jueves, 18 de octubre de 2018

Discografía comparada Conciertos Brandemburgo II: Pinnock, Marriner, Koopman y Antonini.


The English Concert – Trevor Pinnock (Archiv – 1982)

Mis primeros Brandeburgueses con criterios historicistas, con una toma sonora excelente, y pese a los años transcurridos una grabación que no desmerece en absoluto y muy recomendable de tener. Pinnock hace una lectura elegante y equilibrada, con fraseos detallados y donde la música fluye sin brusquedades. En conjunto me resultan los más “redondos” de las versiones historicistas que poseo, y ha llovido… oigan.

En el Concierto Nº1 es donde más diferencia apreciamos respecto a las viejas interpretaciones, el primer movimiento arranca con gran viveza, equilibrio entre todos los instrumentos, las difíciles trompas barrocas sonando perfectamente, un fraseo detallado pero sin brusquedades. El adagio transcurre con una enorme transparencia en todos los detalles, sin vibratos ni añadiduras. El allegro más animado aún ofreciendo un magnífico contraste antes de dar paso al menueto donde los aires de danza se hacen mucho más presentes y con especial atención en las dinámicas tanto progresivas como contrastantes. El pasaje de las trompas sin ningún desajuste.

El Concierto Nº2 también magníficamente resuelto, con un tempo muy preciso y ritmo marcado sin excesos en el primer movimiento, un diálogo entre instrumentos muy bien diferenciado y donde la trompeta sale airosa de sus complicados pasajes. El movimiento central de una expresividad bien planteada y marcando distancia con las interpretaciones “tradicionales” donde se solían introducir vibratos excesivos. El allegro final de nuevo es una lección de estilo concertante entre los distintos instrumentos, sin que ninguno tome protagonismo especial por encima de los demás.

En el Concierto Nº3 el allegro tiene un ritmo vivaz y bastante marcado, dinámicas acentuadas caracterizan la interpretación, todo en un equilibrio que pretende ofrecer una versión ágil y con detalles ricos. El segundo movimiento o cadenza es brevemente improvisado por el violín, donde tal vez podría haber profundizado más. El allegro con el que concluye el concierto es incluso algo más atrevido que el primero, pero no hay pérdida en la expresión y los pasajes del violín son de excelente factura tanto en lo técnico como en lo expresivo. Tal vez este concierto Nº3 sea el de interpretación más “rupturista” respecto a las prácticas “tradicionales”.

El Concierto Nº4 ofrece un primer movimiento de tempo vivaz y ritmo bastante marcado con por los ataques de las cuerdas, el fraseo totalmente distante de los legatos de las interpretaciones tradicionales y por momentos parece que escuchemos una danza. El adagio es de gran expresividad y ausente de edulcoramientos, muy correcto, donde quizás eche en falta un poco de atrevimiento con la ornamentación. El allegro final tiene un tempo más rápido y con un empaste sonoro redondo y un violín solista que arriesga en los pasajes solistas y convence totalmente. De mis versiones favoritas.

El Concierto Nº5 marca un contraste con un primer movimiento de tempo aún más rápido, desde el comienzo podemos comprobar que Trevor Pinnock va desarrollando el papel del clavecín con gran soltura y con ornamentación adecuada, y llegado el momento del solo de tecla no resulta en absoluto atropellado, hay gran riqueza en el fraseo y el tempo no es rígido. El resto del conjunto suena en perfecto equilibrio. El affetuoso está tocado con gran elegancia, sin vibratos innecesarios en el violín y la flauta, donde el clave de Pinnock y su excelente sonido en el que el discurso de ambas manos se aprecia bien diferenciado. El allegro final es un poco más calmado que el primero del concierto, con el ritmo marcado que evoca aires de danza y los pasajes de diálogo del clave con los demás instrumentos en perfecto equilibrio.

El Concierto Nº6 inicia el allegro en la misma línea de tempos rápidos y marcados, el fraseo de las cuerdas es muy rico en detalles y luminoso, el sonido “potente” pero no recargado, recordemos que esta obra se resiente mucho en las interpretaciones romantizadas. El adagio marca un fuerte contraste con el primer movimiento, siendo muy pausado, reflexivo y casi dramático en su desarrollo. El allegro final regresa a los bríos, con un diálogo entre los distintos instrumentos fluido, las dinámicas con alguna brusquedad puntual.

The Academy of St. Martin-in-the-Fields – Neville Marriner (EMI – 1985)

De nuevo retomo una grabación con instrumentos modernos, para muchos un anacronismo hacer esto a partir de los años 80', no obstante tanto la “Academia” como Marriner son intérpretes que durante muchos años tuvieron un público barrocófilo fiel y tiene interés conocer su versión. Concepciones bastante más luminosas que las de Rudolf Baumgartner e indudablemente más acertadas que las de Karl Richter. Muy buena toma de sonido en digital.

El Concierto Nº1 empieza muy bien, el allegro inicial con el tempo nada pesado y con un planteamiento que recuerda bastante a la versión de Britten, pero más luminosa. Hay una leve tendencia al stacatto y buen equilibrio instrumental. El adagio suena más tradicional, pero sin merma en la expresividad y sin romantizaciones innecesarias, salvo algunos instantes de vibrato en el violín. El siguiente allegro en la misma línea que el primer movimiento, con un tempo ligero y con unos solistas muy solventes. El menuetto con una orquestación nada sobrecargada, tocado con elegancia sin la tendencia al exceso de solemnidad de otras versiones tradicionales, en el trío hay detalles interesantes en el fraseo y la ornamentación del oboe, misma contención orquestal en el desarrolla de la polonesa.

El concierto Nº2 comienzo con un primer movimiento de tempo vivaz, con unos fraseos detallados y con un diálogo entre instrumentos bien planteados, tal vez la trompeta debería haber estado un poco más moderada, pero para nada llega al exceso de la versión de Karl Richter. El andante pese a un poco de exceso en los vibratos suena limpio, los solistas igualmente en un diálogo equilibrado y expresivo con un clave bordado en el bajo contínuo. El allegro assai es una delicia en cuanto a tempo, algo más animoso incluso que el primer movimiento, pero aquí la trompeta se pasa de protagonismo.

En el Concierto Nº3 unos tempos bastante tranquilos (sorprende el contraste con Karl Richter) definen el transcurso de la interpretación, el ritmo está levemente marcado en el primer movimiento, y sin dejar de ser disfrutable en el último allegro se habría agradecido un poco más de brio, quedando un tanto próximo a prácticas desfasadas. El segundo movimiento adagio que sirve de transición se resuelve con una improvisación de George Malcolm al clave muy acertada, aunque no tan extensa como la que ofrecerá Ton Koopman más adelante.

El Concierto Nº4 tiene un primer movimiento con un tempo ágil y sin excesos, con suficiente expresividad en los instrumentos solistas y un fraseo suficientemente rico, las flautas prescinden de vibratos innecesarios y la ornamentación está contenida, desempeñando un papel muy destacable en el transcurso de toda la obra. El andante transcurre como un remanso de paz, donde la música fluye pese al notable legato. Sí, es una versión “tradicional” pero muy destacable. El presto sigue el mismo planteamiento que el primer movimiento, con un violín solista que resuelve los pasajes son precisión y limpieza, y detalles interesantes en el bajo contínuo, si bien la parte orquestal se aprecia más recargada.

El Concierto Nº5 tiene un primer movimiento con un tempo ligeramente lento, tendiendo a las interpretaciones tradicionales, no obstante hay gran claridad en las voces de las distintas partes y un los diálogos entres solistas previos a la cadenza fluyen con naturalidad y riqueza en el fraseo. El pasaje del clavecinista George Malcolm, sin llegar al virtuosismo de un Trevor Pinnock o Ton Koopman es muy solvente y de notable expresividad, a años luz de Karl Richter, la transicion del final de la cadenza a la vuelta de la entrada de la orquesta, muy notable. El affettuoso continúa en esta linea de expresividad y buen gusto en los fraseos y ornamentaciones de los solistas, pese a algún instante de vibratos desatados. El allegro último es un excelente cierre al mismo, al ofrecer un tempo más vivaz y repetirse las virtudes que antes describí, el sonido de la Academy of-st-Martin, característico por su claridad aunque utilicen instrumentos modernos y Marriner ofreciendo un criterio muy coherente a lo largo de los distintos conciertos de esta colección.

