Un año más esta bitácora aborda una serie de discos que cumplen 50 años, inevitablemente marcados por el gusto personal de los que escriben estas líneas. Como ya es habitual mi amigo Andrés Quesada Domínguez aportará las reseñas de la producción nacional de 1976.
1. The Alan Parsons Project - Tales Of Mistery And Imagination (Charisma)
El álbum debut del conocido ingeniero de sonido Alan Parsons junto al pianista y compositor Eric Woolfson, el primero ya en esas fechas con una excelente reputación a sus espaldas sobre todo por su labor en The Dark Side Of The Moon. De hecho su trabajo como ingeniero en Abbey Road le facilita ‘reclutar efectivos’ para este primer trabajo del grupo. Así pues colaboran miembros de Ambrosía (David Pack, guitarra; Joe Puerta, bajo; Christopher North, teclados y Burleigh Drummond, batería) y otros de Pilot (David Paton, bajo y guitarra; Billy Lyall, teclados y flauta; Ian Bairnson, guitarra y Stuart Tosh, batería). De obligada mención tenemos a David Powell, quien firma los arreglos orquestales en este ‘proyecto’ que no aspiraba a tener solución de continuidad y que se grabó precisamente en los estudios Abbey Road.
El álbum se inspira en los relatos de Edgar Allan Poe, y está a medio camino de una ópera rock y un álbum de rock progresivo y se estructura claramente en dos partes de acuerdo con las caras A y B del LP original. La cara A contiene varios temas de corte pop/rock con tintes progresivos, y la cara B está protagonizada por un largo tema instrumental de carácter sinfónico al que le sigue un tema vocal que hace de coda y cierre del álbum.
A Dream Within A Dream es un instrumental breve que sirve de apertura al disco, se conforma como un tema bastante ambiental con un comienzo de pasajes de piano y una flauta protagonista, alcanzando un breve clímax donde el bajo se hace presente con una nota pulsante, que actuará de puente al siguiente tema The Raven, donde el propio Alan Parsons se hace presente con su voz procesada por vocoder:
El reloj llegó a medianoche
Y a través de mi sueño
Escuché un golpeteo en mi puerta
Miré pero nada estaba en la oscuridad
Y así me volví adentro una vez más
Para mi asombro
Había un cuervo
Cuya sombra colgó sobre mi puerta
Tras un puente instrumental toma el relevo la voz de Leonard Whiting y el tema se conforma en un rock de claros tintes progresivos al que se añadirá finalmente un coro.
The Tale Tell Heart es un tema mucho más rockero cantado por Arthur Brown, rozando por momentos el estilo de la época de Led Zeppelin, lleno de energía y complementado por arreglos orquestales. Transmite angustia y desesperación.
Deberías haberlo visto
Acostado solo en silencio indefenso en la noche
Deberías haberlo visto
Habrías visto su ojo reflejándose en la luzAsí que para el viejo
Cenizas a cenizas, tierra a tierra y polvo a polvo
Nadie me verá
Nadie con culpa que compartir, sin alma secreta en la que confiar
The Cask Of Amontillado da comienzo en un estilo de balada con la voz de John Miles, combinando pasajes tranquilos con otros más enérgicos, segmentos orquestales y fragmentos corales, siendo un interesante caleidoscopio de todas las tendencias que existían a comienzos de los años 70.
Por el último aliento de los cuatro vientos que soplan
Me vengaré de Fortunato
Sonríe en su cara, le diré: “Ven, déjanos ir
Tengo un barril de Amontillado
Protegido en el interior del frío de la nieve
Sígueme ahora a la bóveda abajo
Beber el vino mientras nos reímos en el momento
Que está pasando increíblemente lento
Cierra la cara A la satírica (The System Of) Doctor Tarr And Professor Fether, ubicada en un manicomio, de nuevo con la voz de Miles, un tema que definirá bastante el estilo del grupo en su devenir futuro, un rock con mucha energía, pasajes que combinan estilos (todo un poco teatrero en cierta medida) y una coda de cierre donde se retoma el tema de flauta del comienzo del disco.
Justo lo que necesitas para que te sientas mejor
justo lo que necesitas para que sientas
justo lo que necesitas para que te sientas mejor
justo lo que necesitas para que sientas.
Cuando no puedes más
y tus pensamientos no se reúnen
así duermas ligero o como sea
y la noche se hace interminable
entonces tu mente cambiará como el clima
necesitas del Doctor Alquitrán y el Profesor Pluma.
The Fall Of The House Of User es el instrumental que ocupa la mayoría de la Cara B y se divide en cinco secciones enlazadas sin cortes. El Preludio es un absoluto préstamo de Claude Debussy, tomado de su ópera del mismo nombre que el tema que nos ocupa, y sin ninguna aportación de instrumentos electrónicos o similares. Arrival marca el cambio de pauta para introducir órgano, teclados, guitarras y batería. Intermezzo es un breve puente con presencia de órgano y cuerdas a la siguiente sección Pavane, una pieza exquisita con protagonismo construida sobre la mandolina y el bajo que irá alcanzando un clímax con aportes de guitarras y batería para fusionarse con The Fall, una breve sección de cierre construida sobre un crescendo orquestal de carácter abstracto y angustioso.
To One in Paradise se fusiona con el crescendo de las cuerdas anteriores para cerrar el LP, una balada cantada por Terry Sylvester con acompañamientos de Woolfson y Parsons, guitarras y teclados configuran un suave (quizás demasiado) colchón al tema. Un tema que descuadra un poco con el carácter del álbum.
Si pudiera ver el cielo arriba
Y mi mente pudiera ser liberada
Mientras caballos blancos salvajes alcanzan la orilla
Permanecería solo y supervisaría
Y si el arbusto delante de mí arde
¿Debería apartar la mirada?
Y aún las voces que puedo escuchar
Tan claras para mí como la luz del día
Creí en mis sueños
Nada podría cambiar mi mente
De este trabajo hay dos versiones con notables diferencias, la primera editada en LP tanto en los sellos Charisma (para Reino Unido) como 20th Century Fox (resto del mundo), y luego la versión en CD para el sello Mercury que se editó en 1987, donde Alan Parsons no se limita a una remasterización, sino a una remezcla integral del álbum aportando algunos elementos novedosos como la voz de Orson Welles en A Dream Within A Dream. Y es un disco que merece la pena tener en ambas versiones.
