miércoles, 7 de octubre de 2020

La web 'Órganos de Granada', un poco de historia

 

Quienes me conocen de tiempo saben esta historia, pero no está de más hacer retrospectiva y poner al día a los nuevos seguidores de un proyecto al que llevo dedicado bastante tiempo.

Mis inquietudes musicales y una serie de circunstancias concurrentes me llevaron a crear en el año 2004 una página web dedicada al rey de los instrumentos, centrada en Granada. Mi ciudad atesora un importante patrimonio organístico y desde los años 90 hasta la fecha las restauraciones de los órganos e incluso la construcción de nuevos instrumentos han sido un fluir contínuo, si bien es cierto que en los últimos años ha bajado bastante el ritmo.

Esa página nació con el objetivo de ser un punto de información: inicialmente fotografías y detalles de los distintos instrumentos. Poco a poco aquello fue creciendo, primero le contraté un dominio propio tras un par de intentos en dominios de dominio público, y tuvo secciones de noticias, textos divultativos, reseñas discográficas, difusión de algunas grabaciones de los conciertos... Aquel experimento resultó ser una de los primeros sitios web dedicados al órgano en España, con un número importante de visitas y seguidores.

El paso del tiempo me acarreó dos problemas: el principal la obsolescencia del formato y programación (realizada por un servidor con modestos medios) y como secundario que hice crecer demasiado la página y mantener al día y vivas todas su secciones sobrepasaba mis posibilidades, pese a tener algunos colaboradores que aportaban contenidos, pero la parte técnica pesaba exclusivamente sobre mí.

El desánimo me hizo no renovar el dominio allá por 2013 y dejar el proyecto aparcado, en ese momento ya había bastantes páginas sobre la materia en España, con una realización mucho más solvente. 

Hace poco más de dos años, revisando todo el material guardado (reseñas, fotografías, etc) pensé si podría 'relanzarla' en otro formato, y he aquí que creé la versión Facebook de la página, que actualmente está en funcionamiento. Esta red social me permitía publicar las fotos con textos explicativos, y usar tu timeline a modo de noticiero. En este tiempo ha acumulado 479 seguidores y hay una importante interacción. Si bien Facebook no es el soporte ideal para este tipo de difusión, cumple bastante bien.

Paralelamente al desarrollo de la página, en 2004 comencé a colaborar con la Real Academia de Bellas Artes de Granada realizando las grabaciones de los conciertos de la Academia Internacional de Órgano. En eso también ha sido un progresar desde grabar con medios absolutamente domésticos a otros semiprofesionales. Como ya he citado, algunos extractos de esas grabaciones fueron difundidos a través de la página original. Llevo también un par de años reorganizando todo ese archivo sonoro para que la Real Academia disponga de él con la información y accesibilidad adecuada, y estoy trabajando para volver a difundir extractos de los conciertos a través de podcast, y si nada se tuerce, los Reyes Magos traerán el primer programa. También hay que contar con la autorización de los músicos, y lleva su tiempo contactar con todos, ver que material se grabó con cada uno, etc, etc...

Así pues, habrá novedades en los próximos meses. Sigo incorporando fotografías e información sobre los órganos (aún no están recogidos todos), acabo de terminar la post-producción de las grabaciones de este año (XIX Academia de Internacional de Órgano) e incluso me planteo otro formato paralelo de página para quienes esquivan las redes sociales.

martes, 28 de julio de 2020

El Festival que sobrevivió a dos pandemias

Una vez finalizada la 69 edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, quiero dedicar unas líneas al mismo y dejar por aquí mis impresiones -positivas adelanto- sin que las mismas pretendan ser un ejercicio de crítica musical, para eso al final les dejaré una serie de referencias a artículos escritos en prensa así como otras de la bitácora de mi amigo Fernando López Vargas-Machuca en las que desgrana a fondo algunos de los conciertos. Particularmente he podido disfrutar una pequeña parte de Festival, porque he estado y sigo ausente de Granada por unas merecidas vacaciones. Ya en mi anterior entrada hablé del año de marras.

Foto del Facebook del Festival Internacional de Música y Danza de Granada (Fermín Rodríguez)
Y el título de esta entrada no es por querer hacer una gracieta, en el mismo quiero constatar tanto el mérito de haber sacado adelante esta edición con las difíciles circunstancias que el mundo de la cultura está atravesando y también el afortunado cambio en la dirección del mismo, porque antes de la pandemia ya las cosas habían tomado un rumbo que no me gustaba nada.

En diciembre del año pasado la prensa local se hacía eco de la renuncia de Pablo Heras-Casado en la dirección de nuestro amado Festival. El artículo que mi comentario enlaza dá algunas pistas sobre la etapa vivida estos años atrás, pero si queda alguna duda yo doy mi opinión (no tiene valor alguno adicional, las opiniones son como los culos: todos tenemos uno): años anodinos en el Festival pero consagrados a la promocion y gloria de su ex-director, experto en habilidades sociales e imagen (me pregunto cuanto tiempo le queda para dedicarse a las partituras). Lo que les decía en el título: ya tuvimos otra pandemia en el Festival...

Pocos días despues supimos del nombramiento de Antonio Moral como nuevo director del Festival, que habrá de cubrir el puesto hasta 2025. Esta noticia fué acogida en general con optimismo, porque el refranero es sabio, y zapatero a tus zapatos, que un músico no tiene por que ser un buen gestor. Y las referencias que pude obtener eran esperanzadoras.