El Concierto Nº6 en su primer movimiento muestra un sonido bastante camerístico, en absoluto recargado y con un tempo ligero, el equilibrio instrumental adecuado y el fraseo de los solistas muy limpio. El adagio ma non tanto, bastante lento, sorprende por el uso de un órgano positivo en el bajo contínuo, tocado con gran expresividad y dotado de un aire de melancolía, destila pura belleza. En este caso si puedo afirmar que sería una apuesta por una línea interpretativa romantizada pero sin los defectos de otras versiones. El allegro no se desmarca de esta línea de tempo y sí queda algo soso, habría sido de agradecer un contraste mayor, no obstante tampoco hay sobrecarga instrumental en los pasajes de tutti y el fraseo y equilibrio instrumental estan muy cuidados, salvo el clave del bajo contínuo excesivamente lejano y es una pena porque hay detalles interesantes en su ejecución.

The Amsterdam Baroque Orchestra – Ton Koopman (Erato – 1985)

Tanto formación como director son indiscutibles referencias en la interpretación de la música de Bach con criterios historicistas, tratándose de un registro a tener en cuenta aunque con sus pros y contras. Mi impresión es que no quedó suficientemente “pulido”. En general los tempos son rápidos y en las dinámicas hay tendencia a ciertas brusquedades, como es de suponer, la intervención de Koopman al teclado no pasa desapercibida.

El Concierto Nº1 comienza con un allegro de tempo vivaz pero no desbocado, con un sonido musculoso y dotado de fuerza, el equilibrio orquestal muy acertado, las trompas sin estridencias. El adagio es pausado, dotado de gran expresividad y con un desempeño excelente en los solistas, la coda final ejecutada con gran delicadeza y un cierto ritardando. El tercer movimiento allegro con un tempo similar al primero, pero aquí el papel del violín podría haber destacado más, está un poco en segundo plano y la ejecución no es segura al 100%. En el menuet el tempo y el fraseo están muy acertados, con un cierto aire galante, las dinámicas aunque contenidas ofrecen algunos contrastes. Los pasajes solistas del trío tocados con gran pulcritud. En la polacca el tempo es más vivaz y la instrumentación suela ligera. La posterior intervención de las trompas, muy precisa y sin fallos.

El Concierto Nº2 sorprende en varios aspectos, de una parte, que los movimientos inicial y final sean allegros tan moderados en manos de Koopman, pero puede tener cierta lógica: estamos ante la peor ejecución de una trompeta barroca que jamás he podido escuchar. Desafinaciones por doquier e incapacidad de mantener un sonido mínimamente estable, lamentable, la cosa llega a contagiar a las cuerdas en el tercer movimiento donde incluso se observan desajustes en las distintas partes del conjunto. Lo escuchas y te preguntas ¿cómo terminó quedando esto puesto en disco?. No olviden este nombre: Crispian Steele Perkins es el autor de “concerticidio”. Como contrapunto, he de decir que el andante (donde el susodicho no interviene afortunadamente) es hermosísimo, limpio de vibratos, lleno de detalles y con algunas ornamentaciones que no escucho en otras interpretaciones. Un enigma ciertamente.

El Concierto Nº3 comienza el primer movimiento en la línea de Pinnock en cuanto a tempo ágil y dinámicas acentuadas. El segundo movimiento adagio se ejecuja una cadenza más extensa que en resto de las interpretaciones historicistas conKoopman improvisando al clave con abundante ornamentación (se agradece llenar este movimiento con contenido y no con una mera transición). En el allegro Koopman ofrece un tempo más rápido que Pinnock, ofreciendo una resolución muy vivaz y con alguna brusquedad en las dinámicas que son marca de la casa. El conjunto del concierto ofrece unos contrastes interesantes y es bastante “redondo”.

El Concierto Nº4 ofrece una interpretación excelente, con unos tempos vivos en el allegro y en último movimiento presto pero sin llegar al apresuramiento, un diálogo equilibrado entre los instrumentos y un fraseo exquisito por parte de Monica Hugget al violín. El clave de Ton Koopman muy presente en el bajo contínuo con abundantes ornamentaciones, especialmente en el presto que concluye el concieto. El andante es expresivo sin caer en lo empalagoso, como en la versión de Pinnock echo en falta un poco de atrevimiento en las flautas respecto a la ornamentación.

El Concierto Nº5 es el que más espectativas me causaba cuando adquirí esta versión. En el allegro el tempo es bastante ágil sin atropellos inicialmente en la parte orquestal, que suena muy equilibrada y sin brusquedades, desde el comienzo el clave de Koopman está muy presente, y llegado al solo toca con aún más profusión de ornamentación y con una cierta tendencia a la precipitación, algo característico de este músico, pero no es un toque de corrido y sin fraseo, eso está muy cuidado. El affetuoso es interpretado con gran delicadeza, a un tempo bastante lento, el fraseo del clave es muy detallado y sigue habiendo tendencia a cierta sobrecarga en la ornamentación, violín y flauta cumplen su papel con gran expresividad. El allegro final es algo más tranquilo que el del comienzo, no hay sobresaltos, el fraseo de la flauta y el violín son muy acertados y ofrecen una lectura ligera y rica en detalles a la par a la que acompaña el clave con un gran protagonismo como era de esperar en esta obra. Esta versión del Concierto Nº5 es muy destacable, si bien algunos excesos no hacen que sea mi favorita.

El Concierto Nº6 comienza el allegro moderato con bastante brío, un tempo no excesivamente rápido pero más destacable el uso de las dinámicas acentuando las frases, lo que hace que en algún momento el conjunto suene un poco recargado, y en este caso el papel del clave es muy discreto en el bajo contínuo. El adagio ma non tanto es muy expresivo y equilibrado, en este caso se pueden apreciar más ornamentaciones tanto en las violas como en el clave. El allegro que cierra el concierto sigue en una línea de tempo bastante moderado, un sonido musculoso en las cuerdas y el clave más presente que en los movimientos anteriores.

Il Giardino Armonico – Giovanni Antonini (Teldec – 1997)

Alrededor de esta formación hay amores y odios encontrados. Interpretaciones “cañeras”, con dinámicas muy acusadas y tempos en ocasiones vertiginosos, desde luego no dejan indiferentes. Músicos de gran talla y solvencia técnica. Tuve el placer de escucharles en la última edición del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, donde comprobé que han moderado sus formas respecto a sus primeros años. La toma sonora de Teldec, excelente en detalles e imagen estereofónica. Es interesante conocer una “visión italiana” de esta obra.

Comienzo francamente precipitado y desafortunado para el Concierto Nº1, con unas trompas estridentes que no dejarán de estar excesivamente presentes. El resto del conjunto suena bastante bien, con tendencia a dinámicas extremas en algunos momentos, curiosamente en la coda final de este movimiento el tempo cae en picado en un extraño ritardando. El adagio toma un rumbo mucho más acertado, con una intervención de los solistas plena de expresividad y que sorprende en algunos instantes con presencia de algún que otro vibrato, entre todos ellos hay que destacar al oboe en su intervención. El tercer movimiento allegro nos devuelve de golpe a las brusquedades tanto por el tempo, como por un stacatto exageradísimo y de nuevo las trompas como elefante en una cacharería. No consigo sintonizar con esta forma de concebir la obra y me resulta francamente irritante. El menuet parece más una marcha militar, más de lo mismo, solo hay respiro en el trío.

Versión bastante trepidante del Concierto Nº2, especialmente en el primer movimiento que me resulta un poco atropellado, donde las dinámicas contrastadas habituales en la formación se hacen notar. No obstante la intervención de los solistas es impecable, de gran virtuosismo y precisión y de nota en el caso de la trompeta que no pierde la compostura. El adagio sin embargo marca un tempo muy ajustado y elegante, resultando una delicia por la magnífica intervención de los distintos instrumentos que suenan sencillamente perfectos. El allegro final retoma los bríos aunque algo más contenidos, la entrada de trompeta impecable al igual que sus acompañantes, aún así todo es como una fanfarria de celebración llena de alegría.

