Al
igual que hace un año, abordo el 50 aniversario de discos que han
tenido gran influencia en mí como melómano y siguen
haciéndome disfrutar como la primera vez que los escuché. De nuevo,
el amigo Andrés Quesada se hará cargo de la parte que
corresponde a la música española. Seguro que alguno echa en falta referencias importantes, pero se nos echaba el tiempo encima y había que terminar.
Mike
Oldfield - Ommadawn (Virgin)
Siguiendo
mi costumbre, el músico de Reading encabeza esta reseña, que
precisamente se publica en fechas del lanzamiento de su tercer álbum.
Ommadawn
bien
podría considerarse la antesala de la explosión en Europa de los
ritmos
étnicos,
al crear una fusión única de rock con elementos folk celtas y
africanos.
A
diferencia de sus predecesores, el álbum no se graba en los estudios
The
Manor
de
la discográfica Virgin,
sino que Oldfield hará instalar en The
Beacon,
su
casa en Kingston, un sistema de 24 pistas, y además asume plenamente
los papeles de productor e ingeniero de la grabación. El proceso no
estuvo exento de dificultades, ya que con la primera cara del LP
prácticamente concluida, la cinta multipista sufrió un severo
deterioro, bien por un problema de defecto de calidad o bien por las
numerosas sobregrabaciones que se realizaron en la misma, de modo que
tuvo que comenzar desde cero.
Pese
a este control tan personal del proceso, Ommadawn
es
el disco más ‘colectivo’ de Oldfield, por la cantidad de
participantes en su gestación, destacando la presencia de sus
hermanos Terry
(flauta)
y Sally
(voz),
Paddy
Moloney
de
Chieftains (gaita), Pierre
Moerlen
de
Gong (timbales), Leslie
Pening
(flauta
dulce), William
Murray
(percusión),
Clodagh
Simmonds
y
Bridget
St. John
(voces),
The
Penrhos Kids
(voces
infantiles) y los africanos Jabula
(tambores)...
y la lista no está completa.
Ommadawn
se
estructura en dos partes, una correspondiente a cada cara, si bien la
parte 2 concluye con un tema diferenciado, On
Horseback,
donde
Oldfield canta acompañado de las voces infantiles, siendo este su
primera intervención vocal en un álbum (estuvo el precedente en
single de Froggy
Went a Courting,
aunque era más una boutade simpática sin mayores pretensiones).
Sobre
el título de Ommadawn,
si bien en principio Oldfield no quiso definirse al respecto y alegó
que era una palabra sin sentido, proviene de una de las palabras de
las letras cantadas en la parte 1 y sería aproximado a la traducción
del gaélico a tonto,
sin más.
Parte
1:
El
comienzo es muy pastoral, rememorando mucho a Hergest
Ridge,
con una exposición de un breve motivo que suena en las guitarras con
un bajo de acompañamiento, un suave coro de voces femeninas suena de
fondo. Esta secuencia irá tomando cuerpo y energía y entrará un
nuevo motivo en los teclados con un bajo mucho más presente. El
motivo inicial se alterna con este secundario e irán ganando en
intensidad hasta alcanzar el primer clímax a modo de trueno con un
primer solo de guitarra. Se produce entonces una transición a un
nuevo tema de tempo lento con un suave acompañamiento rítmico y un
fondo de flautas que entona una melodía de aire tradicional, pero la
calma durará poco, en breve un redoble de timbales y un breve solo
de guitarra hacen que el tema se reexponga con mayor intensidad hacia
un nuevo clímax donde mandolina y guitarra eléctrica se hacen
presentes, para desembocar en el tercer núcleo temático que
comienza con la flauta y acompañamiento de mandolina. Esta tercera
idea melódica ganará intensidad en breve hasta desembocar en una
conclusión brusca, con un brevísimo silencio.