2. Jean-Michel Jarre - Oxigene (Disques Dreyfus)
El tercer trabajo del músico francés, casi desconocido hasta la fecha e hijo del compositor de bandas sonoras Maurice Jarre, será el que lo catapulte a la popularidad y a la par constituirá un fenómeno único en el ámbito de la música electrónica, especialmente productiva en el año 1976 como veremos en otras dos reseñas más. Hasta la fecha el género no dejó de ser un tanto ‘elitista’, y precisamente Oxigene será un hito, marcando una pauta más melódica y accesible a este tipo de música que otros artistas y grupos del momento.
Nos encontramos ante un disco conceptual, de intenciones plenamente expresadas ya en su portada obra de Michel Granger, un cuadro que le sirvió de inspiración. Un mundo que se descompone y camina hacia su muerte expresada en la calavera que va apareciendo bajo la corteza terrestre. No obstante, es una singular contradicción que un trabajo donde la ausencia de instrumentos acústicos es absoluta, tenga esta capacidad evocadora sin que Jarre tuviese tampoco unas intenciones claramente programáticas con la música desarrollada. El álbum se gestó totalmente durante 8 meses en el apartamento parisino en el que Jarre vivía en ese momento, con la ayuda del ingeniero de sonido Michel Geiss (que además le asesoró en la adquisición de parte del equipamiento instrumental) y usando como soporte una grabadora de 8 pistas. El material será luego transferido a 16 pistas en los estudios Vogue y la mezcla final se hará en los estudios Gang. Teniendo en cuenta la modestia de las circunstancias y medios de partida, causa más asombro la buenísima factura sonora del trabajo.
Tanto este álbum como los siguientes seguirán una pauta común, constituir dos temas totalmente instrumentales y electrónicos acoplados a las caras A y B si bien divididos en tres partes que van perfectamente fusionadas, así que tendremos Oxigene parte 1 a parte 6.
La parte 1 funciona perfectamente como obertura del trabajo, un inicio absolutamente planeador en el que se van superponiendo sucesivas capas armónicas y breves melodías de forma progresiva, absolutamente envolvente y evocando una atmósfera de paz. A poco más de la mitad del tema se produce un cambio de carácter, con una melodía más destacada en el rango grave, sugiriendo la presencia de elementos terrestres más protagonistas, sea todo esto dicho desde una pura subjetividad y lo que a mí me transmite esta música. Pareciese que fuese la música de acompañamiento al comienzo de la historia de nuestro planeta.
Al final de esta parte se hacen presentes una serie de efectos y en una suave transición da comienzo la parte 2, que tiene un carácter claramente más rítmico y donde destaca el uso de melodías secuenciadas. Tras una primer segmento introductorio se hace presente un núcleo claramente melódico con un carácter claramente hipnótico, estableciendo un diálogo con una melodía secundaria de carácter más ambiental. Suaves elementos de percusión electrónica (novedosos en esta época y alejados de lo que se estaba acostumbrado a escuchar) acompañan este tema que evoluciona con variantes de la melodía principal para terminar desvaneciéndose en una célula más planeadora y ambiental, justo para fusionarse con la parte 3 que muestra un cierto aire de fanfarria ¿los primeros signos de vida en la tierra? Una breve célula melódica dialoga con otras sobre un colchón armónico de capas de sonido que se van desvaneciendo y se funden con el trino de unos pájaros. Para mí está claro: la vida hizo su aparición. Estas tres partes configuran la cara A del LP original.
La cara B da comienzo con la parte 4, posiblemente la pista más radiada y conocida del músico francés. Una suerte de synthpop sin voces construido desde una base muy rítmica y secuenciada sobre la cual una melodía simple y pegadiza se desarrolla. El uso de los generadores de ritmos es bastante discreto, nada invasivo. El tema desprende energía positiva y es un canto a la vida. En un desvanecimiento del tema con efectos y sonidos ambientales se fusiona la parte 5, la más extensa en duración y mi favorita de este trabajo. Su comienzo es de una melancolía exquisita, donde varias melodías cortas se entrelazan confeccionando una suerte de nana, no obstante esta primera sección va ganando intensidad progresivamente y hacia la mitad del tema el mismo muta en una segunda sección claramente rítmica, con un inicio secuenciado a los que se añadirán otros de mismo cariz y elementos de percusión electrónica, todo lo que servirá de colchón para la aparición de un nuevo motivo melódico mucho más libre con un cierto aire de improvisación alcanzando un clímax tras el cual la síntesis electrónica emula el batir de las olas del mar, justo en este momento se hace la transición a la parte 6, con la emulación de los cantos de gaviotas. Un suave fondo de caja de ritmos con aire caribeño acompaña un desarrollo donde pesa más lo armónico que lo melódico, aún así se insinúa una suave danza que hace de coda-ocaso en un remanso de paz, el batir de las olas y las gaviotas nos despiden.
3. Vangelis - Albedo 0,39 (RCA)
Sigamos en la senda electrónica. Hace un tiempo ya hice una mención a este trabajo de Vangelis, pero ahora me extenderé plenamente con el mismo. Si Jarre hacía referencia en su álbum al elemento fundamental para la vida en la Tierra, Vangelis pone como título el índice de refracción de luz de nuestro planeta. De ser protagonista, la Tierra pasa a un elemento dentro del Cosmos. No en balde, numerosos temas de este álbum formarán parte de la banda sonora de la serie divulgativa que dirigió y presentó Carl Sagan. Las coincidencias sobre la temática de los discos en este año 1976 no terminarán aquí. La portada, ese vaso de agua con una esfera encima, es todo un juego de luces y reflexiones que guarda relación con el título.
En esta época Vangelis tuvo una toma de contacto con el grupo británico Yes para sustituir a Rick Wakeman como teclista, pero esas negociaciones no llegaron a cuajar finalmente. Estamos ante un periodo especialmente productivo del músico, en el año anterior ya había grabado su excelente Heaven And Hell, un disco de tintes claramente sinfónicos, a continuación la banda sonora para La Fête Sauvage (documental de Frédéric Rossif) y en Albedo 0,39 abordará un estilo más progresivo con claros tintes jazzísticos y una orientación absolutamente cósmica, combinando tanto instrumentos electrónicos como acústicos, con especial protagonismo de los de percusión. La responsabilidad técnica de este trabajo recae sobre el ingeniero Keith Spencer Allen, que ayudó a Vangelis a poner en marcha el estudio de grabación Nemo, su centro de operaciones hasta bien entrados los años 80.
Pulstar da inicio al álbum, un tema archiconocido gracias a la serie Cosmos y de una modernidad apabullante para la época, con referencia directa a las estrellas de neutrones. Desde el primer momento esa rápida pulsación está presente en un repiqueteo de nota al sintetizador, donde se acopla otra rápida melodía seguido de unos bruscos acordes. Las variaciones de la melodía y capas de sintetizadores se van superponiendo con algunos toques de percusión en una progresión hacia el clímax, hasta que el tema cesa abruptamente y cierra con una locución telefónica de información horaria.