El Concierto Nº3 comienza algo más relajado en tempo, con unas dinámicas marcadísimas en las cuerdas en general y de nujevo con tendencia al stacatto. El adagio se improvisa brevemente sobre el violín solista para montarnos directamente en la locomotora del allegro que cierra la obra, podemos decir sin rodeos tocado a toda pastilla (no sé donde estará el límite de estos músicos), aunque no se pierde detalle alguno. En cuanto a las dinámicas y la forma de tocar, aquí viene como anillo al dedo el adjetivo “cañeros”. ¿Sonaría Bach así en su momento? Albergo dudas, pero es muy disfrutable. La conclusión del último movimiento no hace concesiones a ritardandos ni calderones.

El Concierto Nº4 en su primer movimiento vuelve a mostrar alguna de las brusquedades ya descritas. El tempo no resulta tan acelerado como en otros y es bastante flexible, el diálogo entre las flautas muy juguetón con abundantes ornamentaciones y la intervención de Enrico Onofri al violín de gran virtuosismo. En todo su transcurso hay numerosos juegos con las dinámicas. El adagio muy equilibrado, sorprenden como se moderan estos músicos en los movimientos lentos, tocado con gran elegancia y abundancia de detalles en el fraseo. El allegro que concluye el concierto en este caso no se desmelena en exceso, tanto las flautas como el violín hay gran destreza y una apuesta arriesgada con mucha imaginación en la ornamentación y el fraseo. En el instante de redactar estas notas, este cuarto concierto me ha resultado el de concepto más equilibrado de los escuchados a esta formación.

El Concierto Nº5 abre con un allegro de tempo muy vivaz y desde el comienzo apreciamos que en la toma de sonido ya se le está otorgando gran protagonismo al clave. Algunas brusquedades en la dinámica de la orquesta pudieran justificar esta decisión del técnico de sonido, para que el clave no quede oculto. En la ejecución de Michele Barci se aprecian algunas ornamentaciones hasta ahora desconocidas para mí y algunos pasajes que suenan excesivamente “de corrido”. En su intervención ya como solista se toma numerosas libertades con el tempo y el fraseo que me desconciertan. Creo que entre la rigidez de un Karl Richter y estos atrevimientos estaría la virtud. El affettuoso como ya venimos encontrando en esta grabación de los conciertos, está interpretado con más delicadeza y sin excesos, donde podemos apreciar la enorme solvencia de los intérpretes y la sensibilidad que pueden ofrecer cuando quieren. El allegro en esta ocasión tiene un tempo bastante contenido y las dináminas no están tan acentuadas. El clave sigue siendo atrevido en lo relativo a ornamentación, la flauta de fraseo muy limpio y con tendencia al stacatto, el equilibrio orquestal muy acertado.

El Concierto Nº6 nos vuelve a estos primeros movimientos tocados con gran celeridad y en este caso hasta resulta machacón. Hay detalles interesantes en la ejecución del bajo contínuo, con la presencia de laúd de Luca Pianca y desde luego no se puede poner objeción alguna a la destreza de las violas. En el adagio ma non tanto el fraseo es mucho más interesante y el papel del laúd sigue destacando en el bajo contínuo, más al comienzo incluso que el clave. La progresión de este movimiento va ganando en expresividad a lo largo de sus compases, y curiosamente se cierra con un notable ritardando. El allegro que cierra el concierto es bastante más contenido en el tempo y mantiene las excelencias de fraseo y matices que tuvimos en el movimiento anterior, algunas dinámicas están resaltadas pero sin ser excesivas. Resumiendo versión muy interesante de este concierto salvo el comienzo tan trepidante.

martes, 16 de octubre de 2018

Discografía comparada Conciertos Brandemburgo I: Baumgartner, Richter, Britten y Leohardt


Siguiendo los pasos de mi buen amigo Fernando López, acometo en estas líneas el reto de hacer una crítica comparativa de una obra musical, tomando como referencia mi fondo discográfico. Ya hace unas semanas os hice un adelanto de por donde irían los tiros, con una de mis obra de Bach favoritas, los Conciertos de Brandeburgo. El 19 de marzo me puse a escuchar y tomar mis primeras notas. Espero que haya valido la pena una entrada tan extensa, no sé cuando me sentiré con fuerzas para repetir algo de esta índole. Son en total 8 versiones analizadas, divido el asunto en dos entradas distintas para facilitar su lectura, aquí van las 4 primeras.

Festival Strings Lucerne – Rudolf Baumgartner (Archiv/DG - 1959-1960)

Grabación editada originalmente en la filial Archiv del sello amarillo Deutsche Grammophon, y que gran parte de los melómanos adquirimos en posteriores reediciones económicas en la serie Privilege del mismo sello. La formación de cámara suiza nos dejó un registro que aunque huyendo del Bach “mastodóntico” que se ofrecía por esas fechas está lastrado por un sonido excesivamente pastoso a los oídos del melómano actual, pero con momentos interesantes. El clave del bajo contínuo tiene en general una toma lejana o bien por el sonido del instrumento, a finales de los 50 o tocaban con un Pleyel o con réplicas aún no muy conseguidas.

En el Concierto Nº1 es de los que más evidencian los defectos de las viejas grabaciones. El primer movimiento el tempo es pesante, la sonoridad apelotonada donde no se distinguen las trompas y todo con un notable legato y vibrato. El adagio no está tan inflado en orquestación y se deja escuchar mejor, el violinista desarrolla sus pasajes con expresividad e indudables toques románticos. El siguiente allegro y el menuetto mit polacca (más lento si cabe) siguen faltos de cierta chispa aunque no están tan recargados como el primer movimiento y en algún momento se aprecia la afinación algo dispar en los violines.

El Concierto Nº2 es posiblemente el mejor de esta vieja grabación, el diálogo entre los distintos instrumentos fluido, la ornamentación sin alardes pero suficiente. El único aderezo romántico se aprecia en el vibrato de algunos pasajes, más en el segundo movimiento andante. El tempo en el primer movimiento allegro y el último allegro assai es casi idéntico y se habría agradecido alguna diferenciación, pero bastante ágil en general. No ha envejecido nada mal.

El Concierto Nº3 adolece de una interpretación lenta en su primer allegro, no obstante hay claridad en las distintas voces. La transición entre los dos movimientos rápidos se resuelva con una brevísima coda de las cuerdas y el bajo contínuo. El movimiento final allegro está más acertado y los instantes solistas del violín son de un fraseo elegante y sin cargas románticas excesivas.

El Concierto Nº4 suena bastante desfasado a nuestros oídos actuales. El tempo de primer moviento algo pesante, no obstante el equilibrio entre las distintas partes está conseguido sin que haya un predominio de ningún instrumento. El andante está contenido, suena romantizado pero sin que sea un exceso y manteniendo el equilibrio instrumental. El presto que cierra el concierto tiene algo más de chispa que el primer movimiento aunque con los mismos reparos y un sonido algo desagradable en algunos pasajes de las flautas de pico, a las que en general se les va la mano con el vibrato. Rudolf Baumgartner en este caso como violinista es lo más destacable de este concierto, con unas intervenciones dotadas de expresividad.

El Concierto Nº5 comienza también con un tempo correcto nada pesante y un diálogo claro entre los instrumentos, el legato más patente que en otras versiones. El clavecinista Ralph Kirkpatrick ofrece una lectura que no esta mal para la época pese al sonido del instrumento, con un fraseo quizás algo insuficiente. El affettuoso muy reposado y algo melancólico, con algunos vibratos inherentes a la época del registro. El allegro que concluye el conciertoestá más conseguido que el resto de movimientos en su concepto general, con más chispa, aquí se echa en falta que el sonido de un clave más idóneo.