Tras
esta pausa una arpa despliega un arpegio y una suave melodía de
cuerdas punzadas con un coro angelical en el trasfondo da comienzo a
un nuevo motivo melódico, al que se sumará un breve solo de
violonchelo para hacer la transición una nueva intervención
guitarrera, que tras un intenso leitmotiv de presentación, empieza a
desarrollar variaciones al unísono de una percusión celta que se
hace presente en el fondo. Las variaciones ganan en intensidad hasta
que se suma la percusión africana, arpegios de guitarra electrica,
coro in crescendo y una nueva transición a cargo de la flauta de
pan… y entonces… empieza
la fiesta al ritmo de los tambores de Jabula, las voces femeninas
entonan el coro en gaélico, sin mucho sentido por cierto…
El
gato está en la cocina bebiendo leche
Soy
un tonto y me estoy riendo
(Soy)
tonto y me estoy riendo
Este
motivo se irá repitiendo en un alarde de minimalismo, pero no cesan
de añadirse nuevos instrumentos que aportan melodías sumándose en
capas. Las marimbas, la guitarra eléctrica, secuencias de
sintetizador, todo suma y sigue subiendo en intensidad. La percusión
se intensifica en complejidad rítmica y un fanfarria de bajo,
trompeta y guitarras acústicas sonando dan una nueva vuelta de
tuerca a este final de la primera parte. La guitarra eléctrica no
canta, aúlla un canto primitivo y parece que somos presa de un
ritual ancestral. El coro ya no entona letra, sólo hace
acompañamiento monosilábico en un giro de intensidad orgásmica. Un
breve y brusco glissando de la guitarra eléctrica y todo se
silencia, salvo los tambores africanos que quedan en el fondo a modo
de palpitar y se van desvaneciendo, como un pulso que se calma tras
un intenso ejercicio físico, hasta alcanzar el silencio…
La
Parte
2
empieza
en modo fanfarria, una textura compleja llena de capas sonoras.
Guitarras de todo tipo, teclados, tiene un cierto aire a la ‘tormenta
eléctrica’ de Hergest
Ridge.
No hay una línea melódica claramente definida, sino una
superposición de melodías acopladas en perfecta armonía, in
crescendo hasta un clímax en que una campana tubular entona una
tonada al unísono de la guitarra acústica. Estamos ante un comienzo
muy sinfónico (no puedo evitar evocar a Brahms) que de repente se
desvanece suavemente con una introducción de la guitarra acústica
relevada por la eléctrica haciendo una transición a una de las
intervenciones ‘estrella’ en este genial disco.
Un
arpegio de arpa desemboca en el solo de gaita irlandesa de Paddy
Moloney, uno de los momentos más bellos de toda la carrera de Mike
Oldfield, con un acompañamiento sin alardes pero perfecto de la
guitarra acústica. Un colchón armónico de teclados se añade y el
motivo de indudables aires celtas va ganando intensidad hasta
finalizar en una coda con otro nuevo arpegio de la arpa. Se
desarrolla una nueva transición a cargo de las flautas y la acústica
que como en casos anteriores desemboca brevemente en un clímax donde
ahora las guitarras si son más agrestes, las flautas, el coro y el
bajo que retumba ahora suenan a tope y….
En
un nuevo giro melódico (este disco está lleno de transiciones
acojonantes) vuelven lo tambores africanos a acompañar, un pequeño
movimiento de danza para terminar esta segunda parte con unos
desarrollos melódicos de la guitarra eléctrica muy poderosos, el
coro también como colchón armónico y un final brusco con una nota
de guitarra.
On
Horseback:
Apéndice
de la segunda parte de Ommadawn. Oldfield cantando una melodía
infantil, el coro Penrohs Kids,
y vamos a dejarlo con la letra. Escúchen, y emocionensen.
A
caballo
Me
gusta la cerveza, y me gusta el queso
Me gusta el olor de una
brisa del oeste
Pero lo que me gusta más que todo
Es estar
a caballo
Oye,
y si nos vamos
A través de la hierba, a través de la
nieve
Bestia marrón grande, cara marrón grande
Prefiero
estar contigo que volar por el espacio
Me
gusta el trueno, y me gusta la lluvia
Y fuego abierto, y llamas
rugientes
Pero
si el trueno está en mi cerebro
Me gustaría estar a caballo
A
alguno les gusta la ciudad, a otros el ruido
Algunos hacen el
caos, y otros, juguetes
Pero si yo tuviera la elección
Prefiero
estar a caballo
Coro
Pink
Floyd - Wish You Were Here (Harvest)
Uno
de los grandes clásicos de la historia del rock, sobre el que hay
tanto escrito que se hace imposible aportar algo nuevo. Este álbum
es el cénit de la depuración sonora de Pink Floyd y en el que más
brilla el teclista Richard
Wright,
quien crea unas atmósferas de gran belleza y expresividad. Grabado
al igual que Dark
Side Of The Moon
en
los estudios Abbey
Road,
se dió la circunstancia de una eventual visita del líder fundador
de la banda, Syd
Barrett,
al que les costó reconocer en ese momento al resto de los
componentes, coincidencia muy especial ya que el álbum es
precisamente un sentido tributo a su persona.
