverdi y otros foráneos. Abrió el programa la Passacaglia a modo pastorale de Bernardo Pasquini para órgano solo, que hizo sonar su lenguetería de fachada de forma excelsa en el instrumento restaurado por el taller de Gerard Grenzing. Los músicos precisamente se agruparon en el coro alto del instrumento, que acompañó el resto de las obras con unas registraciones muy suaves y acertadas para no solaparles. Eché en falta precisamente la otra obra para órgano solo que había en el programa, y precisamente me dejó un poco insatisfecho el recital en este aspecto, más cuando en esta edición del Festival no se han programado recitales específicos para órgano, pero al final retomaré este tema...

Este mismo día a las 17:30, pero ya en Úbeda, teníamos otra cita también de entrada libre, en el Salón Deán Ortega del Parador Nacional de Turismo. Un magnífico recital de violonchelo y piano a cargo de Aldo Mata y Laura Granero, bajo el título Beethoven y el Violonchelo nos hizo un recorrido por algunas de las transcripciones para estos instrumentos que Beethoven hizo de temas de La Flauta Mágica de Mozart, además de la Sonata en La Mayor op.69. La pianista Laura Granero dedicó unos minutos a describirnos el fortepiano de mesa del siglo XIX construido en Londres por Thomas Tomkison que haría sonar durante el recital, un instrumento de sonido dulce y que precisamente es en una sala de dimensiones modestas donde se puede disfrutar plenamente. Ambos músicos estuvieron magníficos en expresividad y ofrecieron algo más de una hora de música maravillosa.

También en Úbeda, a las 20:30 cambiamos el escenario a la Sacra Capilla de El Salvador, con la presencia del Coro Gulbekian dirigido por Pedro Teixeira, con este programa: Rosa Inmaculata - Polifonías Ibéricas a la Virgen. Prácticamente hora y media de excelente música coral de autores españoles y portugueses, interpretada de forma impecable por una formación cuyo empaste vocal es inmejorable.

Los conciertos del viernes 7 de diciembre fueron íntegramente en Baeza. Nuestra primera cita a las 12:30 en la Capilla de San Juan Evangelista con el conjunto Collegium Marianum, bajo el título de Boemo Virtuoso ofrecieron un recorrido por compositores Checos, Alemanes e Italianos. A destacar el papel de su directora y traverso Jana Semerádová, que hizo gala de una elegancia exquisita en su papel de solista, interpretación llena de matices y sin aspavientos como los que el año pasado tuvimos que soportar a Giovanni Antonini. Ella misma tuvo unas palabra para el público -en italiano- y nos regaló una preciosa sotana para traverso y bajo contínuo del compositor Antonio Vivaldi. La soprano Stanka Mihalcová también sobresaliente en su intervención, con una afinación impecable y una potencia vocal admirable.

Tras este deleite musical, recalamos en la Taberna del Arcediano, lugar que recomiendo a todo visitante a Baeza, por su excelente variedad de vinos y buen hacer en la cocina. El año pasado fue traspasado de propietario, pero no ha decaído nada en su calidad (de hecho, la cocinera que siempre estuvo a los fogones es quien ha tomado ahora las riendas de aquello). 

Muy cerca, en la Catedral de Baeza, teníamos nuestra siguiente cita a las 17:30 para asistir a uno de los platos fuertes de la programación: Monteverdi y sus Vespro della Beata Vergine. Repitieron su presencia el Ensemble La Fenice acompañados en esta ocasión de la Capella Prolationum y Ensemble La Danserye, todos bajo la dirección de nuevo de Jean Tubéry. Inicialmente no pudimos tomar el asiento más óptimo para disfrutar de la experiencia, porque la reverberación del templo es considerable y ya a mitad de la nave todo se difumina notablemente. Un programa de gran belleza pero que en su primera parte arrastró algunos desajustes en el empaque de las voces, tras un breve descanso se retomó el curso del programa en el Himno Ave Maris Stella para dar paso al Magnificat y además aprovechamos para aproximarnos unos filas de asientos más, esto mejoró la percepción sonora y también el conjunto vocal tuvo una respuesta más acertada.