El Concierto Nº6 vuelve a mostrarnos los defectos que apreciamos en el primero, tempos muy pesados en todos los movimientos, que sumados a la sonoridad grave de por sí de este concierto hacen que la lectura sea muy oscura. El adagio ma non tanto es directamente un lamento de tristeza. El allegro que concluye la obra en la misma línea de pesante y poca claridad en las líneas melódicas.

Münchener Bach-Orchester - Karl Richter (Archiv – 1967)

Richter, considerado durante años una autoridad en las interpretaciones de Bach y hoy totalmente denostado por los acérrimos del historicismo, dejó unas grabaciones con sus luces y sus sombras, que en mi opinión son de obligado conocimiento para entender cómo ha evolucionado la interpretación de esta música, aunque no nos guste el resultado final. Al igual que el anterior registro, con instrumentos modernos y una formación en algunos instantes excesiva para esta música. Richter parece moverse entre distintos conceptos y no termina de cuajar ninguno, tempos acelerados que marcan diferencia con las interpretaciones de la época pero sin embargo rígidos en exceso. Como anécdota citaré que existe un registro anterior, de la segunda mitad de los años 50 bajo la denominación “Karl Richter y su orquesta de cámara”, donde se anticipan algunas características inherentes a su forma de entender estas obras.

El concierto Nº1 se inicia con un primer movimiento de tempo bastante vivo que a buen seguro en su momento sorprendió con respecto a las prácticas de la época, El equilibrio instrumental es bastante bueno pero ya nos topamos con esa rigidez que adelanté en las notas previas. El adagio tiene un tempo bastante adecuado, fluye con más expresividad pero se agradecería menos vibrato en las cuerdas. El bajo contínuo, de sonido bastante pobre. El tercer movimiento allegro está más atinado en concepto, con mayor claridad en las voces y un fraseo menos pobre, pero el violìn ofrece un sonido sucio en algunos momentos, es como que quiere ofrecer una paleta menos romantizada pero no lo consigue. En el menuetto hay un cierto punto de solemnidad que no está mal, pero el sonido es algo apelmazado en las partes orquestales, el diálogo entre oboes y fagot del trío muy cuidado, al igual que la posterior intervención trompa-oboe.

El concierto Nº2 tiene un primer y tercer movimientos tocados con un apresuramiento que incluso desbanca posteriores interpretaciones historicistas, pero sin gracia ninguna y una trompeta absolutamente estridente, desvirtuando el concepto de esta obra que NO es un concierto para trompeta solista. El andante al menos da un respiro a semejantes atropellos pero no resulta convincente, sólo se me ocurre un adjetivo al caso: “añejo”.

El concierto Nº3 comienza con un tempo sorprendentemente vivaz y unas dinámicas muy contrastadas. El sonido un tanto apelmazado, a lo que quizás contribuya la antiguedad del registro. Una breve improvisación de Hedwig Bilgram al clave como segundo movimiento nos lleva a al allegro final, menos impetuoso que el movimiento de inicio. Aquí en la forma de interpretar Richter se aproxima al historicismo y lo encuentro interesante y en momentos muy disfrutable.

El Concierto Nº4 arranca en el primer movimiento con un tempo muy correcto y un planteamiento muy adecuado en cuanto al equilibrio de los distintos instrumentos, pero con un fraseo bastante insulso por parte de las flautas que a veces muestran un vibrato en algunas notas que no viene para nada al caso. El violín cumple bastante decentemente. En el andante sobra volumen sonoro en las cuerdas de tal modo que las entradas de flauta y violín quedan a modo de “eco”, no obstante el tempo y el fraseo están correctamente marcados. El presto final vuelve a recargar bastante en las cuerdas, con un ritmo levemente marcado y tempo ágil. De nuevo destacable la intervención del violinista Hansheinz Scheneeberger.

El Concierto Nº5 inicia el primer movimiento con un tempo ágil y sin estar excesivamente sobrecargado en lo instrumental, no obstante ya desde los primeros compases apreciamos dos problemas que lastrarán la interpretación. De una parte el tempo es excesivamente rígido y llegará a resultar machachón. De otra, el clave ofrede un sonido pobre y sin ningún encanto y peor resultará cuando lleguemos al momento del pasaje solista: Karl Richter acomete su interpretación de un modo absolutamente mecánico y frío, sin ninguna concesión a detalles de fraseo, como si de un ejercicio de mecanografía se tratase, es aquí donde la rigidez del tempo llega a extremos insufribles. Como colofón a este movimiento, el regreso de la orquesta tiene una entrada brusca que pone más en evidencia lo ridículo que sonaba el clave. El affettuoso no aporta nada nuevo donde podría haber tenido de ocasión de haber algo de expresividad, suena correcto respecto a no tener excesivos tintes romantizantes. El último movimiento, si obviamos el problema del clave, resulta salvable por el adecuado equilibrio instrumental y una mayor expresividad en la interpretación. El violín y la flauta se muestran bastante correctos en no introducir excesivos vibratos.

El Concierto Nº 6 ofrece un primer movimiento de tempo ágil y con un sonido no recargado, hay claridad en las distintas voces y buen equilibrio orquestal, pero una vez más Richter pincha con la rigidez que dirige y la falta de riesgo respecto al fraseo: todo suena seguido y con una tendencia a la monotonía. El adagio ma non tanto resulta más interesante, con una ornamentación contenida y más dotado de expresividad, si bien aquí vuelve a quedar en evidencia el sonido pobrísimo del clave del bajo contíno, allá perdido en el fondo y no sabemos si están tocando alambres. El allegro, donde se podŕia haber cerrado con un contraste, adolece de pesadez en el tempo, lento y absolutamente rígido, con algunas acentuaciones incomprensibles en los tutti. Los solistas no tienen reproche en mi opinión, es el concepto.

English Chamber Orchestra – Benjamin Britten (Decca – 1968)

Reciente descubrimiento para mí, gracias a un amigo que tenía estos Lp's y me hizo una transferencia de los mismos, que terminó siendo publicada en el Baúl y podeis disfrutar. Britten, con instrumentos modernos, hace una lectura ágil y con un sonido en absoluto pesado (parece ser que estaba al tanto de las prácticas historicistas que ya empezaban a darse) favorecido también por la excelente toma de sonido de Decca.

El Concierto Nº1 comienza con un tempo ágil que marca importantes distancias con Rudolf Baumgartner, el fraseo es limpio y el equilibrio de los distintos instrumentos irreprochable, las trompas suenan pero no molestan como en otras interpretaciones. El adagio está más tocado a la vieja usanza, pero sin resultar excesivamente romantizado, el violín con expresividad contenida. El allegro habría pedido un poco más de brío, no obstante expone las mismas virtudes antes descritas, el violín se queda un poco corto en algunos instantes, como que podía haber arriesgado más, pero si que se cuida especialmente su equilibrio respecto al oboe. En el menuet-trío-polacca que cierra el concierto es bastante soso y desmerece un poco con respecto al resto.

El concierto Nº2 comienza con un tempo bastante tradicional, sin desmelenarse. El diálogo entre instrumentos muy bien planteado y rico en detalles, la trompeta sin excesos aunque con un sonido algo sucio en momentos. Hay un planteamiento muy claro de planos sonoros para que todo el entramado sea transparente. En el adagio el vibrato está bastante presente, una interpretación melancólica que no me desagrada en absoluto. El allegro final más vivaz y podríamos definir como saltarín por detalles de la ornamentación y el fraseo.

El concierto Nº3 es uno de los más claro exponentes de esos tempos ágiles y de encarar fraseos limpios, con unas dinámicas levemente marcadas y un vibrato muy contenido en las cuerdas. El movimiento central improvisado en los violines sobre el tema principal del allegro inicial da paso al tercer movimiento donde el tempo transcurre levemente in acelerando con un fraseo de los violines muy limpio. La coda final si tiene un ritardando un poco romantizante, pero sorprendido me quedé al comparar este concierto con versiones tanto tradicionales como historicistas.