Freefall tiene una estructura más abstracta, una pieza llena de percusiones exóticas de gamelán mientras unas melancólicas melodías de aire oriental al sintetizador se superponen. La misma se fusiona con la breve y ambiental Mare Tranquilitatis, una pista que trae bastante recuerdos al Tangerine Dream de la primera época, con la voces superpuestas de la tripulación de la misión espacial Apollo.
La extensa Main Sequence introduce un brusco giro en el desarrollo del disco, abordando un terreno más experimental, fusionando rock progresivo con free-jazz. La libertad melódica es absoluta, con contínuas variaciones y todo descansa sobre una intensa base rítmica con abundante percusión, en una progresión de intensidad ascendente para en su últimos minutos relajarse, momento en que se fusiona con Sword Of Orion que ejerce como coda para finalizar la cara A del LP, abordando un estilo más melódico y épico, por momentos fantasioso, con profusión de melodías a cargo de los teclados.
Comienza la cara B con Alpha, otro clásico de Vangelis. El sonido de giro de un disco de marcaje telefónico hace de introducción, se hace presente una simple y etérea melodía sobre la que se van añadiendo nuevas capas melódicas con abundancia de efectos de eco para añadirse una potente percusión, configurando un himno cargado de épica que finaliza con una variación del motivo principal hacia una fanfarria que cesa de forma abrupta.
Llegamos al tema más extenso y notable del álbum, Nucleogenesis, una suite estructurada en dos partes. La parte 1 da comienzo con unos acordes de teclado emulando al órgano barroco, rememorando claramente un estilo de toccatta de Bach. Nuevos motivos melódicos se van superponiendo, derivando a un estilo sinfónico con aires de jam session de abundante percusión y reminiscencias de Heaven And Hell en su última sección donde también escuchamos unas campanas de fondo. La parte 2 si bien toma como punto de partida el motivo melódico que venía de la primera, es claramente rockera y progresiva, con mucha más presencia de percusión, derivando en un ostinato de enorme energía y tintes apoteósicos, asistimos a un corte abrupto, otro marcaje telefónico y finaliza el tema con una épica fanfarria que hace de coda.
Se cierra el álbum con la pista que le da título, Albedo 0.39. Un tema absolutamente ambiental sin orientación melódica clara, donde distintas armonías y breves motivos se superponen junto al recitado de distintas magnitudes astronómicas relacionadas con el planeta tierra a cargo de Keith Spencer-Allen, el ingeniero de sonido de este álbum, todo sobre un abundante colchón de reverberación. Es significativo el poder evocador de una pieza construida sobre tan escuetos mimbres, basada en la genialidad de la combinación de sonidos y atmósferas. En el final se repite cíclicamente la frase Albedo 0.39 sobre una secuencia repetitiva de las melodías que se han ido articulando.
4. Tangerine Dream - Stratosfear (Virgin)
El tercer título de esta serie que contiene referencias terráqueas, si bien la combinación de Stratosphear (una de las capas de la atmósfera terrestre) con la palabra Fear (literamente, miedo) podría aproximar más el concepto del álbum a la idea de Jarre que a la de Vangelis, y como veremos las melodías del álbum transitarán por un halo de misterio.
Este será el último álbum de TD con la formación original, tras el mismo Peter Baumann saldrá del conjunto. Supone además un punto de inflexión en la carrera discográfica del conjunto alemán, en el que se mantienen características de sus trabajos previos para el sello Virgin pero con un afán de buscar un sonido más directo, elaborando temas menos extensos que operan como células independientes. Por otra parte este álbum, de duración algo escasa, tiene un carácter menos oscuro que sus predecesores y se exponen muchas ideas que en algunos momentos encuentro algo inconexas. También incorpora mayor número de instrumentos acústicos acompañando al grueso de la base electrónica. La grabación no estuvo exenta de numerosas complicaciones técnicas (Edgar Froese afirmó que llenarían un libro), si bien el resultado es de una factura impecable.
Stratosfear, la pista de inicio, da comienzo con unos arpegios en la guitarra y unos acordes al Mellotron para de seguido enganchar con las habituales secuencias de TD que sirven de acompañamiento a un diálogo entre distintas melodías. Estamos ante una tema con una base rítmica importante y de escucha muy accesible. El tema principal va sufriendo variaciones, con intervenciones esporádicas de guitarras eléctricas y aunque se mantiene ese carácter planeador de los anteriores álbumes de TD es estilo es mucho más directo, casi al final del mismo hay un cambio brusco de estilo, mucho más tranquilo y configurando una coda que ciertamente no guarda relación con el tema principal.
The Big Sleep In Search Of Hades es un tema breve comparado al anterior y de un comienzo totalmente acústico: guitarra y flauta establecen un inicio tranquilo que se verá alterado con un giro a una atmósfera misteriosa e inquietante a cargo del Mellotron, en este momento sólo habrá un breve motivo melódico que tenga cierto protagonismo. Hacia el final del tema se vuelve a retomar el motivo del inicio.
3am At The Border Of The Marsh From Okefenokee se inicia con un pulso tranquilo de dos notas sobre las cuales la armónica planea una melodía con aires de blues acompañada de diversos efectos a cargo de los sintetizadores, una combinación extraña y enigmática. Tras este breve preludio un gran acorde de sintetizadores va ganando presencia para sumergirnos en una atmósfera que rememora claramente la época cósmica del grupo, y se vuelve al ritmo pulsante con mayores variaciones melódicas y un protagonismo de la flauta en la segunda mitad del tema, que mantiene un aire misterioso a lo largo de su desarrollo.
Cierra el álbum Invisible Limits, mi favorito para este caso, un tema de comienzo bastante ambiental, donde sintetizadores, flauta y guitarras comparten protagonismo, cerca de minuto 4 se produce un clímax y se gana tensión, la guitarra eléctrica toma el protagonismo sobre un fondo secuenciado y un nuevo tema a los teclados se añade en un diálogo con las guitarras y diversos efectos hasta desembocar en una atmósfera espacial. El tema se cerrará con una melancólica coda al piano acompañado por la flauta. Pienso que aquí es donde más acertaron al crear un tema de relativa extensión y coherencia en su construcción.
Este álbum de una parte cierra una etapa del conjunto tanto por la formación en sí como en lo relativo a estilo, alejándose de lo abstracto y explorando nuevas vías de cara al futuro, a costa de dejar atrás una dosis de complejidad.