Precisamente
el álbum se estructura en torno a esos dos grandes bloques titulados
Shine
On Your Crazy Diamond,
a principio y fin del álbum, en los que se abordan temas como el
aislamiento y alienación, en clara referencia a Barrett,
y en medio se sitúan otros temas en los que además se abordan los
conflictos de los artistas con la industria discográfica, con fuerte
crítica hacia la misma y la codicia en el mundo del espectáculo.
Algo que también se refleja en el arte de la portada, obra de Storm
Thorgerson para
Hipgnosis,
donde uno de los dos personajes aparece literalmente quemado.
Se da la triste casualidad que el pasado 12 de agosto, a los 88 años,
falleció Ronnie
Rondell Jr.,
el doble de riesgo que aparece en llamas en la icónica portada del
álbum. Aquel día, en los estudios Warner Bros de Burbank, repitió
la peligrosa escena más de una docena de veces hasta que el fuego
alcanzó su rostro, dejando solo una ceja y parte del bigote
chamuscados.
Shine
On Our Crazy Diamond (partes 1-5)
comienza
con esos casi 4 minutos atmosféricos protagonizados por los teclados
de Richard
Wright,
en los que al final se suma a emotiva guitarra de David
Gilmour,
en la segunda
parte
cambia
el tema donde el solo de guitarra se vuelve protagonista, con el
acompañamiento rítmico de John Waters al bajo y Nick Mason a la
batería, la melodía sufre una variación y los teclados toman
temporalmente el relevo del protagonismo, que retorna en un nuevo
tema de la guitarra, y que hará una coda para introducir al tema
vocal propiamente dicho ya en el minuto 8, donde Waters
lleva
la solista acompañado en distintas secciones por Gilmour
y
Wright
además
de las voces femeninas. La letra no deja lugar a dudas sobre la
figura de Barrett.
Recuerda
cuando eras joven,
lucías
como el sol.
Sigue
brillando, diamante loco,
ahora
hay mirada en tus ojos
como
dos agujeros negros en el cielo.
Sigue
brillando diamante loco.
Te
viste atrapado en el fuego cruzado
de
la infancia y el estrellato.
(continua….)
Un
tema cargado de belleza y nostalgia, que en el minuto 11 desemboca en
su final con el protagonismo del saxofón de Dick Parry que
desarrolla unas variaciones próximas al jazz, hasta desvanecerse en
un colchón de ruidos que harán de puente para la entrada de Welcome
To Machine,
donde se hace un prominente uso de los teclados y efectos para crear
una atmósfera de desasosiego, el tema es cantado por las voces al
unísono y tiene un marcado ritmo de angustia, con ráfagas de
guitarra que le aportan dramatismo y singularmente sin acompañamiento
rítmico de la percusión, sólo una contínua secuencia al bajo. Un
fragmento de la letra nos dice por donde van los tiros:
….
Bienvenido
hijo, bienvenido a la maquina
¿Qué
soñaste?
Está
bien, te dijimos qué soñar
Soñaste
con una gran estrella
….
El
tema finaliza al igual que comenzaba con un ruido de maquinaria,
sugiriendo una apertura de puerta y una sirena de fábrica,
cerrándose con un murmullo de gente que quizás ¿escapa?. Todo esto
corresponde a lo que era la cara A del LP.
La
cara B se abre con Have
a Cigar,
un
tema más rockero, y posiblemente lo más áspero que se le escuchó
a Pink Floyd hasta el momento, en la que se delegó la voz principal
en Roy
Harper,
aquí apenas hay un solo de guitarra o lucimiento de algún músico
en particular, todos los componentes contribuyen a crear la atmósfera
dura y podríamos decir que estamos en la antesala del sonido que
definió a Animals.
Significa literalmente Fúmate
un puro
haciendo
referencia a la hipocresía y la avaricia de la industria musical,
mostrando cómo los artistas son explotados por quienes se benefician
de su éxito. La frase es una invitación sarcástica para que un
nuevo artista disfrute de los falsos halagos y promesas de la
industria antes de que lo exploten.
Un
ruido brusco hace de coda del tema, que pasa a sonar de fondo en un
receptor de radio, al que se le va cambiando al sintonía hasta
encontrar una guitarra acústica que entona una triste melodía que
será el tema base de Wish
You Were Here,
una nueva guitarra aparece en primer plano acompañando la melodía
de esa supuesta emisora de fondo, para definir el cuerpo del tema en
el que aparece la voz de Waters,
en una atmósfera impregnada de blues y nostalgia.