Y en marzo de 2020 se decretó el estado de alarma y ya sabemos bien lo que llevamos vivido a cuento de la pandemia. Numerosas incertidumbres han sobrevolado esta 69 edición, que felizmente ha tenido lugar y con un resultado de alto nivel. Seguramente será por lo vivido, por el ansia de música, pero hacía años que no acogía con tanta ilusión la publicación de la programación.

El Festival de este año, conservando en buena parte sus características organizativas de años anteriores (los habituales 'matinales', los grandes eventos en el Palacio de Carlos V, la danza, el Fex, los cursos...) ha pivotado sobre dos grandes puntos de referencia: el Año Beethoven y el Piano como gran protagonista. Ambos con una gran zona 'común' que ha servido de hilo conductor a buena parte de la programación. Y en el pianos los aciertos han sido plenos y nombre en estricto orden alfabético para no dar pie a posible podium: Argerich, Baremboim, Chamayou, Perianes, Sokolov y Zimerman. Ahí es nada, una edición inolvidable. En lo relativo a Beethoven yo habría hecho más hincapié en su maravillosa música de cámara (se he prodigado poco) y no tirar tanto de sinfonismo y conciertos, repertorios bastante trillados aunque también siempre disfrutables.

El Requiem de Mozart en la magnífica Catedral de Granada abrió por derecho propio el Festival el día 25 de junio,  con una difusión que no me consta haya tenido lugar anteriormente: a la transmisión en directo por Radio Clásica se sumó la completa con imagen por la Radio Televisión Andaluza, esta última con un despliegue de medios considerable, además de una cuidada realización. La pena es que la transmisión televisiva quedó empañada por unos abundantes e inexplicables problemas de sonido, pero la toma de sonido de Radio Nacional de España que yo estuve escuchando (con la consiguiente descoordinación respecto a lo que veía en pantalla) es de quitarse el sombrero. Pocos recintos habrá tan complicados en cuanto a acústica como la Catedral de Granada, y esto implica tanto la parte técnica de obtener una mezcla compensada y natural (insisto, los tiempos de reberveración son terribles) como la parte musical. Considero que Andrea Marcon y la Orquesta Ciudad de Granada firmaron uno de los momentos más emotivos de la historia del Festival (las circunstancias pesan mucho, evidentemene), sin olvidarme de la que sí puedo calificar de excelente intervención de coro y solistas. Es muy difícil atender a condicionantes tan complejos sin que la parte artística se resienta. Escribiendo estas líneas estoy escuchando la grabación radiofónica que efectué y me reafirmo en las impresiones que viví ese día. Una interpretación con unos tempi en general bastante reposados, fraseos bastante cuidados y una coordinación asombrosa entre orquesta, coro y solistas. Retomo la cuestión de la difusión de dicho concierto: a los pocos días fue transmitido en diferido por Televisión Española. Estas cosas deberían darse más... y aquí dejo por ahora estas línea de modesto crítico musical.

La novedad más significativa de esta edición quizá sea el que se ha denominado 'Festival Digital': la emisión de seis recitales con sonido y vídeo a traves de Internet. Si bien esta estrategia de difusión ha sido ante todo una respuesta ante los problemas de aforo en recintos reducidos, yo la veo factible incluso para un futuro de 'plena normalidad'. El primero de estos eventos sufrió la novatada, con problemas de acceso e interrupciones (una lástima porque Pepe Romero era uno de mis intereses destacados), pero luego la organización tomó nota y hubo tres plataformas distintas a las que conectarse. Yo no me lo pensé mucho y opté por Youtube en cuanto se dió esa posibilidad. Pero sí quiero hacer un inciso crítico en esta cuestión, porque de unos años a esta parte muchos eventos grabados del Festival son posteriormente difundidos a través de Mezzo (y estos del 'Festival Digital' ya me han informado que seguirán este patrón). Y esta cuestión seguramente no es una responsabilidad tanto de la organización del Festival, sino de la cada vez menor presencia de Radio Clásica en el mismo. No entiendo que teniendo cadenas de radio y televisión públicas haya que optar por esos canales. Pero es que lo de Radio Clásica merece un escrito a parte, lleva tiempo siendo penosa. Para mí no hay mucha discusión posible: todos los festivales que tienen lugar en nuestro país deberían ser transmitidos íntegros por dicha emisora, para música enlatada ya tengo yo mis recursos.

Pero bueno, he disfrutado mucho de esas emisiones 'digitales' y si he de escoger una de ellas sobre las restantes, me quedo sin dudar con el recital de Javier Perianes en el Pórtico del Palacio del Partal y con un programa de claras reminiscencias granaínas que ofreció belleza a raudales. Perianes sigue creciendo como pianista.

Ya puestos, me dió lugar a ver dos conciertos en riguroso directo: Tenebrae (con Tomás Luis de Victoria como principal protagonista) en el Monasterio de San Jerónimo y Grigory Sokolov (programa Mozart y Schumann) en el Auditorio Manuel de Falla. En el primer caso un coro excepcional (según mi amigo Fernando, el mejor del mundo) y en el segundo un reencuentro muy deseado (ya conocí al pianista ruso hace la friolera de 18 años, en el mismo escenario) que no defraudó. Sokolov tiene un magnetismo especial que hace que el público quede atrapado e inmerso en la música, así es como lo viví. Más de dos horas de música sin toses, Sokolov seco en las formas, tocando todo de seguido, pero también generoso con las seis propinas ofrecidas. Pero como ya adelanté, este entrada en la bitácora no era para extenderme con crítica musical.