El Concierto Nº4 tiene un planteamiento que por momentos me resulta más galante que barroco, dotado de un aire pastoral. Con unos tempos bastante moderados, favoreciendo más los aspectos cantábiles de la partitura que los concertantes, e impregnado de una patente melancolía en el andante. En primera escucha me dejó un poco descolocado, pero luego engancha, visión muy personal de Britten, desde luego no es un planteamiento en absoluto historicista, pero aporta algo distinto a todas las demás versiones.

El Concierto Nº5 arranca muy bien, con un tempo bastante correcto, el fraseo del violín y la flauta con poco legato y el diálogo entre ambos fluye con naturalidad. En principio el clave va escuchándose agradable y con un fraseo y ornamentación también acertados, no obstante cuando llega el momento de desempeñar su papel como solista, adolece de una interpretación un tanto “mecánica”. Las dinámicas del conjunto estan muy cuidadas en este primer movimiento. El affettuoso resulta más añejo, con momentos de excesivo vibrato en la flauta. El allegro final está resuelto como el movimiento inicial aunque el vibrato está más presente.

El Concierto Nº6 también comienza con un tempo ligero, el sonido no es excesivamente pastoso para el resultado que da esta obra con los instrumentos modernos, las dinámicas cuidadas y un buen equilibrio instrumental. El adagio tiene aires románticos pero sin llegar a amaneramientos, hay un evidente vibrato que ya sabemos es habitual en esta época. El allegro final adolece de un tempo pesante, no obstante el diálogo entre instrumentos expuesto de forma nítida. Mejor en general que la versión de Baumgartner.

The Leonhardt Consort - Gustav Leonhardt (Seon - 1977)

Gustav Leonhardt, uno de los pioneros del historicismo, ofrece con su conjunto una versión que en su momento debió ser un soplo de aire fresco respecto a las prácticas habituales. Con unos tempos ágiles y un sonido claramente camerístico y tendente al estacatto, el registro sigue siendo muy válido aunque en algunos momentos se echa en falta mejor técnica en los intérpretes y mayor expresividad, además de una mejor toma de sonido que habría favorecido estos registros.

El Concierto Nº1 ofrece una transparencia en las voces y el sonido que marca claras distancias con las interpretaciones con instrumentos modernos. El tempo del primer movimiento es de una vivacidad moderada (curiosamente Karl Richter en este caso va bastante más rápido). El conjunto de los tres primeros movimientos ofrecen un suave contraste entre sí. El adagio está planificado con un excelente equilibrio entre las partes y un fraseo bellísimo. El tercer movimiento con un tempo muy acertado y el violín muy expresivo y solvente. El menuet es muy reposado, sorprende en este sentido respecto a muchas interpretaciones historicistas, con un sonido ligero, y prestando gran atención a los detalles de los diversos pasajes de los solitas en el trío, notable la ejecución de la difícil trompa.

El Concierto Nº2 empieza con un tempo bastante tranquilo, donde el buen equilibrio entre los distintos instrumentos está presente. La trompeta de Claude Rippas funciona bastante bien salvo alguna desafinación. En el adagio la interpretación es limpia y sin apenas vibrato, con una elegantísima intervención de Frans Brüggen en la flauta. El allegro final también de tempo ágil pero sin excesos.

El Concierto Nº3 se desarrolla con un poco más de chispa que los dos primeros. El primer movimiento ya muestra un tiempo más vivaz que en los conciertos anteriores, sonido más filoso en las cuerdas y unas dinámicas acentuadas, pero todo en su dosis justa. Menudo soplo de aire fresco debió ser escuchar esto en su momento. En el adagio el violín realiza una breve cadenza para dar paso a un allegro tocado con gran ímpetu y con una buena intervención de Sigiswald Kuijken en el violín solista, ofreciendo pasajes vivaces, directos y de gran limpieza. El bajo contínuo de Leonhard aunque esté en segundo plano, perfectamente escuchable con todos sus detalles y fraseo.

El Concierto Nº4 comienza el allegro con un tempo muy vivaz aunque no apresurado. Lo primero que destaca en esta interpretación es el acentuado stacatto en las flautas con una abundante ornamentación y con unas dinámicas bien resaltadas. El equilibrio con los restantes instrumentos muy bien cuidado y el violín muy expresivo aunque de sonido ligeramente áspero. En el adagio las formas son menos intensas y se ejecuta con un cierto legato. El siguiente allegro vuelve a retomar el concepto inicial, con algunos apresuramientos pero muy solvente en lo técnico y de una gran musicalidad.

El Concierto Nº5 se inicia en la misma línea de tempo vivaz que el anterior. El primer movimiento ofrece unas dinámicas marcadas con algunos momentos de ataques bruscos, sonido con tendencia al stacatto y muy buena técnica en los intérpretes en esta obra. Hay detalles interesantes en el fraseo de los instrumentos en los compases previos a la entrada del solo del clave, que es ejecutado con una gran destreza y expresividad, con un tempo ajustado pero no rígido. De mis interpretes favoritos al teclado. El affetuoso es excelente en la interacción entre los instrumentos, ornamentación y fraseo irreprochables. El último movimiento allegro sigue la línea del inicial en cuanto a tempo y fraseos, con un perfecto equilibrio entre los instrumentos cerrando una excelente versión de este concierto.

El Concierto Nº6 tiene puntos comunes con la interpretación del primero de la colección. el primer movimiento de tempo ágil, dinámicas y técnica de ejecución en consonancia con los cambios de prácticas que suponen los conjuntos con instrumentos originales: ausencia de legato y contrastes sonoros más marcados. El adagio es una lectura donde se paladean los compases, con abundancia de detalles de fraseo y abundante expresividad, integración en el diálogo de los instrumentos y un bajo contíno bastante presente. El siguiente allegro podría haber tenido una mayor viveza, no obstante también es rico en detalles y con marcados contrastes dinámicos y gana en expresividad conforme progresa.

martes, 24 de julio de 2018

Esclavos de nuestras palabras y nuestros silencios

Mientras termino de elaborar una reseña discográfica abordo otra cuestión, inicialmente mi intención era dedicar este espacio a cuestiones meramente hedonistas sin quebrarme la cabeza con la realidad política y social, más cuando esto de las redes sociales es mucho ruido y pocas nueces.

Pero hay momentos en que uno no puede abstraerse de lo que le rodea. Precisamente estaba leyendo un artículo titulado ¿De qué parte estas? y encuentro que se cita a Sartre. Yo tengo un dicho que se asemeja mucho: somos esclavos de nuestras palabras y nuestros silencios. La cuestión es que el fascismo enseña la patita en Italia y también aquí en España ¿no se lo creen?. Pues miren lo que está pasando en el Valle de los Caídos, un mausoleo de vergüenza en donde la España más retrógrada le encanta retratarse.

Ninguna persona que tenga el más mínimo aprecio por los conceptos de Democracia y Libertad debería mirar hacia otro lado respecto a sucesos como este. Cierto es que esto debería haberse resuelto mucho tiempo atrás (al dictador no había que haberlo dejado ni enfriar allí), como devolver la dignidad a las familias que reclaman los restos de los masacrados por la dictadura que reposan en incontables fosas. Mala transición hicimos, a medias como poco.

Miren, yo no tengo ningún fallecido que reclamar, pero encuentro de justicia inexcusable poner orden en este sindiós. El tema parece ser tabú y siempre se refuta con esa frase de no reabrir heridas. No señores, es que a las heridas se les pusieron puntos forzosamente sin que estuvieran adecuadamente cauterizadas, y la pus ya rebosa y puede arrastrar a esta sociedad a otra época de oscuridad. Este fenómeno de no poder quitarnos ese lamentable pasado tiene un nombre: Franquismo Sociológico, y en este artículo se aborda de una forma bastante amplia y acertada.