Así
que, ¿así que crees que puedes diferenciar el cielo del infierno?
¿La
alegría del dolor?
¿Puedes
diferenciar un campo verde de un carril de acero frío?
¿Una
sonrisa de un velo?
¿Crees
que puedes diferenciar?
¿Consiguieron convencerte de cambiar
tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles?
¿El
aire caliente por una brisa fresca?
¿El estar cómodo por el
cambio?
¿Acaso cambiaste el rol de un extra en la guerra por el
papel principal en una jaula?
Cómo me gustaría
Cómo me
gustaría que estuvieras aquí
(....
continúa)
En
los teclados predomina el acompañamiento de piano, y todo es
muy acústico, y la batería de Mason
se
limita a un acompañamiento discreto, el tema desciende entre un
ruido de viento que hace de puente con el siguiente bloque de Shine
On You Crazy Diamond (partes 6-9),
que comienza con un repetitivo bajo al que van sumándose teclados,
guitarras y una percusión que va ganando cuerpo a lo largo de un
clímax construido con genial maestría. No hay tampoco un claro
protagonismo, todos van contribuyendo por igual aunque al final el
solo de Gilmour
se
alza por encima y la sección instrumental da paso al tema vocal
entonado en modo coral, que tras el último Shine...
da paso a una nueva sección instrumental llena de detalles y con
ritmo muy funky que irá desvaneciéndose para cerrar el disco con
una sección protagonizada por los teclados y de similar carácter
ambiental al del comienzo del disco, si bien cargada de melancolía,
que será la despedida.
Un
disco en el que no sobra ni falta nada, absolutamente bello, emotivo
y perfecto. Y por cierto, el primero de Pink Floyd que escuché en mi
vida con 14 años.
Vangelis
- Heaven and Hell (RCA)
El
primer álbum del griego grabado en su propio estudio, Nemo,
ubicado en el Soho londinense, y comienzo de su contrato con la
discográfica RCA.
Un disco grandioso (para mí el mejor de su carrera) y de clara
orientación sinfónica, contando para ello con The
English Chamber Choir dirigidos
por Guy
Protheroe,
y los vocalistas Vana
Veroutis
y
Jon
Anderson,
siendo este el inicio de lo que será una futura colaboración entre
el vocalista de Yes
y
el músico griego. Recordemos que en esa época hubo un intento de
integrar a Vangelis en la banda inglesa tras la salida de Rick
Wakeman.
El
álbum se estructura en dos partes, con el tema cantado por Jon
Anderson,
So
Long Ago, So Clear,
que
finaliza la cara A, intercalado entre ambas. Cada una de esas partes
sería la correspondiente representación de cielo e infierno. Aunque
en reediciones posteriores del disco se omitieron, las dos partes
estaban divididas en secciones con nombre.
Parte
1:
Bacchanale,
algo más de 4 minutos en vigoroso y apoteósico inicio para el
disco, con una combinación de teclados y el coro que entona sin
letra. Aparte del colchón armónico de los sintetizadores, hay
pasajes de teclado muy jazzy.
Symphony
to the Powers B,
pieza que se divide en 3 movimientos. El primero se inicia con los
teclados exponiendo un motivo con una pauta rítmica muy marcada, que
en breve se alternará con otro motivo más etéreo, a continuación
el coro tomará el relevo entonando un cántico de letra sin sentido
sobre el motivo inicial. Otros pasajes con desarrollos de ambos
motivos se irán exponiendo en el piano sobre el motivo de inicio,
alternándose con el coro, la combinación de todos los elementos irá
adquiriendo carácter de épica fanfarria conformando el segundo
movimiento sobre el minuto 8, sin existir una clara línea divisoria,
aunque al minuto 11 se va iniciando una majestuosa coda, y en
distintas sucesiones de los motivos se crea una breve pauta casi en
el minuto 12. El último movimiento, de una belleza absoluta, da
comienzo con una melodía de piano que va progresando a la que se
unen capas de sintetizadores y el coro en la lejanía, y es el
fragmento más conocido de este trabajo por haber sido la sintonía
del programa Cosmos
que
presentó el científico Carl
Sagan.