Finalizo estas líneas abordando otra cuestión: la escasa presencia del órgano en el Festival, mal que llevamos arrastrando años (y que con Heras-Casado entró ya en estado crítico) y deseo que Antonio Moral subsanará. En esta edición hubo algunas obras interpretadas en el órgano de la Colegiata de los Santos Justo y Pastor, en el transcurso del recital que ofreció Música Alchemica el día 12 de julio. Muy poca chicha para una ciudad como Granada, con una cantidad considerable de instrumentos restaurados y en buenas condiciones de uso para ofrecer una extensa variedad de repertorios.

Estas impresiones musicales han sido hoy comentadas y compartidas con mi amigo Fernando López Vargas-Machuca a la par que nos poníamos tibios de vino y tapas buenas en su tierra, Jerez de la Frontera, y dejo constancia de ello con esta instantánea bajo la vigilante mirada de Lola Flores, que p'a arte el que tenía ella.

La imagen puede contener: 5 personas, interior

Enlaces a algunos artículos en prensa:
Enlaces a la bitácora de Fernando López Vargas-Machuca:

miércoles, 1 de julio de 2020

El año que nunca olvidaremos


Se acabó el Estado de Alarma y me percato que no he escrito una línea en esta bitácora durante los tres meses y un pequeño pico que ha durado, qué cosas, con tanto tiempo 'libre' jajajajaja...

Lo cierto es que dicho tiempo ha sido aprovechado, a la par que descubrir que el teletrabajo no es tan maravilloso: la cabeza todo el día metida en los temas laborales y a la par en tres grupos de whatsapp que no paraban de dar la tabarra (cosas que pasan cuando a una administración pública le pilla el toro y los recursos informáticos dejan bastante que desear...). Pero sí, el confinamiento doméstico (una o dos salidas semanales para la compra en las semanas más estrictas) me ha cundido y atendí varios frentes de cosas que tenía en espera, y de paso, me inventé alguna nueva.

Donde más he estado enfrascado ha sido en mi pequeño taller, liado con mis reparaciones y restauraciones, de ello dejé alguna constancia en El Tocadiscos Feliz, si bien tengo entradas pendientes por teclear de bastantes trabajos. También unas cuantas noches haciendo revelado en papel a la antigua usanza. Y para remate me inventé hacer emisiones de radio en streaming creando para ello el canal de Radio Alkazaba, con emisiones los fines de semana que ya quedan en suspenso hasta que me dé un volunto, de las mismas queda constancia en mi página de Mixcloud.

Mantener ocupada la cabeza ha sido fundamental para mí, especialmente para combatir la soledad afectiva, porque aunque medios de comunicación no nos faltan, soy una persona que necesita el contacto con los seres queridos, contacto directo... y mis hermanas en la otra punta de Granada y mi pareja en Sevilla, pues se me hizo bastante duro este aspecto. Pero por lo demás, la reclusión doméstica ha tenido otros aspectos positivos: silencio absoluto en la casa (tras desaparecer del bloque toda la chiquillería estudiantil) y en la calle (ni tráfico, ni aparcas en el jardín poniéndose ciegos de cerveza), el cielo de Granada se puso precioso (esto sólo lo pude apreciar en las salidas posteriormente permitidas). Y sí, el mundo se paró, para bien y para mal.

Soy de los que piensan que este 'reset' debería hacernos tomar nota sobre muchas cosas, pero en medio de toda esta vorágine mi posicionamiento estricto respecto a las medidas y precauciones hasta me ha costado un rifirrafe en las redes sociales, donde se me ha llegado a tachar de fascista por considerar que no podemos estar tomándonos las normas a coña y que se habría requerido más contundencia punitiva en su cumplimiento. Y es que ser de izquierdas para mí consiste en hacer un ejercicio de la responsabilidad individual orientada al interés colectivo, y el individualismo disfrazado de supuesto anarquismo no es más que un suma y sigue a nuestros vicios nacionales. Pero ya nada me extraña, en este país el ambiente está desde hace tiempo bien emponzoñado y hasta uno mismo ha de revisar que dice o escribe porque nadie está libre de derrapar sin darse cuenta.

A colación de la pandemia y sus cuestiones políticas, sí que tuve ocasión de escribir, estrenándome en la prensa local gracias al ofrecimiento de la asociación Granada Republicana UCAR, y dejé constancia en el artículo Los Dilemas de la Pandemia, donde circunscribiéndome a unos límites de escritura intenté abordar cuestiones que ya llevaban tiempo rondando mi cabeza y que inicialmente había pensado publicar en este blog, pero ahí os remito. Desde que escribí esas líneas la olla express social no ha parado de coger presión. El artículo se prestaría ahora a una ampliación y revisión, pero estoy cansado, muy cansado de lo que nos rodea. De aplaudir a los sanitarios hemos pasado a un afán desbocado de querer ocupar las terrazas de los bares, y el rebote de contagios va a ser tremendo. Pero claro, no os preocupeis, que ahí tenemos esa oposición responsable que día sí y día no alterna el lamento con el lanzallamas. No tenemos parangón en Europa, absolutamente bochornoso. Y no digo que el gobierno lo haya hecho de fábula, para nada (los temas de comunicación han sido nefastos en muchas ocasiones) pero sí que tengo muy claro que en manos de otros gobernantes la factura habría sido escandalosamente superior a la sufrida (vean los ejemplos de sus 'amigos', EEUU, Reino Unido, Brasil) pero eso sí, tendríamos un luto institucional con mucha pompa y misa diaria.