¿Exagero? Veamos la senda que se está marcando el partido que acaba de ser desalojado del poder en este país. Desalojado por cierto de forma totalmente legal y constitucional, porque las mociones de censura están ahí para algo, y lo que cuenta en nuestro sistema es la mayoría de la cámara, nunca ese mantra de la lista más votada que no dejan de cacarear como argumento de gato panza arriba. El nuevo y reluciente líder, Pablo Casado, expone un argumentario que lejos de tomar nota de como la sociedad española estaba harta de ellos, ahonda más en retroceder al pasado y renegar de los progresos sociales. Me quedo con dos de sus máximas en estos momentos que está la cuestión caliente: “La España de las banderas en los balcones”, olé, reduccionismo puro de patriotismo mal entendido. La otra carta de presentación es su propuesta de reforma de la Ley Electoral para beneficiar el partido más votado, un “bonus” de 50 diputados nada más y nada menos, mayoría absoluta para gobernar sí o sí aparte de hacer saltar por los aires el principio constitucional de proporcionalidad, que ya estaba bastante perjudicado de por sí por la combinación de la Ley D'Hont y nuestro sistema de circunscripción. Eso sí que es gobernar por la puerta de atrás, no que te desalojen del gobierno por una monción de censura que se hizo mucho esperar, ante un escenario de corrupción que no tiene parangón en Europa.

Lo cierto es que la derecha en este país tiene muy mal perder, cada vez que son desalojados del poder juegan a tensar las cuerdas de la sociedad hasta el límite, o más allá de los límites como ya sucedió en 1936. Y luego se les llena la boca de la palabra democracia, ese concepto que menosprecian, porque oportunidades para renegar del franquismo las han tenido a patadas pero siempre se ponen de perfil. Y es una incógnita si también de perfil se pondrá la Iglesia Católica Española, esa que mira a otro lado mientras el actual pontífice intenta avanzar hacia el futuro: me refiero al desplante del abad de la abadía, que se ha puesto rebelde lo que no es de extrañar por su adscripción a la Falange Española Independiente.

Lo de la deriva de nuestra monarquía... mejor para otro día que me dé otro volunto, que debo cuidar la tensión arterial, el colesterol, y mis contracturas musculares.

Disculpadme pues la meada fuera de tiesto, pero como ciudadano, como persona comprometida políticamente, no puedo permanecer en silencio, o seré esclavo de los acontecimientos que me temo están por venir. Nadie debería callarse si está en desacuerdo con esta escalada del fascismo en Europa, tenemos la obligación moral de manifestarnos individual y colectivamente.

Antonio Pérez Villena, republicano, de izquierdas y agnóstico.

viernes, 6 de julio de 2018

La Música que viene a nosotros


Llevo unos días sin poner nada aquí y me voy de vacaciones, y estaba yo dándole vueltas a la cabeza con que os podía deleitar. En fin, es verano y volvamos a las aficiones, las musicales para mí las primeras. Esos días libres además de patear mundo cuando es posible, tambien son muy reconfortantes para estar en casa y escuchar nuestros discos favoritos.

Ayer, no sé a cuento de qué, me vino una observación peregrina a la cabeza: muchos de mis descubrimientos discográficos han sido por pura casualidad. Tan tonto con entrar a una tienda, mirar un disco y decir uy, esto me llama... y resultar finalmente una magnífica adquisición. Así por ejemplo descubrí a la abadesa Hildegard von Bingen en un excelso disco de The Gothic Voices, y a día de hoy el disco es raro de encontrar, que cosas...
A feather on the breath of god / emma kirkby, christopher ...
 ¿Será que cuando amas la música los discos terminan por buscarte a tí? Menuda rallada... lo cierto es que cuando estas enganchado a esto de acumular música en formato físico, visitas tiendas reales y virtuales, y uno está manejando material, pero algunos de esos que tienes en la discoteca no te explicas como no los habías tenido o conocido antes.

Con los discos de segunda mano para mí aún es más extraña esa relación. Es como que los adoptas, ya tuvieron una vida con un melómano antes que tú, y en parte incorporas un cachito de su memoria a tu vida. No dejo de hacerme esas reflexiones cuando pongo discos que tienen más de 40 años de ser publicados y suenan en mi tocadiscos, te preguntas ¿quien disfrutó como yo este mismo momento?

Como ya apuntaba, el tanteo a ojo en tiendas y mirando ofertas me llevó a muchos descubrimientos gozosos en música clásica y antigua, hubo una época que te ibas al Continente y tenía una nutrida sección de discos con reediciones baratas de sellos que hoy día se echan de menos como Erato. Gracias a unas rebajas conocí a Ton Koopman y la Orquesta Barroca de Amsterdam.


A otros les tengo especial cariño, porque fueron mis primeros discos y los compraba directamente a precio. Cuando en Granada existía la sección de discos en Linde (hoy Festival Discos como tienda independiente también al frente de Paco) compré cosas por 150 o 200 pesetas que ahí siguen sonando. ¿Cómo los voy a dejar huérfanos si estan conmigo desde mi adolescencia?

En el mercado de segunda mano empecé a ponerme las botas hace unos años ya con internet, y especialmente me ha nutrido la discoteca de jazz, así por ejemplo: me dio el punto de hacerme una colección en formato 7" (singles y extended play) y por rebote y ojo de buen cubero, apalabrando un lote metí un single de Erroll Garner, que a día de hoy es uno de mis pianistas de jazz favoritos... hay que ver con las casualidades. Hace pocos días me traje de un vendedor de Sevilla un LP de Chris Barber and his Jazz Band, una gozada de Dixieland en estado puro, y sí, pillado así porque me entró por la vista con un lote de clásica que adquirí (antiguos fondos de Radio Popular Sevilla que estan siendo liquidados).

 

Tengo muuuchos más casos como estos con los que no os voy a aburrir, maravillas encontradas en Reciclaje (cuando tenía un surtido interesante, hoy tristemente está un poco trillado) y Discos Marcapasos en mi ciudad. De vez en cuando en Sevilla también recalo en Coleccionismo Don Cecilio, y allí escondidos entre montones de discos de flamenco y rumba, aparece cada cosa... que me he traido a precios de risa.

Así que ya os contaré como vuelvo de Berlín, donde he fichado unas cuantas tiendas que me temo me van a dejar la tarjeta bancaria tiritando... pero no se duda mucho. La música nos hace más felices, o un poco menos infelices, ¡es una inversión que no escuece!

jueves, 28 de junio de 2018

Memorias de Azimut (I): Recordando a "Carmelo"

Preparando un café de puchero en una excursión (1995)
Fotografía: Antonio Pérez Villena (Azimut)
El club de montaña Azimut cumple este 2018, ya son 25 años de actividad y un poco de historia en la mochila. Si bien es cierto que llevo una temporada algo desconectado de la montaña, me tienen al tanto de las actividades. Es más, con motivo de esta efeméride, la actual junta directiva me invitó a participar de un ciclo de actividades que se ha venido organizando a lo largo del presente año.

Precisamente el pasado 22 de junio, ofrecí una conferencia que cerraba ese ciclo, en la cual abordé varios aspectos de la historia de Azimut, justo en sus primeros años de existencia, cuando yo estuve más activo. En vista de la buena acogida que tuvieron mis diversas divagaciones, voy a dejar constancia aquí de lo que relaté, dividido en tres partes, de la que esta es la primera entrega.

No sería justo un XXV Aniversario de Azimut sin recordar a su fundador, Manuel Sojo Gómez, alias Carmelo. A él dedico esta primera parte.

Carmelo, como todos le conocían, nace en Granada el 12 de marzo de 1953, era hijo de Francisco y de Carmen. Nos cuentan sus familiares que desde niño mostró interés por la montaña. En la documentación consultada consta que en 1965, con 12 años de edad, inicia su actividad montañera junto a un grupo de amigos.

Título de la O.J.E. de 1968
En los años 60 muchos aficionados que querían desarrollar actividades en la naturaleza e iniciarse en el montañismo, solían recurrir al marco oficial representado por la Organización Juvenil Española (OJE). Entre la documentación que su familia nos ha cedido para elaborar estas notas biográficas, diversos títulos muestran su afiliación a la OJE en el año 1968, cuando era un adolescente de 15 años.