El tema crece hasta un climax que se desvanece fundiéndose con…
So
Long Ago, So Clear, la
primera colaboración de John
Anderson
con
el griego, una atmósfera de plena tranquilidad y dulce melodía, que
comienza como una nana infantil, para ir adquiriendo intensidad, con
un intermezzo de sintetizadores y coro aportando grandiosidad, para
retornar a la dulzura.
Una vez que corrimos
Cuántas estrellas alcanzamos
Y las tocamos como si fueran una
Una vez que jugamos
Cómo te soltó el pasado
De cómo nos conocimos como recuerdas tan bien
Una vez que nos amamos
Hace mucho, cómo pude olvidarlo
Sosteniéndote tan cerca
Mira, cómo me muevo
La suerte me haría divisarte
Para saber cómo me mueves
Todos los obstáculos caen en torno nuestro a medida que escuchamos
De recuerdos conocidos y asuntos de hace mucho tiempo, tan claros
Una vez que corrimos
Cuántas estrellas alcanzamos
Y las tocamos como si fueran una
Parte
2:
Intestinal
Bat
es
un angustioso preludio lleno de desolación de algo más de 3
minutos, ruidos y efectos creando una atmósfera cavernosa, en claro
contraste con lo que antes escuchamos. Las pocas melodías existentes
en el mismo no tienen clara definición tonal.
Needles
& Bones supone
un giro brusco, la atmósfera sigue siendo inquietante pero hay un
claro patrón rítmico y de melodía algo machacona, donde todo
sugiere una especie de danza macabra que perdura hasta el minuto 6 y
pico, donde se sucede 12
O’Clock,
que
inicia con un oscuro coro de voces masculinas, ritmos tribales de
fondo, una campana que toca a muerto y la voz de Vana
Veroutis
insinuando
un sufrimiento infernal, creo que estaríamos aquí en el epítome
del que fue tema ‘infinito’ del maldito album ‘666’
de
Aphrodites’s
Child.
Percusiones y sintetizadores alcanzan un clímax trágico para volver
al coro inicial, dando cierre a esta sección de un modo mucho más
calmo, el sonido de la campana ya no evoca condena sino redención y
la voz de Veroutis se torna ahora angelical, y en el fondo todo
pareciese entonar un breve
Requiem.
Aries
retoma
el carácter épico del álbum, si bien sin intervención alguna del
coro. Pura fanfarria, percusiones tribales y un claro aire marcial
con claras reminiscencias de Marte
(Los Planetas - Gustav Holts),
finalizando en un golpe seco que transita con A
Way, que
constituye la atmosférica coda de conclusión del álbum que se
desvanece en el horizonte.
Tangerine
Dream - Ricochet (Virgin)
En
1975 los alemanes publican dos álbumes, y me quedo con el segundo de
ellos, lanzado en el mes de diciembre. Rubycon
fue
la continuación lógica de Phaedra,
pero Ricochet
supuso
el primer LP del conjunto alemán que se confeccionó a partir de
material grabado en directo (40 minutos extraídos de 40 horas de
registros), procedente de una serie de conciertos realizados durante
septiembre y octubre de ese año, conciertos en los que la
improvisación a partir de células primarias era la tónica
dominante, de manera que cada uno de ellos era diferente a los
demás.
"Ricochet
es
probablemente mi álbum favorito porque demostró que cuando creamos
música en vivo el resultado siempre es diferente. Cuando grabamos en
el estudio seguimos direcciones particulares, experimentamos y el
resultado es más pulido. Pero, de alguna manera, el trabajo en vivo
sigue siendo más clásico. Ricochet
todavía
me dice algo".
Christopher
Franke (1986)
Se
distingue además de los trabajos previos de Tangerine Dream por una
espectacular exhibición rítmica y un predominio más marcado del
uso de secuenciadores. Es también un disco de sonido más directo y
menos ambiental que sus predecesores, en general un concepto menos
abstracto.
En español, "ricochet" es rebotar o rebote. Se utiliza
para describir el movimiento de un objeto (como una pelota o una
bala) que golpea una superficie y se desvía en un ángulo, o para
referirse a un golpe así. El título del álbum tiene pues pleno
sentido. Pero también se dice que es el título de un videojuego al
que estaban enganchados los componentes del grupo.