5. Genesis - A Trick Of The Tail (Charisma)
El conjunto británico buscó el modo de sobrevivir a la partida de su líder Peter Gabriel, habiendo dejado el listón altísimo con el ambicioso doble álbum The Lamb Lies Down On Broadway. Tras múltiples pruebas de distintos vocalistas, la banda decide finalmente que su baterista Phil Collins sea el cantante. Es un disco al que tengo en gran estima, ya que supuso mi primer contacto con la banda británica, y aún con el paso de los años y ya conociendo la amplitud de la carrera de Genesis, sigo pensando que es de los mejores tango en general como de la etapa con Collins como vocalista. Su planteamiento es menos rígido que los trabajos de la era Gabriel y se aportan buenas dosis de humor.
El álbum y la pista de mismo nombre se inspiran en la novela “Los herederos” del escritor británico William Goldings. La portada es obra de Hipgnosis y plasma los personajes del libro.
Dance On A Volcano es un tema que sorprende por su energía para ser comienzo del disco, desde los primeros compases un simple riff de guitarra al que le siguen los redobles de batería y el fondo armónico de teclados, va a marcar la pauta de un estilo que hasta la fecha se había frecuentado poco en la banda. La intro instrumental dura un minuto y a continuación entra la voz de Collins, firme y segura:
Santa madre de Dios
Tienes que más rápido ir para a la cima llegar
Sucia montaña
Toda humeada, te va a petrificar
Mejor que lo hagas bien
Mejor que lo hagas bien
A la mitad llegas y luego te vas
Y tu mochila te está cambiando
Tírala lejos, no la necesitas y recuerda
No mires atrás sin importar qué
Mejor que lo hagas bien
A estos versos le suceden otros interludios instrumentales alternando con partes cantadas, y el final vuelve a ser instrumental en el mismo tono de alta energía, desarrollando variaciones sobre los temas antes expuestos, en un alarde pleno de rock progresivo. Un tema que engancha a primera audición y que sigue siendo uno de mis favoritos.
Entangled marca un importante contraste, un tema eminentemente vocal, rozando la balada, sin percusión alguna en esta ocasión y con un suave acompañamiento de las guitarras de 6 y 12 cuerdas y algunas breves intervenciones de los teclados, donde Collins explora otra faceta mucho más melódica, acompañado en momentos de las voces del resto de la banda.
Al dormir tal vez te muestren
Vistas áereas del suelo
Sueño freudiano silencioso
Sobre los techos y casas
Cuando lo ves se pierde
Incentivos en campos de verde
Niños juegan hipnotizados
Deben verse pero oír no
Paren mi sueño, no inventen
El final del tema ya se transforma en plenamente instrumental con un marcado carácter pastoral, donde el papel compositivo de Hackett se hace patente, de una belleza significativa y mayor protagonismo de los teclados de Banks. Un coro generado por Mellotron acompaña la coda que cerrará el tema.
Squonk nos devuelve al ritmo directamente a redoble de batería y riff del bajo de Rutherford, sin llegar al extremo del tema que daba inicio al álbum. El tema hace referencia a un animal mitológico de América y en esta ocasión la voz de Collins no es tan melódica, rozando más lo recitativo.
De tal palo, tal astilla
Ni hueso, ni carne ni pez
Un trapo rojo cuelga de una boca
Vivo en los extremos pero un poco muerto en el medio
Y tambaleando él se irá
Todos los caballos y hombres del Rey
No podrían poner una sonrisa en esa cara
El tema contiene varios cambios de climax con algunos breves pasajes más instrumentales con protagonismo destacado de los teclados. El tema se cierra con una coda instrumental en la que los teclados comienzan breves pasajes para terminar en un fundido de guitarras.
Mad Man Moon es otro suave y delicioso tempo lento compuesto por Banks, introducido por la flauta y con protagonismo del piano en los versos cantados por Collins.
Fue verano cuando el río se secó
O habrá sido otra presa
Cuando un mal copo de nieve en junio
Aún podía ser fuente de alivio
Oh te amo, una vez yo lloré
Pero yo fui el que irse decidió
Para ver más allá de la cima
Aunque oí que sólo los pájaros iban tan alto
Tras una introducción de un par de minutos el tema va ganando cuerpo y luego muta en una sección intermedia instrumental de ritmo más alegre, el piano es el principal protagonista alternando con otros teclados. De este punto se progresa a una tercera sección nuevamente cantada, con un ritmo más acusado, para desembocar finalmente en el retorno al tema principal del inicio, y la coda de marcada melancolía devolverá el protagonismo a la flauta y el piano.
Robbery, Assault And Battery marca el comienzo de la cara B, tiene un cierto aire de vodevil, con una manera de cantar de Collins bastante flexible, relatando las habilidades de Artful Dodger, personaje de la novela de Charles Dickens, “Oliver Twist”.
Las calles vacías, la policía llamaron
Creyeron que era un chiste
Miró con cuidado y saltó con garbo
Los guardias no se dieron cuenta del joven
Va entre ellos, cree ya verlos
El dueño y sus ojos tan cerca
Era de noche, traía antorcha
Hasta a la caja fuerte llegar
Al tema de inicio se suceden pasajes más enérgicos que hacen de estribillo, y en medio del tema tendremos otro interludio instrumental de claros ritmos sincopados y numerosos pasajes a los teclados, sin bien la guitarra eléctrica de Hackett no deja de estar presente, todo con un aire de jam session. Las voces en coro cantan:
Robo, asalto y agresión
El criminal y su crimеn
Robo, asalto y agresión
El criminal y su crimen
Retorna la voz de Collins con ese estilo teatrero y en el final se van sucediendo versos en eco, para un final de todos los medios instrumentales reunidos.
Ripples, el tema más extenso del disco, una reflexión sobre el paso del tiempo nos devuelve a lo melódico. El comienzo es casi un susurro que irá ganando fuerza tanto en lo vocal como en el acompañamiento de guitarras y teclados, sin que tengamos percusión alguna en principio.
Esta dupla de versos tranquilo-intenso se repetirá con la incorporación de la batería en la parte fuerte. El estribillo nos lleva a ese viaje sin vuelta.
Navega lejos..., lejos...
El oleaje nunca volverá
se fue para el otro lado
Navega lejos, lejos
La belleza que mueve montañas
Está hundiéndose rápido, eso pasa, tu sabes…
El agua se pone profunda…
Parece que no mucho tiempo atrás
más bonita era que ninguna que conozco
A continuación entramos en una sección instrumental con un exquisito solo de guitarra a cargo de Hackett e irá in crescendo con más teclados en el acompañamiento, pero se echa en falta un desarrollo más redondo del tema. En el final volverán los versos cantados por Collins para cerrar el tema.