En 1971 ingresa como socio en la Sociedad Sierra Nevada, club montañero granadino centenario y de solera que se constituyó en 1912. Un certificado expedido por la Sociedad Sierra Nevada años más tarde, acredita que Carmelo realiza sus primeros cursos, probablemente como alumno, y además desempeña diversos cargos de representación en la asociación.

Escalando en "Los Cahorros"
En esos años, posiblemente 1973, junto con otro montañero apodado El Gallego, abre una nueva vía de escalada en los Cahorros de Monachil denominada La Kika Durante su servicio militar, Carmelo aprovecha para completar sus estudios como Práctico Topógrafo.

Su formación deportiva se desarrolla dentro de la Federación Andaluza de Montañismo (FAM), en cuya sede hallamos documentación de los cursos que recibe. En 1974 realiza un Curso de Roca (a título de colaborador) y de Técnica Invernal. Entre los años 1978-79 recibe entrenamiento en: Alpinismo, Escalada de Alta Montaña, Rescate en Pared, Socorrismo y Fisiología.

No obstante, la formación de Carmelo no se limita exclusivamente al montañismo dentro de la FAM. Más bien abarca un amplio conjunto de áreas de conocimiento como la Antropología, Arte, Dietética, Formación Ocupacional, Cartografía, Química y Explosivos. En reconocimiento a su trabajo, la Dirección General de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura le otorga el carnet de Investigador Nº1672, expedido en 1994 por el Archivo de la Real Chancillería de Granada. 
Gracias a su formación multidisciplinar y al no menos escueto historial deportivo, desarrollado en territorio nacional así como en Pirineos, Alpes y Atlas marroquí, ingresa en junio de 1990 en la Escuela Andaluza de Alta Montaña. Es aquí donde comienza su carrera como docente dedicado a la enseñanza de distintas disciplinas. En 1991 funda en el seno de la FAM, el Seminario de Montaña que dirigió durante años de forma totalmente altruista. En esta década consta su adscripción como socio al Club Montañero Andaluz.

En 1993 funda AZIMUT bajo la denominación Centro de Estudios de la Montaña y preside el Club hasta finales de 1996.

Carmelo en 2017
Carmelo, además de un montañero con una sólida formación, fue una persona de notable cultura, dotada de una curiosidad e inquietud insaciables. En mi trato personal con él eran habituales las conversaciones sobre historia, arte y música. En él la dimensión humanística de la montaña primaba sobre la “acumulación de cumbres”.

Tristemente Carmelo fallece en Huétor Vega en julio del pasado año 2017, a causa de un infarto de miocardio, a la edad de 64 años. Que la tierra te sea leve, compañero.

PD: Quiero agradecer a Alberto Sojo, hermano de Carmelo, su colaboración y haber cedido los documentos y fotografías que me han servido para escribir estas notas.

lunes, 4 de junio de 2018

Los discos de vinilo resurgen ¿nueva moda?

Los discos de vinilo vuelven a estar de moda y es un tema ya frecuente en la prensa. Hace unos días leí un artículo que ya tiene algún tiempo, que hacía mención al notable incremento en las ventas los mismos, situándonos en niveles de los años 90. El fenómeno está provocando tener que reabrir plantas de prensaje que llevaban décadas cerradas.

Decca Full Frequency Stereophonic Sound, la edición original de este LP del director español Ataulfo Argenta alcanza precios astronómicos en el mercado de segunda mano. El sello Decca marcó un antes y después en la alta fidelidad con la calidad de sus grabaciones y prensajes. Ojo a la fecha de publicación: 1958
Soy un gran amante del formato, y mi modesta colección sigue creciendo día a día con adquisiciones tantos de nuevos prensajes como del mercado de segunda mano, no obstante, me gustaría hacer una análisis crítico del momento que vivimos en la música comercializada en formato físico (excluyo pues los streaming y descargas).

Quien nos iba a decir en 1983, cuando el Compact Disc salió al mercado, y con un primer diagnóstico de absoluta aniquilación del viejo formato, que los microsurcos resurgirían de sus cenizas mientras las ventas de CD's van cayendo en picado (ahí si hacen mella las descargas y Spotify). Han sido unos años bastante convulsionados en la industria discográfica, con muchos fenómenos a tener en cuenta.

La cuestión tiene dos vertientes para enfocarla, una técnica y otra comercial.

Técnicamente estas últimas décadas han estado plagadas de contradicciones. Cuando más medios ha existido en los estudios de grabación se ha grabado peor, es fácil comprobarlo: podemos pasar unas cuantas grabaciones al azar por un editor de audio y comprobar que los niveles de compresión son inauditos cuando el disco compacto permite un rango dinámico de 90 decibelios. El lema es que la música suene a tope, punto. Me refiero especialmente al panorama del pop y el rock, con unos niveles de pobreza en la producción que son para llorar (y para recolmo,  las emisiones de radio en FM usan como material ficheros MP3). Pero es que ni la música clásica se ha librado de esto, especialmente en muchos reprocesados de antiguas grabaciones donde se ha retocado y ecualizado en exceso.

Maletita tocadiscos "Crosley", para alardear de que te encanta el vinilo y destrozar tus discos.
Desde el punto de vista del melómano/discófilo hay otro problema: la desaparición de la cultura Hí-Fi. Nos encontramos pues con una polarización en cuanto a qué medios usamos para escuchar música, o bien tocadiscos que parecen de juguete (donde mucha gente pone maravillosas ediciones de vinilo de 180 gramos), la obsesión porque las cajas acústicas sean la mínima expresión posible en espacio, etc. Y al otro extremo lo que se denominan ahora audiófilos o fanáticos del término anglosajón High-End, capaces de dejarse las gónadas comprando unos cables para altavoces con propiedades esotéricas en algunos casos, o con tocadiscos de diseños estratosféricos. Ni tanto ni tan calvo: no hay que arruinarse para escuchar con calidad, pero es cierto que el mercado de sonido doméstico ahora mismo está desregulado, o compras una patata o te abonas al postureo, los modelos que están en la franja intermedia no termino de ver sus diseños prácticos en muchos casos. Luego está la opción de comprar equipos de segunda mano de los años 70' – 80', que le pueden sacar a uno bien del apuro, pero necesitas un técnico que los sepa poner a punto. Resumiendo: si te gusta el disco de toda la vida y quieres disfrutarlo, mejor contrasta muchas opiniones y tómalo con calma.

Tocadiscos Thorens TD-160 equipabo con brazo SME, el "summun" de la Hi-Fi en los años 70.
Además, lo de los prensajes tiene mucho chiste. Un disco de vinilo ni tiene que ser una como una loncha de jamón ibérico (así venían los de finales de los 90') ni un entrecot de ternera (200 gramos de plástico, excusa perfecta para clavarte la cartera). El grosor de la placa donde más influye es en la conservación del disco, menos proclive a deformarse, pero no es un parámetro relacionado con su calidad sonora. Son muchos los factores que influyen la misma: calidad y procesamiento (que no sobreprocesamiento) del máster, buen ingeniero en la máquina de corte del acetato, procesos de galvanoplastia cuidados, calidad del material (más que la cantidad). Sí, es más difícil hacer un buen disco de vinilo que un disco compacto, en su momento había mucha gente que controlaba ese tema, y técnicas de las que ya casi nadie habla como la denominada Half Speed Mastered, esto es, hacer funcionar tanto la máquina de corte del acetato como la cinta máster a la mitad de velocidad, para mitigar los problemas de corte a altas frecuencias. En fin, un poco triste terminar poniendo el entrecot de 200 gramos a hacerse en un Crosley. Pero no seamos negativos, la técnica sigue avanzando y el HD-Vinyl apunta a una mejora sustancial en la calidad de los prensajes basada en la investigación, que no en el peso. Este sistema apunta a ser el sucesor de los antiguos Half Speed Mastered.