Me desmoraliza mucho pensar que no hay remedio, que ni habiendo vivido este cataclismo se propongan alternativas a otra forma de vivir y de organizar las ciudades, la economía, de alcanzar unos grados mínimamente aceptables de justicia social. Así que seguiré refugiándome en la música y en mis viejos aparatos simplemente por crear mi propia burbuja de bienestar en la medida de lo posible. No sé cuantas mierdas estarán por venir aún...

jueves, 20 de febrero de 2020

'Tesoros RNE' en Discópolis



En esta ocasión traigo al cuaderno de bitácora el magnífico programa Discópolis de Radio3. Si ya es habitual que su conductor y presentador José Miguel López muestre un buen gusto y variedad notables en el mismo, desde hace ya unos meses está haciendo una labor encomiable recuperando grabaciones en directo realizadas en los estudios de RNE y que se encontraban en los archivos del ente público en soporte de cinta magnetofónica, con sonido monoaural en los más antiguos y ya estereofónico a partir de 1975/76. Tengamos en cuenta que originalmente RNE sólo transmitía por la Onda Media, la FM vino después y el estéreo se hizo de esperar en muchos puntos de la geografía nacional.

Tesoros RNE es el título para una serie de programas basados en este material grabado a partir del año 1973 en los estudios Música 2 y Música 3 de la Casa de la Radio, con alguna aportación puntual de audios extraídos de grabaciones de TVE. Gran parte del material fué grabado en su momento para el programa 'Estudio 15-18' de RNE, y esas sesiones no se emitían de forma íntegra, sino radiando un tema o dos a diario. La temática escogida por José Miguél López a la hora de recuperar las mismas se centra en estos focos: el pop/rock, los cantautores, el folk y el jazz, desfilando un importante elenco de músicos y grupos españoles. La calidad de las grabaciones en general es muy buena, con algunas excepcionales. En Discópolis además de la emisión de las sesiones, se comentan datos de interés sobre los artistas, si bien José Miguel López se queja con frecuencia de que en el proceso de digitalización de la documentación que antes estaba en los clásicos archivadores, se han perdido muchos datos especialmente los relativos a las formaciones exactas de algunas actuaciones y los técnicos que intervinieron en las grabaciones. Como he apuntado, las grabaciones son en directo pero hay algunos casos que son playback de voz en directo con música pregrabada.

Y para mi entretenimiento y de mi magnetofón Uher, los podcast volcados a su soporte origen: bobinas.
Discópolis se emite de lunes a viernes de 14 a 15 horas, no obstante disponéis de todos los podcast de los programas para disfrutar esta maravilla y he realizado este listado que iré actualizando periódicamente, con enlace de acceso a los mismos.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Orejas de trapo en la era digital


Soy consciente que esta entrada en la bitácora es un grito en el desierto, que poco se puede hacer cuando el borreguismo se implanta como forma de comportamiento y de resultas de eso quienes tenemos algo de conocimiento y una visión crítica de las cosas quedamos como unos putos frikis, pero el derecho al pataleo no me lo quita nadie.

El tema viene provocado por una tontería ciertamente: este fin de semana he tenido un par de viajes en coche compartido (no voy a poner nombre a la plataforma, sabéis cuales son) que me sacaron de mis casillas, y es que uno es algo delicado para el tema de la música. Conclusión por adelantado: el personal tiene un oido frente al otro y se conforma con ruido.

En el viaje de ida en principio teníamos la radio puesta y aquello sonaba como el demonio, el conductor -un chaval- me respondió cuando le hice una moderada observación 'ya, es que este era el coche de mi padre y algunas cosas están un poco así'... pero es que sólo se escuchaba la música por los tweeters, los altavoces principales debían estar cascados, así que entre las interferencias de moverse por carretera y aquello, mis oídos terminaron saturados de ruidos y altas frecuencias. Llegó un momento en que le dije 'si puedes bajarlo un poco'... y entonces tuvo la feliz idea 'ah, tengo un disco en la bandeja, sonará mejor'. Pues sí, sonaba un poco menos horrible, pero de la vomitiva radiofórmula pasamos a un bodrio en el que básicamente todo era caja de ritmos en bucle, con escasos elementos melódicos y palabras sueltas a lo largo la interminable hora que restaba hasta el final del viaje. Resumiendo: una tortura.

El viaje de vuelta fue sólo ligeramente menos horrible: al menos el reproductor sonaba medio decentemente, pero el repertorio fue reguetton durante las dos horas y pico del trayecto. En este caso ya iba con el móvil bien de carga, me enchufé mis auriculares y me aislé: a grandes males, grandes remedios. Beethoven se encargó del resto.

Ya hace un tiempo escribí en este mismo cuaderno de bitácora sobre el revival de los discos de vinilo y abordaba algunas cuestiones relativas al binomio audiofilia/postureo, en esta ocasión lo que quiero abordar es la gran contradicción de nuestra época. Nunca hubo tanta tecnología y medios para escuchar música, nunca hubo tanto acceso de facilidad a la música, pero las nuevas generaciones -salvo contadas excepciones- escuchan la música peor que nunca (el altavoz de un teléfono móvil por ejemplo) y no escuchan más allá de las modas más comerciales y pobres musicalmente hablando.