A Trick Of The Tail es un descarte de 1972 compuesto por Banks con claras influencias de The Beatles, y curiosamente será el tema que da nombre al álbum y el más breve del mismo, bastante comercial sin menospreciar su calidad, se inicia con un ritmo juguetón y una manera de cantar que claramente narra una historia, referente al último sobreviviente de una raza que habitó La Tierra antes de la nuestra, un personaje que posee cuernos y cola y está presente en la portada.
Aburrido de la vida en la ciudad de oro
Se fue y no le dijo a nadie
Habían desaparecido las torres que conocía desde niño
Solo con el sueño de una vida
Recorrió el ancho camino abierto
El arcade con anteojeras
Buscando a otro para compartir su vida
En ninguna parte
Todos le parecían extraños
No tienen cuernos y no tienen cola
Ni siquiera saben de nuestra existencia
Es un tema que desprende energía también aborda un estilo hasta ahora desconocido en Genesis. El estribillo es muy pegadizo y con voces de acompañamiento. El cierre es una sucesión de melodías en los teclados con algunos efectos singulares.
Cierra este magnífico disco el instrumental Los Endos, que viene a ser una especie de revisitación del álbum con aire de jam session. Pasajes de teclados y guitarras dan inicio con una atmósfera de misterio y encantamiento, para de seguido dar paso a una sección muy rítmica con gran protagonismo de la percusión, la melodía va sufriendo alteraciones y en un breve inciso se retoma el tema de Dance On A Volcano sobre el que se van desarrollando variaciones alternando con el tema de inicio. Hay frecuentes cambios de ritmo y melódicos, y se vuelven a retomar pasajes de Dance, intercalando otra sección misteriosa, y ahora un guiño a Squonk, donde se hace presente en el fondo la voz de Collins para ir desvaneciéndose el conjunto.
6. Al Stewart - Year Of The Cat (RCA)
Aquí volvemos a encontrar al señor Alan Parsons en sus labores de productor, dejando un álbum de factura impecable. No es habitual que yo aborde discos con orientación claramente pop, pero en ese caso merecía recalar en el mismo para mostrar esa dualidad del músico y productor británico, que le otorgó al cantante y compositor escocés su LP más exitoso, de corte claramente melódico y melancólico.
Intervienen en esta grabación el bajista George Ford, el baterista Stuart Elliot; los guitarristas Peter White y Tim Renwick; Peter Wood y Don Lobster en los teclados; el violínista Bobby Bruce y el saxofonista Phil Kenzie. Los arreglos orquestales corren a cargo de Andrew Powell, nombre que ya conocemos de su relación con el productor. Todo el proceso tuvo lugar en los estudios Abbey Road. El arte de portada es obra de Hipgnosis.
Lord Grenville da comienzo a la cara A con un tempo tranquilo, un tema que se construye sobre un completo acompañamiento instrumental, presencia abundante de guitarras que evocan un aire melancólico y un generoso fondo orquestal. En numerosos pasajes la voz de Stewart se desdobla para hacer coros. Las variaciones y desarrollos son abundantes, construyendo un tema de cinco minutos de exquisita factura con un texto cargado de poesía:
Ve y dile al Señor Grenville que la marea está cambiando
Es hora de levantar el ancla y dejar la tierra atrás
Nos habremos ido antes de que amanezca de nuevo
Como voces en el viento
Ve y dile al Señor Grenville que nuestros sueños se han desvanecido
No hay nada aquí que nos retenga en este pueblo destartalado
A ninguno de nosotros le importa a dónde vamos
On The Border cambia a un ritmo más movido, una intro al piano donde teclados y un bajo muy presente dan pulso al tema, más breve y pegadizo que el anterior.. Aquí si hay una presencia más acusada de bateria. La voz de Stewart se alterna con un aflamencado solo de guitarra española muy al caso por la temática de la letra.
Los barcos pesqueros salen cruzando el agua de la tarde
traficando con escopetas y armas a través de la frontera española
El viento azota las olas tan fuerte
La luna fantasma navega entre las nubes
convierte los rifles en plata en la frontera
Midas Shadow nos devuelve a un midtempo, un tema que suena más cameristico por su acompañamiento y con una sección intermedia instrumental bastante jazzy, con especial protagonismo del piano eléctrico. En este caso Stewart es más recitativo que melódico.
Tienes tu boleto y las llaves de tu hotel
Y tu bolso de noche a tus pies
Estás mirando hacia abajo los árboles tropicales
Mientras las criadas españolas recogen las sábanas
Conquistador en busca de oro
Por todas las razones del cuervo
La sombra de Midas que es tan difícil de complacer
Te sigue a donde sea que vayas
Sand In Your Shoes es un tema de carácter desenfadado y festivo, con un ritmo pegadizo y sin grandes arreglos salvo un breve solo de guitarra eléctrica, y un notable acompañamiento de la armónica.
Siempre fuiste un chico de la ciudad aunque creciste en el campo
Y en algún tiempo olvidado compartimos los días fríos del norte
Pero la vida simple no era su estilo, y sólo tenía que escapar
Así que es adiós a mi señora de las islas
En el Día del Recuerdo, todas las bandas tocaron, las campanas sonaron a través del parque
If It Doesn't Come Naturally, Leave It cierra la cara A del LP en la misma linea del anterior, aunque más extenso y desarrollado, con algunas secciones que añaden complejidad rítmica. Los dos solos de guitarra hacia la mitad y el final del tema están más desarrollados.
Nada que sea forzado puede estar en lo cierto
Si no viene naturalmente, déjalo
Eso es lo que dijo cuando apagaba la luz
Y nos inclinamos la espalda como esclavos de la noche
Luego bajó la guardia y me mostró las cicatrices
Ella consiguió de tratar de luchar
Diciendo oh, será mejor que lo creas
Flying Sorcery abre la cara B con un solo de guitarra acústica a la que se suman unas notas de la eléctrica, el piano y el bajo para dar paso a una sección más rítmica que da un carácter alegre y pegadizo al tema. La voz de Stewart se alterna en algunos pasajes con la armónica y un solo más elaborado de guitarra elećtrica en la sección central. El cierre del tema retoma la idea del inicio.
Con tus fotografías de Kitty Hawk
Y los biplanos en tu pared
Siempre fuiste Amy Johnson
Desde que eras pequeña
Ninguna aula te mantenía en tierra
Mientras tus pensamientos podían escapar
Estabas despegando en Tiger Moths
Tus alas contra las pinceladas del día
¿Estás ahí?