Edición "Half-Speed Mastered" del álbum "Thriller"
Plantearse escuchar un disco de vinilo desde la perspectiva de la pureza del sonido analógico, es una tontería como la copa de un pino. Salvo los discos que tengamos fabricados en el pasado puramente analógico, en la actualidad cualquier disco que compremos contiene audio almacenado y procesado digitalmente. Se dan casos excepcionales de algunas reediciones que siguen usando las técnicas originales a partir de un máster analógico directamente al corte del acetato. Hay sospechas de que incluso muchas reediciones que no son del sello oficial, ha hacen cortando el acetato a partir de un vulgar CD. En el caso de reediciones del propio sello de origen la cosa tiene bastantes garantías de calidad, se hacen a partir de remasterizaciones digitales a 24 bits o sistemas equivalentes. El mismo sistema que antes hemos citado de HD-Vinyl, se ha de basar obligatoriamente en una fuente digital de alta resolución.

La parte comercial de todo este fenómeno revival es bastante sangrante. Empecemos porque en todos estos años unas pocas multinacionales han acaparado casi todo el mercado, absorbiendo a multitud de sellos (algunos bien importantes). Pocas empresas con un enorme fondo de catálogo, que están explotando a base de bien. Reeditan una y otra vez (ya con el CD lo hicieron) material que lleva años más que amortizado, y en algunos casos con precios abusivos y con tiradas calculadamente escasas para pasado un tiempo tener el reclamo de un nuevo lanzamiento. En esto tenemos más de un avispado que pilla cantidad y luego lo pone en reventa.

Curiosidades que poca gente recuerda: el disco de vinilo también tuvo su versión multicanal, con distintos sistemas incompatibles entre sí. Aquí la edición Cuadrafónica "SQ" de "The Dark Side of the Moon". El experimento funcionó en los años 70 sin llegar a cuajar definitivamente. No salía barato precisamente.
En el panorama de los sellos españoles, ninguno de los grandes de antaño se ha librado de ser engullido, y enumero los que recuerdo por orden alfabético: Belter, Fábrica de Discos Columbia, Fonomusic (antes Sonoplay), Hispavox, Zafiro (y su sellos asociados Chapa-Discos y Novola)

Hay pequeños sellos independientes que se están aventurando a publicar en disco de vinilo, poniendo también en valor los factores estéticos del asunto (portadas y diseño). Y comercios locales que sobreviven a las ventas por internet, otro azote que habría que replantearse. Desde luego se agradece porque además ofrecen una música que se sale del estándar a nivel de mierda que está el mercado actual.

Cómo habreis podido comprobar, he sido bastante crítico con todo lo que rodea al resurgir del disco de vinilo y os preguntareis si a mí el fenómeno me trae al fresco. Pues para nada, estoy bastante contento porque me gusta el soporte y tener de nuevo más disponibilidad del mismo, me gusta porque llevo desde mi infancia usándolo y porque me permite una palpabilidad que con los formatos digitales tengo la sensación de que me falta algo. Llevo toda la vida comprando discos y conseguí maravillas de segunda mano en la época que a todo el mundo le dio por deshacerse de sus plásticos para abrazar el compact disc. Pero no me monto absurdas pajas mentales con el tema: tengo LP’s, CD’s y SACD's (para mí un formato excelente y con opción multicanal), y benditos sean estos últimos si están bien producidos para la música clásica, permitiendo unas gamas dinámicas que el formato analógico no permite. Pero me resulta indignante que las discográficas se intenten aprovechar una vez más del melómano-discófilo que es quien a fin de cuentas mantiene en pie todo el chiringuito.

Habrá que ver como discurre el fenómeno en los próximos años y que pasada esta tormenta de la moda si se consolida el formato de nuevo con unos parámetros razonables, entre tanto: a río revuelto, ganancia de pescadores: las multinacionales se ponen las botas.

viernes, 25 de mayo de 2018

9ª de Beethoven por la OCG y Marcon


Buenas noches, aún con las sensaciones recientes, vengo a lanzarme a la piscina de comentar el concierto de la OCG de hoy. Atrevida tarea, porque la 9ª Sinfonía de Beethoven, seguramente la más escuchada y grabada en la historia de la música clásica, sea el mayor de los retos tanto para formaciones, directores y oyentes.

Con tantas grabaciones escuchadas y algunas del máximo nivel, hay que acometer con mucha serenidad la labor de opinar sobre lo escuchado esta noche, que adelantaré me ha parecido cumplir muy satisfactoriamente aunque serán precisas algunas puntualizaciones.

Hace unos meses quedé con una gratísima impresión y los vellos de punta tras disfrutar de una 7ª Sinfonía con los mismos integrantes de esta noche, aquella fue una lectura ágil, incisiva en los matices, trabajada muy a fondo y eléctrica en su conjunto. Hay que apuntar que Andrea Marcon, como director procedente de formaciones historicistas y repertorios de música antigua, favorece esos aspectos en la lectura de las partituras y venía yo con gran espectación a escuchar la Coral. Lo cierto es que mi oido está más acostumbrado a un Beethoven "tradicional", y eso quizás me ha restado algo de entusiasmo respecto a la anterior experiencia. La 9ª es un paso de gigante en la evolución de la forma sinfonía, y para mí el adjetivo "clásico" se le queda muy cortito.

Donde más se destacan los aspectos que comentaba ha sido en los dos primeros movimientos, con una ejecución casi impecable de la OCG y sus músicos -exceptuando algún momento de inseguridad en la trompa- que han ofrecido una lectura con unos tempos ágiles, articulaciones bastante limpias y casi podríamos decir ausencia de calderones. El sonido en general muy bien empastado, pero en obras como esta echo en falta una sección de cuerda más nutrida. De ambos me quedaré con el Scherzo al que Marcon le imprime un ritmo y nitidez excelentes, sin embargo en el primer movimiento (Allegro ma non troppo) he echado en falta algo de más tensión.

En el tercer movimiento (Adagio molto e cantabile) no he terminado de encontrar sintonía entre los distintos elementos. Llevado a un tempo excesivamente ligero no soy capaz de paladear todo el entramado que contiene y me ha resultado como una mera transición, y la nitidez de conjunto que en otras ocasiones Marcon obtiene de la OCG aquí ha pasado desapercibida.

El finale vino a poner las cosas en su sitio nuevamente, con muchísimos aspectos positivos a destacar. La "masa coral" estaba formada por el Coro de la OCG más una agrupación de 15 coros denominada Coros miembros de Granada canta la Novena, y no sabía yo como iban a responder todos estos efectivos juntos: pues de forma impecable, por lo que habré de resaltar la buen labor del director del Coro, Héctor Eliel Márquez. Ahí ha debido haber un trabajo de semanas titánico, porque el nivel de empaste y claridad ha sido envidiable. También el equilibrio entre la masa orquestal y la coral, muy difícil en este último movimiento, ha cumplido sobradamente. El tempo: más lineal que a lo que estamos acostumbrados (me refiero a los abundantes rubatos que muchos directores han introducido a lo largo de la historia interpretativa de esta sinfonía).

Un tanto agridulce mis sensaciones respecto a los solistas, que han cumplido su difícil comentido con algunos momentos de desequilibrio entre ellos mismos, y con algunos momentos de vibrato excesivo en la soprano y la contralto. La difícil entrada del bajo estuvo resuelta con total seguridad.

Un concierto así no se tiene todos los días, mi enhorabuena a todos los músicos y al director.

Ficha:

Berna Perles, soprano
Karina Demurova, mezzosoprano
Airam Hernández, tenor
Sebastià Peris, bajo

Coro de la Orquesta Ciudad de Granada
Héctor Eliel Márquez, director

Coros miembros de "Granada canta la Novena"
Coral Al-Bojaira de Cájar
Coral Lauda
Coral Pueri Cantores María Briz
Coro Canticum Novum
Coro de Cámara Arx XXI
Coro de Cámara de la Capilla Real de Granada
Coro del Departamento de Historia y Ciencias de la Música de la Universidad de Granada
Coro de voces graves "Amigos del Manjón"
Coro de la Universidad de Jaén
Coro Divino Maestro
Coro Manuel de Falla de la Universidad de Granada
Coro Nuevas Voces de la Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Granada
Miembros de la Coral Universitaria de Murcia
Miembros de la Coral Virgen del Mar de Almería
Orfeón de Granada

Andrea Marcon, director