A las 20:30 nos desplazamos al Auditorio de las Ruinas de Santiago, donde bajo el atrayente título de La Profecía de la Sibila, nos esperaba un gran chasco y el único lunar negro en estos días de Festival, opinión personal y totalmente subjetiva reconozco, más cuando me sentí un extraterrestre ante tanta ovación y vítores por parte del público. El Euskal Barroke Ensemble aprovechando la temática propuesta, nos plantó una cantaora flamenca para recitar los versos de la Sibila, y montó un programa más basado en el folk que en lo religioso con numerosas piezas cantadas en euskera, incluso el Ave Sanctissima María de Juan de Achieta. Mucho ritmo y percusión, buenrollito... pero para mí un auténtico pastiche y engaño. Si me ponen este programa en un festival de música folk o celta, hasta lo puedo escuchar con cierto agrado, pero aquí es que no pegaba ni con cola. Y lo dicho, el público entusiasmado y yo deseando salir pitando de allí.

Por suerte a medianoche (23:59 hacen constar en estos conciertos nocturnos) tuvimos un pleno resarcir con la presencia de La Bellemont en la Capilla del Antiguo Seminario de San Felipe Neri (UNIA), con el programa 'La Voix de la Viole' - El lenguaje de la viola da gamba en la Francia de Françoise Couperin. Una inmersión en este bello instrumento donde además del compositor que servía de guía disfrutamos de Robert de Visée, Marin Marais y Antonie Forqueray. Belleza en estado puro y un apunte interesante: a mitad de programa la Violagambista hizo una pausa y tuvo unas palabras para el público, llamando a hacer un esfuerzo en nuestra escucha y hacer nuestra propia interpretación personal del significado musical de Le Labyrinthe de Marin Marais. A mí esta propuesta, en la que sugiere que la música sirva de estímulo intelectual, me hizo reflexionar sobre que sucede tristemente muchas veces con las prácticas musicales en las que se busca el aplauso fácil (justo lo vivido en el concierto anterior).

Para el sábado día 8 teníamos tres citas musicales más en Úbeda para finalizar con esta edición del Festival. La primera de ellas en la Sala Pintor Elbo del Hospital de Santiago con el conjunto L'Apothéose y un programa dedicado a las Óperas y Zarzuelas en el Madrid del siglo XVIII (De Durón a Nebra). La sala resultó un tanto incómoda por su forma tan rectangular, además que tuvimos un pequeño problema y llegamos casi empezando y algún listo ya había tomado asiento en las sillas reservadas (y no era plan de montar un lio), no obstante la acústica era magnífica y tuvimos pleno disfrute de todos los matices. La soprano Lucía Caihuela nos sorprendió con una voz potente y una dicción perfecta, haciendo gala de un dramatismo bien dosificado y en algunos momentos notable como la Aria Quien fió de un mar sereno de Nebra. Del mismo compositor nos regalaron unas Seguidillas como propina a una actuación de altísimo interés que casi llegó a la hora y media de duración, con algunas obras interpretadas por primera vez en tiempos modernos.

El Auditorio del Hospital de Santiago nos esperaba a las 20:30 para escuchar a Recóndita Armonía Ensemble bajo la dirección de la violagambista Lixsania Fernández, con un programa dedicado a la Música en la Catedral de Santiago de Cuba y que puso el listón de este Festival en lo más alto. En la sala encontramos la novedad de estrenar nuevos asientos, mucho más cómodos que los antiguos, y algunas intervenciones encaminadas a mejorar la acústica del recinto. Brillantísimas intervenciones del tenor Jorge Juan Morata y la soprano María Hinojosa, particularmente ésta en 'Tu mi Dios entre pajas' de Esteban Salas y Castro, nunca mejor dicho como un ángel por su dulzura y exquisitez en el canto. También la invervención de ambos en el dúo 'Vau. Et egressus est', del mismo autor. La directora Lixsania Fernández también tuvo su papel como soprano en el villancico 'Albricias pastores'. En el apartado instrumental, destacar la interesante transcripción con órgano positivo incluido de las Variaciones 'Nel cor piú non mi sento' de Ludwig van Beethoven. Y como propina final 'La Tarántula', que desató los aplausos y vítores de un público entusiasmado y agradecido por tal derroche de buen quehacer musical,