Broadway Hotel nos devuelve a la melancolía, un midtempo con aire de vals dotado de unos preciosos arreglos folk protagonizados por el violín y la mandolina que no perderán protagonismo en el tema, que en su final hace más patente su carácter de danza.
Le dijiste al hombre del Hotel Broadway
Nada era más extraño que ser tú mismo
Y él respondió, con una lágrima en su ojo
El amor era un rollaway
A sólo una cajola de distancia
Niebla en un día de verano
Nada estaba claro
One Stage Before aporta un aire distinto en el álbum, un tema de carácter misterioso con unos notorios arreglos desarrollados sobre los teclados. En algunos pasajes la voz de Stewart esta tratada electrónicamente y conforme se desarrolla el tema va ganando en intensidad y en la sección final se desarrolla un notable solo de guitarra con abundante batería.
Me parece como si hubiera estado en esta etapa antes
Y se alejó la noche por la misma vieja multitud
Estas arlequinas que ves conmigo, también han aguantado el suelo
Como aquí una vez más se pavonean y se inquietan su hora
Veo esas caras medio familiares en la segunda fila
Fantasmas con las pisadas en sus ojos
Pero dónde o cuando nos conocimos así la última vez no sé
Year Of The Cat cierra el álbum siendo el tema más extenso del mismo, y a diferencia del resto aquí la letra, de indudable inspiración cinematográfica, está coescrita por Stewart y el teclista Peter Wood. Se inicia con un solo de piano que será uno de los motivos melódicos presentes. Se incorpora la sección rítmica sobre el mismo para comenzar a cantar Stewart al poco creando un tema de soft fock en el que irá modulando su voz con gran flexibilidad. Los arreglos de cuerdas se hacen presente con un bello solo de guitarra acústica que dará el relevo a la eléctrica y a continuación al saxofón en la notable sección instrumental central. Volverá a cantar Stewart con un profuso acompañamiento orquestal y el saxofón volverá a tomar el protagonismo con un diálogo de breves pasajes de teclados para despedir el tema que se desvanece.
En una mañana de una película de Bogart
En un país donde vuelven atrás el tiempo
Vas paseando por la multitud como Peter Lorre
Contemplar un crimen
Ella sale del sol en un vestido de seda corriendo
Como una acuarela en la lluvia
No te molestes en pedir explicaciones
Sólo te dirá que vino
En el año del gato
Reseñas de Andrés Quesada Domínguez
7. Vainica Doble - Contracorriente (Movieplay)
Disco producido por Gonzalo García Pelayo para el subsello Gong. El álbum más rockero del dúo, que hasta el momento había seguido una línea mucho más Folk. Por primera vez no contaron con un arreglista. Los arreglos fueron responsabilidad de Carmen y Gloria con la colaboración de su grupo de músicos de confianza, la banda que denominaron “Limón Express”. La integraban Rafael Galvez a la guitarra, Pancho Company a la batería y percusión (procedente de Aguaviva, Asfalto y Tickets), Francisco Cervera al bajo y guitarra acústica, Santi Villaseñor y Salvador Domínguez (Canarios, Pekenikes) también colaboraron con sus guitarras, Carlos Cárcamo (Granada) con violín y mandolina, Gualberto García con el sitar y el cantautor Hilario Camacho haciendo coros. La grabación fue un tanto tensa debido a una falta de sintonía con el productor, que apretaba con los tiempos a unos músicos que no encajaban en ese método de trabajo tan estajanovista. Valga como prueba el hecho de que el álbum se mezcló en 24 horas, una locura. Pese a todo quedó una obra con una calidad más qué aceptable, aunque se le podría haber puesto algo más de cariño.
Queda patente la excelencia sonora de los estudios Kirios y la maestría de su ingeniero, Pepe Loeches. Lástima que únicamente se pueda disfrutar plenamente en ediciones de época que no están nada baratas. Las reediciones sufren de graves defectos de sonido por deterioro del máster y falta de tratamiento adecuado a la hora de transferirlo a digital. El diseño de la portada corrió a cargo del director de cine Iván Zulueta, con una recreación un tanto surrealista del conejito “Tambor”.
El LP abre con Un mal entendido amor (respeto y obediencia), un alegato contra el paternalismo tóxico y su abuso de autoridad. Continúa con El oso poderoso, que exhibe toques de folk norteamericano en una fábula contra el autoritarismo y los súbditos que se revelan.
Que no es una defensa de la individualidad del niño contra un sistema educativo monolítico. “no se entrega un niño al buitre, ni se fosiliza ante el pupitre”. La cara A cierra con La rabieta a ritmo de blues-rock contando con diálogos de la película Bambi (1942) y la música que habían compuesto para la película “Furtivos” de José Luis Borau en 1975 para lanzar una crítica contra el exceso de proteccionismo y autoridad hacia los niños. Destaca la guitarra solista de Santi Villaseñor.
Damos la vuelta a la cara B y encontramos Todo desapareció con una intro muy marcada con el bajo de Francis Cervera,con reminiscencias a “Walk on the wild side” de Lou Reed, una letra que habla de una relación amorosa y cómo cambia con el paso del tiempo y el abandono del hogar por parte de los hijos. Continuamos con Eso no lo manda nadie: Adaptación de un tema popular con cierto aire a copla y atmósfera etérea salpicado por el toque de sitar de Gualberto García. La segunda voz corresponde a Hilario Camacho. El siguiente tema es Alas, muy rockero y potente tanto en lo vocal como en lo instrumental, que explora la libertad por encima de lo convencional. Volar en el sentido metafórico. Déjame vivir con alegría es todo un himno a la vida sencilla, apegada al momento presente y sin preocupaciones futuras. Entronca con la temática del tema “Un metro cuadrado”, que grabaron en los inicios de su carrera, en 1970. Muy presente y característico el sitar. Fue el single promocional del álbum. Cerramos con Magnificat: Cantado en latín con algunas frases en portugués es un homenaje a la Revolución de los Claveles acaecida en 1974. La idea original era incluir la letra en la carpeta del disco, pero pensaron que les iba a traer problemas por ser demasiado subversiva. Salvador Domínguez aportó su solo de guitarra. Las propias Gloria y Carmen reconocieron no quedar muy satisfechas con el resultado, ya que lo grabaron en un estado de agotamiento considerable.
Un excelente disco a pesar de todo, y el favorito de las Vainica dentro del público rockero, que según nos contaba el amigo José Miguél López (Discópolis RNE3), siempre le ha tenido un gran respeto al dúo.