¿No quieres gastarte un dineral comprando discos? Vale, te puedes abrir una cuenta en una plataforma de streaming a un precio casi ridículo, pero es que incluso si soportas la publicidad, puedes escuchar multitud de cosas sin pagar un duro. Y para escuchar música con algo de calidad, vale un móvil incluso, pero si le conectas unos auriculares decentes. Que sí, que luego estamos los bichos raros como yo que nos dejamos un dinerito mensual en música y que disfrutamos de tirarnos en el sofá y convertir el salón de la casa en un auditorio. Hay para todos, nadie está fuera. Lo del criterio musical es más subjetivo y jodido...

Me pregunto que habrá provocado este fenómeno que vivimos, y creo que los dos aspectos guardan relación. Sociedad y hábitos se retroalimentan, yo lo resumiría en ruido y prisa. Ruido porque tenemos información en sobreabundancia, pero información que no vale para nada en la mayoría de los casos: falta de profundidad, léxico y sintaxis pésimos, la simplificación condensada en mensajes cortos y lo más impactantes posibles ¿Quieren ejemplos? Un rápido paseo por las portadas de muchos medios de información digitales y por supuesto, las malditas redes sociales. Sí, esas que tanto nos interconectan y donde no para de circular mierda. Prisas en todo, ¿cuanto tiempo dedica la media de la población a la lectura a diario? Y la otra pregunta ¿cuanta gente dedica un cierto tiempo a escuchar música? Ojo... no a tenerla de fondo. Si la pregunta es ¿te gusta la música y quieres saber además de escuchar? … el círculo se cierra enormemente: cuatro gatos compramos libros sobre el tema o buscamos artículos para leer (en internet los hay a miles).

Así pues, quienes mantenemos un cierto criterio en sobre la música, tanto en sus aspectos técnicos como los intrínsecamente musicales, ahora terminamos arrastrando un sambenito de elitismo, y la gran paradoja es que vivimos unos tiempos en que la música no tiene porque ser para nada elitista. Y tener un sistema de sonido minimamente decente no es cosa de ricos, hay para todos los públicos, ahora más que nunca.

La imagen que encabeza esta entrada ilustra lo que quiero decir... adivinanza... está en la contraportada de un disco de Mike Oldfield ¿cuál? Ese disco tuvo su historia, que da pie a que otro día hablaré de las consecuencias de lo aquí expuesto en la producción musical, entre tanto seguiré con otras cosas. Entretenimiento no me falta.

Gracias por vuestra paciencia.

sábado, 14 de diciembre de 2019

XXIII Festival Internacional de Música Antigua de Úbeda y Baeza (2019)



Por segundo año comparto esta crónica de los días vividos en el Festival de Música y Antigua de Úbeda y Baeza, en su XXIII edición, si bien circunscribiéndome a mi estancia durante el Puente de la Constitución. Lamentablemente se quedan fuera de mi alcance bastantes eventos, pero uno no da a basto a todo.

Esta XXIII edición tenía como temática Italia Global, de la Península  Ibérica al Nuevo Mundo’, en referencia al proceso de italianización del mundo occidental durante el siglo XVIII, con un importante núcleo radiante en el Reino de Nápoles, así pues estos conciertos han sido representativos de las relaciones trasnacionales de Italia con la Península Ibérica y el Nuevo Mundo.

En esta ocasión no voy a poner fotografías en la crónica, sino que enlazaré al citar a los distintos conjuntos (los nombres actuarán como enlaces para pinchar) con la página de Facebook del propio Festival, donde  podreis contemplar fotografías de gran calidad y disfrutar de hasta algunos vídeos.

Paso a relatar los tres días de conciertos a los que he podido asistir.

Viernes 6 de diciembre (Baeza).

Primera cita en la Iglesia de Nuestra Sra. del Alcázar y San Andrés, con la Schola Gregoriana del Pontificio Instituto di Música Sacra de Roma, bajo la dirección de Franz Karl Prass y con Antonio del Pino y Gabriel Ávila como organistas. Hay que hacer constar que este recital ha sido el único con presencia del órgano durante el Festival, circunstancia que deseo mejore en próximas ediciones. Programa en ‘Homenaje a la Virgen’ con obras de Giovanni Salvatore, Giovanni Battista Fasolo y otras anónimas, durante el cual se puso de manifiesto el ejercicio del ‘Alternatim’, esto es: la alternancia en piezas de carácter plenamente litúrgico entre coro (canto llano) y órgano, todo ello combinando fuentes de procedencia Napolitana, Veneciana y Mexicana en el caso del ‘Cuaderno de Tonos de Maitines de Sor María Clara del Santísimo Sacramento’. Un programa de gran interés y belleza que se vio empañado por un ambiente de poco recogimiento, con abundante movimiento del público y ruidos diversos. Pienso que tal vez habría sido un evento mejor ubicado en horario de tarde/noche que matinal.

A continuación, en la Capilla del Antiguo Seminario de San Felipe Neri (UNIA) tuvimos en excelente recital de clave de la mano de Ignacio Prego. Con el título ‘A la sombra de Domenico’ el programa combinó obras del citado Domenico Scarlatti con otras de José de Nebra Blasco, Sebastián de Albero, Antonio Soler y Alessantro Scarlatti (padre de Domenico); donde queda patente la influencia del barroco tardío italiano en la Península ibérica y como ejerce de puente hacia el estilo galante. Todo ello interpretado con una excelente técnica y cuidado fraseo, destacando grandes interpretaciones de la Sonata en Re menor K.213  de D. Scarlatti, la Partite sopra l’aria della Folia de A. Scarlatti y cerrando el programa con un rotundo y brillante Fandango de Antonio Soler.