Y como cierre de esta edición, a medianoche en la Iglesia de San Pablo las cristalinas voces femeninas del Ensemble Peregrina bajo el título programático Filia Praeclara nos trajo la Música de los Monasterios de Clarisas Polacos (ss. XIII-XIV). Una hora a través de Secuencias, Motetes y Conductus que elevaron nuestro espíritu a lo más alto. Cuatro solistas que cantaban como los ángeles dirigidas por Agnieszka Budzinska-Bennett.

Quedaba algo en el tintero sobre lo que quiero hacer un llamamiento a la organización: El Órgano de la Iglesia de San Pablo (Baeza), instrumento en buen estado de uso y restaurado en 2008 por el organero Manuel Luengo, duerme el sueño de los justos sin merecer la atención de este Festival. Igualmente sucede con el órgano de la Sacra Capilla del Salvador (Úbeda) reconstruido en 2007 por Carlos Álvarez. Los órganos han de mantenerse 'vivos' con su uso y forman parte igualmente de todo este patrimonio cultural que ofrecen estas bellas ciudades. Sinceramente no comprendo tal 'olvido', salvo que se esté pretendiendo destacar el trabajo de unos maestros del oficio sobre otros. Aquí les dejo un par de fotos de los citados instrumentos.
Órgano de la Iglesia de San Pablo (Baeza), fotografía de Manuel Luengo.
Órgano de la Sacra Capilla del Salvador (Úbeda). Fotografía de A. Pérez Villena.

lunes, 6 de mayo de 2019

Ausencia

Llevo meses sin tocar el blog y os debo unas disculpas. Como suele pasarme, por meterme en tantas cosas no llego. Fundamentalmente estuve pillado por mis aficiones electrónicas con una maldición de aparato en mi taller, que me tuvo la mesa patas arriba durante 6 meses... y también tenía atraso con las grabaciones de órgano de la última "Academia" granadina... en fin, quiero ponerme las pilas.

También he estado bastante inquieto los últimos meses con el tema político, y me tenía un poco desganado para escribir. No es que ahora está con las castañuelas puestas, hemos pasado un susto y respirado después, pero el momento histórico no es nada bueno. Vivimos en una sociedad que me causa una enorme insatisfacción, atrapados en este bucle de crisis sistémica que ni explota ni se le pone solución.

Vamos a lo positivo: publicaré unas notas que tengo desde diciembre sobre el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza y luego hablaremos un poco de fotografía argéntica en blanco y negro, por variar... y mi última sesión de Jazz en Discos Marcapasos.

¡Y que viva mayo y las flores!

lunes, 10 de diciembre de 2018

Sesión en Discos Marcapasos


Mientras ultimo unas notas musicales en torno a lo antiguo, rescato un pequeño evento que tuvo lugar el día 3 de noviembre, en uno de mis establecimientos favoritos Discos Marcapasos, gracias a la gentileza de Pepe Mármol hicimos este servidor y mi amigo Damián M una sesión conjunta de Jazz/Soul. Fueron dos horas de música, en las que nos fuimos turnando por bloques de 30 minutos, y disfrutamos pinchando nuestros vinilos y compartiendo la música que nos gusta con los amigos y todo el que se presentó allí. 

Como tomanos nuestras notas del material que pusimos y la secuencia, luego digitalizamos a partir de las fuentes originales de nuestra colección, y montamos la sesión para disfrute posterior de quienes gusten. Aquí van los 4 bloques que sonaron, respetando su secuencia.