8. Lole y Manuel - Pasaje del agua (Movieplay)
Ya resueltos los problemas contractuales con su anterior discográfica Movieplay, relativos a su disco de debut Nuevo día, grabado y editado el año anterior y del que se dice que no llegaron a ver ni un duro, firmaron un contrato con Tomás Muñoz que les ligaba con la discográfica CBS desde 1976 hasta su separación a mediados de los 80. Como no querían que el éxito de su debut discográfico se enfriara, decidieron grabar lo antes posible su segundo LP, que sería el que reseñamos en éste capítulo.
Ricardo Pachón continuó ejerciendo las labores de producción, grabando en los estudios Kirios con Enrique Rielo en la técnica. Manuel Molina ejerció la dirección musical y puso su guitarra flamenca al cante de Lole Montoya y del suyo propio. Arreglos, órgano, clave y teclados corrieron a cargo de Felipe Serrano. Al bajo, Manolo Rosa, para la batería contaron con el toque de Antonio Rodriguez, conocido como “Antonio Smash”. Cristopher Carnes y Art Wohl tocaron laúd y violín. Sintetizador y mellotrón contaron con Marcos Mantero. El diseño de la portada es un dibujo de Máximo Moreno.
Tu mirá: tema que abre el LP, donde desde el primer momento se pone de manifiesto el interés por la experimentación y la clara intención de no hacer una continuación de su primer trabajo. Como nota curiosa, éste tema formaría parte de la banda sonora de la película Kill Bill vol.2 de Quentin Tarantino.
Dime: Atmósfera introspectiva e intimista en una de las cumbres de su discografía.
Ay, ay: Al igual que el anterior, en línea con la pura tradición flamenca.
Giralda: Homenaje al célebre monumento sevillano con la aportación vocal de Manuel Molina, mitad cantado mitad recitado.
Alegrías de la Lole: Un género que Lole cultivó mucho en su discografía, pura tradición flamenca despojada de artificio.
Bulerías de Manuel: La firma de Manuel Molina no podía faltar, transmitiendo de forma única una letra de gran profundidad.
Alquivira: Al igual que hicieron en su primer LP y convirtiéndose en costumbre en sus sucesivos álbumes, incluyeron un tema cantado en árabe y ambientado musicalmente. Lole tenía gran interés por la música árabe (su madre nació en la ciudad argelina de Orán), aunque no tuviera un dominio total del idioma ni de la pronunciación exacta.
Taranto del hombre: Tema de largo desarrollo instrumental, cercano al rock sinfónico y progresivo, al igual que el que abre el álbum, y también de una duración casi alcanza los ocho minutos. Es una clara muestra de que no se abrazaban en absoluto al inmovilismo y que apostaban por la experimentación. Llego a identificar un pasaje instrumental de clara inspiración “oldfieldiana”, sacada de la magna obra “Ommadawn” publicada el año antes.
En definitiva, un gran álbum que se podría considerar como conceptual, que deja muy buena sensación. Esencia que se mantiene pero donde también se demuestra que en apenas un año se ha recorrido un importante camino en la experimentación.
9. María Jiménez (Movieplay)
Primer LP de la cantante sevillana que en realidad no fue su debut discográfico. En 1975 grabó un single para Ariola bajo su nombre artístico (María la Pippa) que no tuvo mayor repercusión. Su debut a lo grande fue con el LP titulado María Jimenez producido por Gonzalo García-Pelayo para la serie Gong dentro del sello Movieplay. Tan a lo grande que diría que en toda su carrera no volvió a igualar semejante altura.
Según figura textualmente en los títulos de crédito, la producción de “lo flamenco” corría a cargo de Paco Cepero y la de “lo otro” a Carlos Cárcamo. Guitarras flamencas: Paco Cepero (izquierda) y Enrique de Melchor (derecha), bajo: Carlos Hipólito, palmas: Carmen Pantoja y Pepín Cabrales, teclados, flauta y mandolina: Carlos Cárcamo. La grabación se realizó en los estudios Sonoland bajo la técnica del británico Alan Florence.
Se puede afirmar que estamos ante una de las producciones más redondas del polifacético Gonzalo García Pelayo, por lo original del planteamiento y el resultado final. Eligió un repertorio que no era flamenco, sino que pertenecía más bien a la canción de autor e iberoamericana, que la cantante sevillana supo encajar a la perfección y llevarlo a su terreno interpretativo de una forma magistral. Las letras de Amancio Prada, Mario Benedetti, Silvio Rodríguez, Felipe “Indio” Jiménez, Lolita de la Colina, Violeta Parra, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez… tuvieron un encaje perfecto en la expresividad de la artista sevillana.
El LP abre con Huellas que se van: fondo de teclados que arrancan en pianissimo, casi imperceptible y dan paso a una poderosa intro de batería guitarra flamenca desgarrada para ponernos en situación antes de que comience la majestuosa interpretación por bulerías con letra de Antonio Rodríguez. Nostalgia de amores pasados y aceptación de la despedida en una letra que ya nos coloca en el ánimo de lo que vendrá después.
Con golpes de pecho: Hartazgo por el sufrimiento y actitud combativa para vengarlo y revertirlo es el mensaje central que nos lanza en este tema del compositor mexicano Felipe “Indio” Jiménez. “Te quiero” es un poema homónimo del poeta uruguayo Mario Benedetti con alguna leve modificación, que encaja con toda naturalidad en la expresividad de la artista sevillana.
Seguimos con Me muero, me muero,uno de los clásicos del repertorio de María Jiménez, letra de alta intensidad (y más para la época) de la mexicana Lolita de la Colina. Desgarro vocal y fuerza interpretativa que sería todo un sello personal de la artista.
La cara del LP cierra con Te doy, una canción,adaptación de una de las canciones más conocidas del cantautor cubano Silvio Rodríguez, que editó apenas un año antes, llevada al terreno de la bulería.
Abriendo la cara B, Vámonos, escrita por el mexicano José Alfredo Jiménez, originalmente en forma de ranchera y una vez más llevada al mundo artístico de María Jimenez, parece una canción totalmente suya, que le encaja como escrita para ella. Todo un canto al amor que derriba barreras sociales, continuamos con Canción de amor Nº2 compuesta por el cantautor leonés Amancio Prada, es un pasaje tranquilo en un disco donde reina la pasión desgarrada. No necesita nada más que unos arreglos minimalistas y un toque flamenco para que la interpretación brille. Seguimos con En ese más allá, rumba del “Maestro Moncada”, canto al amor eterno más allá de la existencia terrenal. En Gracias a la vida, un clásico de la chilena Violeta Parra, que gracias a su fuerza interpretativa consigue nuevos matices sin dejar de ser fiel a la intención original. Y el cierre del disco, Noche de lamento triste, dramatismo a medio camino entre el flamenco y la copla con un tema escrito por Paco Cepero.