En el mismo lugar la siguiente cita fue con el conjunto Música Alchémica y el programa ‘Stylus Fantasticus: El violín barroco entre Italia y Centroeuropa’. Un extenso programa de más de 90 minutos con obras de H.I.F. Biber, M. Ucellini, G.A. Pandolfi Mealli, J.H. Schmelzer, A. Bertalli, Gian-Paolo Cima, J.P. von Westhoff y A. Corelli, un completo viaje musical entre Italia, Alemania y Austria. El título del programa ya nos avanza el gran virtuosismo del mismo en el que la violinista Lina Tur se desenvolvió con absoluta seguridad y naturalidad ofreciendo alta cotas de belleza y expresividad, con el acompañamiento de Dani Espasa al clave. El público agradeció de forma entusiasta tal entrega y fueron especialmente bien avenidas las interpretaciones de la Ciaccona de Antonio Bertali y la ‘Follia’ (Sonata 12, op.5) de Arcangello Corelli. Además a lo largo del concierto Lina Tur tuvo la gentileza de ofrecernos algunas explicaciones acerca del programa a los asistentes, costumbre que escasea pero yo pongo en alto valor.

De este pleno barroco descrito, viaje de vuelta al estilo galante en el Auditorio de San Francisco con Europa Galante y programa íntegramente dedicado a Luigi Boccherini. Hora y media de Tríos, Cuartetos y Quintetos interpretados por el conjunto que dirige su violín solista Fabio Biondi y una importante presencia del guitarrista Giangiacomo Pinardi. La música del italiano que desarrolló gran parte de su carrera musical bajo el auspicio de la corte española. Interpretaciones de altísimo nivel y elegancia, y sin acompañamiento de castañuelas, cuestión que yo agradezco porque permite disfrutar con más detalle de las sutilezas de las obras.

Cerró la jornada un programa absolutamente novedoso por su concepción que tuvo lugar en el Teatro Montemar, de la mano del conjunto Tiento Nuovo que acompañó musicalmente a la Compañia Teatri 35 con obras de Handel, Corelli, Geminiani, Porpora y Caldara, el programa se tituló 'Chiaroscuro' y abordó una representación viviente de cuadros de Caravaggio. El espectáculo me resultó absolutamente fascinante y de gran belleza expresiva, los tres actores fueron cambiando sucesivamente de vestimentas y ofreciendo las imágenes pictóricas (19 cuadros en total). No puedo aportar una opinión muy fundamentada en la parte musical por haber quedado atrapado por la parte escénica, no obstante mi sensación fue de una interpretación un tanto plana y falta de chispa, si bien en conjunto una velada sobresaliente.

Sábado 7 de diciembre (Úbeda)

Comenzamos la jornada en la Bodega del Centro de Interpretación del Olivar y Aceite, con la clavecinista Inés Moreno Uncilla, ganadora del la 1ª edición del Concurso de Música Antigua de Juventudes Musicales de España. El programa 'Italia y su influencia en España y las Américas' abarcó obras de Diego de Ortiz, Frescobaldi, Storace, Zipoli y A. Scarlatti, con obras que abarcan desde la música de influencia popular hasta otra de carácter más libre e improvisado Interpretaciones excelentes, llenas de matices y vivacidad, sin descuidar en absoluto el fraseo. Electrizante la Toccata per Cembalo d'Ottava Sesta de A. Scarlatti. El recital además se benefició de una acústica magnífica gracias al techo abovedado de la sala. Finalizado el mismo iba incluida en el precio de la entrada una charla sobre el Aceite de Oliva Virgen Extra con una cata y análisis de la misma.

A continuación en la Sala Pintor Elbo del Hospital de Santiago tuvimos la actuación de L'Estro d'Orfeo con la dirección de Leonor de Lera (violín solista). Programa 'Entre Italia y España: Música de Cámara en la Corte Madrileña' con obras de A. Falconieri, G.A. Pandolfi, G. Sanz y Bartolomé de Selma y Saladre. Interpretaciones de buen nivel y momentos muy destacables como el Passacaglio Il Maercquetta de G.A. Pandolfi, y una intervención también excelente del violonchelista en la Susana pasegitata de Bartolomé de Selma y Salaverde. Pero un par de pegas que yo encontré en este recital: de una parte un sonido un tanto áspero del violín de Leonor de Lera (especialmente al comienzo) y una interpretación bastante fuera de contexto de los Canarios de Gaspar Sanz, donde el guitarrista Josep María Martí se empantanó en un terreno de efecticismos fuera de lugar, aplicando a esa música de antaño criterios que rozaban el rock. El público es muy dado a aplaudir calurosamente estas ocurrencias, a mí me decepcionan.

En la Sacra Capilla del Salvador tuvo lugar el recital de The Marian Consort bajo la dirección de Rory McCleery, con el programa ‘Tras las huellas del dolor’, obras de autores antiguos como G.P. Palestrina, T.L. De Victoria, G. Allegri, R. de Ceballos y D. Lobo junto con un par de obras contemporáneas de Gabriel Jackson y James MacMillan, ejercicio de acoplamiento que me resultó un tanto desconcertante especialmente en el primer compositor. Un coro magnífico por su afinación, claridad de dicción y expresividad, todo ello favorecido por la excelente acústica del templo. En el Miserere mei, Deus de Gregorio Allegri el coro se distribuyó entre el presbiterio y el coro alto, ofreciendo unos efectos de eco y espacialidad impresionantes, sin menoscabo de ninguna de las virtudes antes descritas, todo se escuchaba perfectamente. Hay que señalar que este fue uno de los escasos conciertos recogidos por los micrófonos de Radio Clásica (tres sólo en esta edición), con objeto de posterior difusión.

La jornada musical finalizó en la Iglesia del Convento de la Concepción (Carmelitas Descalzas, de nuevo con la presencia de la Schola Gregoriana del Pontificio Instituto di Música Sacra de Roma, en un programa absolutamente litúrgico denominado 'In Vigilia de Conceptione Beatae Mariae Virginis Iuxta Ritum Ecclesiae Metropolitanae Salisburgensis'. Evidentemente no podía ser más acertado el mismo por la fecha este ejercicio de fidelidad histórica que toma como base los ritos y costumbres de la archidiócesis de Salzburgo. Inicialmente programado con una duración de 75 minutos, el desarrollo del mismo ocupó finalmente hora y media, que si bien el horario nocturno era totalmente adecuado a generar un ambiente idóneo, quizás por lo árido del programa hubiera sido mejor no justo a medianoche.

Domingo 8 de diciembre (Puente del Obispo y Úbeda)

Desayuno molinero incluido en la entrada, la Bodega de la Hacienda de La Laguna (Puente del Obispo) fue el lugar escogido para el recital del Neapolis Ensemble con la dirección de Fabio Soriano (flautas) y la voz de Maria Marone. 'Cuando Nápoles Canta' ya avanzaba el carácter popular de la música que escuchamos, un torrente de ritmos y espontaneidad. Obras de autores italianos junto con otras de carácter anónimo conformando una trama de música culta y popular. Calurosa acogida por parte del público y un entorno que sorprendió por su acústica e idoneidad.

De vuelta a Úbeda en el Centro Asociado de la Uned, el flautista Alejandro Villar ofreció un Concierto-Conferencia acerca de 'Diez Siglos de Música de Flauta Instrumental con Flauta de Pico'. Una interesante exposición acompañada de fragmentos musicales para ubicar la historia del instrumento a través de la música medieval, renacentista, barroca, clásico-romántica y contemporánea, junto al desarrollo organológico del mismo.

Y por segunda vez en la Sala Pintor Elbo del Hospital de Santiago el Sollazo Ensemble dirigido por Anna Danilevskaia ofreció el programa 'Firenze circa 1350: Música durante el florecimiento del Humanismo'. Interesante variedad de obras y compositores que no se prodigan por lo habitual: Paolo da Firenze, Donato da Cascia, Francesco Landini, Vicenzo da Rimini, Lorenzo da Firenze y otros anónimos. Hubo notables modificaciones en la agrupación de las mismas, estableciéndose cuatro bloques en torno a estas temáticas: el galanteo, lo astronómico, lo sacro y lo moral. Un recital magnífico por su combinación de calidad interpretativo y de las obras escogidas.

Y ya por fin en el remozado Auditorio del Hospital de Santiago (para mí, la mejor localización tanto por comodidad como por acústica) Nereydas con la dirección de Javier Ulises Illán y la presencia de la soprano Alicia Amo y el contratenor Filippo Mineccia nos ofrecieron el programa 'Dulce Sueño: Nápoles – España – México' dedicado al compositor Ignacio Jerusalem conmemorando el 250 aniversario de su muerte. Uno de los conciertos con mejor acogida por parte del público, sobresalientes los solistas, si es cierto que yo soy poco 'fan' de los contratenores (al final su exceso de teatralización me supera, y me decian que F. Mineccia estaba contenido...) pero hay que reconocer su notable potencia y control vocal. En el caso de Alicia Amo sólo puedo emitir elogios, una voz llena de virtudes (afinación, control, vibrato en justa medida) y elegancia. El dúo Pedro amado, dulce sueño en el que ambos intervinieron fue una delicia. Y tambien destacar la intervención del violonchelista Guillermo Turina en los Versos Instrumentales para 2 violines y bajo. Tras la prolongada ovación final, el director del conjunto agradeció la labor investigadora de Drew Edward Davies (presente en el concierto), Jazmín Rincón y Javier Marín López (precisamente el director del Festival) en la recuperación de estas obras de los archivos musicales de las catedrales de México y Durango.

Fin de jornada y de ciclo en la Sinagoga del Agua, con el dúo formado por la arpista Sara Águeda y el clavecinista Javier Núñez, con el programa 'Los dos reynos: Música para tecla y arpa entre Nápoles y España (1500-1700)’, un recorrido por autores de ambos países en un entorno excepcional, tanto por su recogimiento como por su acústica, favoreciendo un viaje musical en el tiempo. Sonaron obras muy conocidas del repertorio de tecla como la Pavana con su Glosa, las Folías, Corriente Italiana... así como otras que me hicieron reparar en los autores Antonio Valente, Giovanni de Macque,  Andrea Falconiere y Giovanni Maria Trabacci. La combinación de la tímbrica y contrastes dinámicos de ambos instrumentos ofreció un recital de gran belleza y expresividad en un lugar idóneo.