A modo de resumen se podría decir que María Jiménez no parece que cante canciones de otros autores, más bien crea sus propias obras a partir de composiciones ajenas, sabiendo estar en el punto medio entre la fidelidad absoluta y la total falta de respeto al original. Ambas actitudes muy perniciosas porque la una produce aburrimiento y la otra puede suponer un destrozo.
10. Miguel Ríos - La Huerta Atómica (Polydor)
Tras su salida del sello Hispavox el rockero granadino se estrena con la multinacional alemana, donde se encuentra con una actitud más propicia para llevar a cabo un álbum conceptual de rock progresivo. Se trasladó a vivir a Torrejón de Ardoz, cerca de la base estadounidense, lo que le resultó inspirador para su obra. Rodeado de músicos de primera línea como Mariano Díaz (órgano Hammond, Moog y Mellotrón), José María Roger (piano, piano Fender, Elka), Tony Ponce (Guitarra), Evarist Ballus (batería y percusión) y Miguel Ángel Rojas (bajo). Los temas los firma Miguel Rios con Díaz y Ponce junto a Fernando Miranda (amigo de la infancia, productor y mánager) todos los temas del disco, salvo “Buenos días Superman” que la compuso Victor Mª San José Sánchez. El propio Miguel Ríos se hace cargo de la producción. Cuenta con las colaboraciones de Massiel (El consultorio atómico de la Sra. Pum) o Jeanette (Instrucciones para la población civil). El disco se grabó y mezcló en los estudios Audiofilm a finales de 1975 con Luis Fernández Soria en la técnica. Las ilustraciones de la portada se atribuyen a un tal Mauro.
El álbum, cuyo título completo es “La huerta atómica (un relato de anticipación)”, el protagonista vive junto a una base nuclear, en la llamada Huerta atómica. Tras la caída de una bomba atómica justo sobre su parcela, todo ser vivo muere, pero él sobrevive gracias a una burbuja generada, por razones incomprensibles, bajo la explosión. A su alrededor quedan amontonados todos los espectros de los seres fallecidos, mientras él es el único humano que queda con vida. Consciente de que en esas condiciones sus esperanzas de supervivencia a largo plazo son nulas, y ante el horror por lo acontecido, se sacrifica para generar una nueva humanidad libre de tales atrocidades. (paralelismo evidente con Jesucristo, el capítulo “La canción del Megacristo” y una ilustración en la portada no dejan duda). Entonces despierta, todo ha sido un sueño mientras dormía la siesta. Mira a su alrededor y efectivamente ahí sigue: viviendo junto a una base nuclear. Harto, decide marcharse pero cuando está decidido a hacerlo suena por la radio la alarma nuclear seguida de una explosión.
Todo se ve acompañado de un montaje de sonido que le dan ambiente a la historia. Por un lado el inicio del relato, con los contrastes entre el paisaje campestre invadido por la base, el encuentro sexual con Katherine. También la vigilancia del orden mundial y la paz por parte del ejército norteamericano, y especialmente la brutalidad del armamento nuclear. Si bien el disco está salpicado de efectos de sintetizadores, las explosiones nucleares que se escuchan son reales.
Voy a intentar hacer un comentario breve acerca de cada “corte” del LP.
Con Entre árboles y aviones empezamos introduciéndonos de forma acústica y ambiental a la historia, con presentación hablada para meternos en situación.
Una casa en la guerra: Entrada de piano y flautas con la misma intención sinfónica que el tema anterior pero más compleja en su orquestación. Se empieza a notar la entrada del mellotrón, piano y órgano sin olvidarnos de una magistral batería.
En Buenos días Superman nos adentramos en un tema más rockero que los anteriores, envuelta en unos prodigiosos teclados. Se nota que Miguel se divierte con éste tema, con un detalle al final de la canción como es la introducción de alguna alegría andaluza a modo de grito.
Yankee Johnny quizás sea el tema más flojo del disco, aunque mantiene la misma dinámica que el resto. Lo mejor es el aroma andaluz que va dejando a pesar de cantar en un inglés un tanto macarrónico.
Bienvenida, Katherine es otro punto fuerte del disco, aquí se nota mucho la influencia de Genesis y Yes. También tiene un toque psicodélico con los juegos de voces modificando la velocidad de las cintas para alterar la tonalidad. Al final del tema aparece la sensual Massiel con un orgasmo de locura, algo poco frecuente de oír en un disco de la época.
En Una siesta atómica seguimos con el sinfonismo rockero con gran presencia de teclados y batería.
Instrucciones a la población civil: Poco que comentar, es una llamada de atención a la población para una posible alarma nuclear con la peculiaridad de la vocecita suave de Jeanette y su marcado acento inglés.
Con El consultorio atómico de la Sra. Pum volvemos con una introducción vocal con carácter radiofónico el la voz de Massiel, que musicalmente va in crescendo hacia un climax sinfónico-electrónico.
El Carnaval de los espectros I y II es un tema sofisticado aunque breve dividido en dos mitades, aquí se incluyen coros de El Mesías de Haendel, como le gustaba hacer a Rick Wakeman de Yes en sus conciertos.
La Burbuja Antirreacción es otro pasaje destacable, con redoble de batería a lo Genesis, que empieza con reminiscencias jazzísticas, para terminar con una orquestación coral fantástica.
En La canción del Megacristo destaca un majestuoso órgano de iglesia donde Mariano Díaz está sublime, recordamos que el Megacristo es el propio Miguel Ríos, así se dibujó en el interior de la carpeta del disco.
Por el hombre futuro es un tema muy corto y de sencilla ejecución, quizás preparando el punto y final que llega con El dulce despertar, la traca final, un fantástico y muy rockero tema. Como el resto del disco es una continuación sinfónica, con gran presencia de batería y teclados. Como comentaba anteriormente la detonación final procede una grabación real de una explosión atómica.
La historia, en su estructura y narración tiene cierto paralelismo con la ópera rock “Tommy” de The Who o incluso con ficciones sonoras como “La guerra de los mundos” de Orson Welles y el estilo musical entronca con Genesis u otros grupos de rock progresivo del momento. Está bien narrada, con pasajes de tensión y relajación y verdadera escenografía sonora. Por poner un pero diría que la música está demasiado al servicio de la narración. A consecuencia de ellos hay momentos brillantes y otros que quizás quedan demasiado alargados y poco desarrollados. Sin embargo el resultado global es muy disfrutable. El álbum en su momento fue un fracaso comercial absoluto. Hoy curiosamente es una obra de culto en Corea del Sur y Japón.

