Resumiendo, un gran festival que pese a los problemas económicos que afectan a todos los eventos culturales sobrevive sin perder un ápice de calidad. Algunas sugerencias que dejé caer al director del mismo (persona totalmente accesible y cordial) es la posibilidad de establecer un abono para los que acudimos a hacer ‘la maratón’, y que no se descuide la música para órgano, poco presente en esta edición. Lo de Radio Clásica tiene peor solución, pues no es por falta de voluntad de la organización, sino por los enormes recortes de personal que sufre el ente público. Este Festival merecería una atención plena por parte de la emisora con emisiones en directo de todos los conciertos posibles, no grabaciones para luego tener que estar al acecho en la programación.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Reivindicando a Erroll Garner


Llevo tiempo con ganas de volver a escribir algo sobre Erroll Garner, y se dan varias circunstancias para animarme a retomar el tema. El motivo principal son los relanzamientos que están teniendo lugar de todas sus grabaciones para el sello Octave Records desde septiembre de este año, bajo el nombre de 'Octave Remastered Series' recuperan 12 discos grabados desde 1959 hasta el fallecimiento del pianista. Estos álbumes son ahora editados en CD (aunque no por primera vez, hace años el sello Telarc publicó unos cuantos) por el sello especializado en jazz Mack Avenue Records, que ofrece el inconveniente de tener una distribución casi inexistente en tiendas físicas en España, por lo que no queda más remedio que acudir a venta on-line a través de Amazon o JPC.

En este instante ya han salido al mercado estos títulos: Dreamstreet, Closeup in Swing, One World Concert, A New Kind of Love, A Night at the Movies y Campus Concert. Y en 2020 verán la luz: That's my Kick, Up in Erroll's Room, Feeling is Believing, Gemini, Magician y Erroll Garner plays Gershwin & Kern.

Grabado en 1959 y editado en 1961, 'Dreamstreet' es el primer álbum que vió la luz en 'Octave Records'. Esta fotografía de DiscoGS corresponde con mi ejemplar europeo editado por Philips, en versión monoaural. El sonido del CD actual también es monoaural, sin embargo me constan ediciones estereofónicas de origen.
Ya en 2017 Mack Avenue había recuperado y editado en CD y doble LP la excelsa grabación del concierto en directo que ofreció Garner el 7 de noviembre de 1964 en la sala del Royal Concertgebouw de Amsterdam, bajo el título Nightconcert (el LP original, únicamente distribuido en Europa tuvo el título de Amsterdam Concert). Esta grabación y las que cito de reciente salida, han sido todas tratadas con gran pulcritud en los aspectos técnicos, aplicando el denominado 'Plangent Processes' que garantiza una absoluta fidelidad en la transferencia del soporte original de cinta magnetofónica. Cada uno de los CD's además añaden un tema de las sesiones de grabacion no incluido en el LP original.

Un poco de mi fondo 'Octave' tanto en discos de vinilo de época como CD's de nueva adquisición.
Es interesante además comentar dichos álbumes a colación de la publicacion de este interesantísimo artículo que relata el litigio que mantuvo el artista con la discográfica Columbia, motivado por un lanzamiento de material no autorizado (el LP en cuestión fué Swinging Solos, del que circula una reedición en CD pirata de sonido bastante pobre). El artículo se deja traducir decentemente con las herramientas de internet, por lo que no voy a extenderme en exceso sobre el mismo, pero lo que viene al caso sobre estas líneas, es que justo a partir de este litigio (que Garner ganó) el artista y su mánager Martha Glaser crearon su propio sello discográfico Octave Records con el que gozó de absoluta libertad artística para desarrollar su trabajo. En la parte negativa queda un parón discográfico de tres años que lastró la carrera del genial pianista.
El disco que provocó el conflicto entre Garner y el sello Columbia (fotografía de DiscoGS)
Así pues, estos discos tuvieron una distribución un tanto singular en LP dependiendo del país, con una abundante presencia para el sello Philips en Europa y luego otros como MPS records, London, Polydor. Y en el caso de Estados Unidos los sellos ABC Paramout y MGM. Lo de Philips no es de extrañar, pues este sello distribuyó en Europa todas las grabaciones de Garner para Columbia, hasta que la presencia de la filial europea CBS tomó el relevo.

Además de para las comentadas Columbia y Octave Records, Garner dejó también un notable fondo discográfico en el sello Emarcy/Mercury, del cual habría que destacar especialmente su álbum 'Contrasts' que contiene el tema que más renombre como compositor le proporcionó: Misty.

Mi empeño en reivindicar a Erroll Garner no es nuevo, considero que es un pianista de jazz al que se tiene arrinconado, y más en nuestro país. Me constan varias colecciones de discos de jazz de las últimas décadas donde no se le dedica ni un álbum. Me sorprende que un especialista en jazz como fué ‘Cifu’ le dedicase un sólo programa en su programa 'Jazz porque sí' de RNE. Leo que en su momento su formación absolutamente autodidacta y su carácter campechano le hicieron tener una imagen de poco prestigio en el mundillo. Si bien es cierto que Garner no fue un ‘vanguardista’ del piano como Thelonious Monk ni tan ‘exquisito’ como un Oscar Peterson, tiene un lenguaje musical absolutamente propio, un estilo inconfundible nada rígido donde se mezclan el swing, lo latino y el funky, con giños incluso a la música clásica. Su mano izquierda es un prodigio (¡mucho más atrevida que la de Peterson!) y sus tensiones armónicas (especialmente en las piezas como solista, sin el trío habitual) no son en absoluto las de un músico ‘analfabeto’. ¿Qué su jazz es digamos ‘amable’? Pues sí, pero en absoluto aburrido.