Parte
1:
Tras
una breve intro ambiental, comienza un leitmotiv
que
será protagonizado tanto por sintetizadores como por una guitarra
eléctrica que ya es algo novedoso en cuanto a protagonismo, en un
crescendo paulatino donde la percusión también gozará de
protagonismo. La melodía principal va creciendo en acompañamientos
armónicos y experimentado variaciones hasta alcanzar su clímax a
los 6’20” donde unas voces procesadas se fusionan y desembocan en
un desvanecimiento con claro predominio de la sección rítmica. A
partir del minuto 8 se configura una nueva sección claramente
predominada por el uso de secuenciadores y de carácter más espacial
y progresivamente más rítmica en su desarrollo. La perfección
sonora mostrada nos hace olvidar de que estamos ante un registro en
directo, aunque es muy posible que el resultado final tuviera mezclas
de material de estudio. La tensión acumulada se disolverá a partir
del minuto 15 en una atmósfera ambiental que hará de coda final.
Parte
2:
El
comienzo marca un fuerte contraste con una melódica línea al piano
que se va desarrollando y acompañada por flauta y sintetizadores
hasta alcanzar estos el predominio. Esta intro enlaza de nuevo con
los secuenciadores y de nuevo la pauta rítmica se impone, distintos
motivos melódicos se van sucediendo y configurando un nuevo clímax
progresivo. Sobre el minuto 8 se crea una nueva sección con ecos de
la guitarra eléctrica y marcado patrón rítmico, no obstante se
pueden apreciar claramente muchos elementos de improvisación a lo
largo de la pieza. En el minuto 13 acontece otro cambio, con algo que
a día de hoy me parece que pudo servir de inspiración a Jean Michel
Jarre
para
su Zoolook,
por
el uso de voces sampleadas. Un breve pasaje ambiental con la flauta
da paso a una nueva sección de secuenciadores que se desvanecerá
sobre el minuto 19 para dar paso a una coda final ambiental.
Supertramp
- Crisis? What Crisis? (AM)
Tras
el espaldarazo definitivo por parte del público y la crítica con
Crime
of the Century,
la
banda anglo-americana queda definitivamente consolidada con este
álbum de factura exquisita. Tristemente Rick
Davies,
co-fundador, vocalista y principal compositor de la banda, falleció
a los 81 años, de modo que homenajeamos su figura con esta reseña.
Este
trabajo, producido por Ken
Scott,
supone un paso más en el refinado sonido del grupo, con unos
magníficos arreglos y variedad de instrumentación en los mismos. Es
cierto que hubo una importante presión sobre el grupo por el éxito
de su anterior trabajo, y se elaboró bajo esas circunstancias,
siendo su primera grabación en Estados Unidos y con una lesión en
la mano de Roger Hodgson
por
medio. El título del álbum es toda una ironía al respecto, y en
principio el grupo no quedó muy satisfecho del mismo, pero para mí
es de los mejores, incluso me gusta más que el famosísimo Breakfast
In America.
El
optimismo de
Easy
Does It
da
comienzo al álbum, una suave melodía con acompañamiento de sitar y
la voz de Hodgson.
Tras
una breve pausa y con solución de continuidad tenemos Sister
Moonshine,
un tema que oscila entre la balada y el rock, más rítmico con una
importante sección de guitarras y la presencia de la armónica y va
creciendo en sonido y variedad instrumental hasta el final que se
suma el flautín y el conjunto cantando en coro.
Ain’t
Nobody But Me tiene
un comienzó más poderoso, un acorde de órgano precede a un tema
con claras influencias blues y en esta ocasión la voz de Rick Davies
que luego será acompañado por Hodgson.
La sección central, más rockera y con protagonismo del saxo de John
Anthony Helliwell inyecta
energía adicional al tema. El tema tras una sección cantada a coro,
desemboca en un desenfreno de guitarras, ritmo rockero y voces que se
pierden en el fade-out.
A
Soapbox Opera
comienza
sin haberse perdido los acordes del tema anterior. Un suave comienzo
de teclados da paso a la voz de Hodgson acompañada del piano , un
tema bastante más tranquilo pero de producción más elaborada, con
distintas secciones y un importante acompañamiento orquestal, un
coro de voces infantiles por medio… claramente el lado más prog
de
Supertramp. Para mí un tema bellísimo.
Cerraría
lo que fue la cara A del LP otra de las joyas del disco y de la
carrera de Supertramp: Another
Man’s Woman,
más rockera que la anterior y con unos desarrollos excelentes. Aquí
de nuevo la voz cantante la lleva Davies. Este tema además es muy
recordado por un motivo, la coda instrumental final del mismo, que se
inicia con el piano y va en constante progresión, fue utilizada como
sintonía de cierre del programa de TVE Informe
Semanal en
una época. Ahí conocí a los Supertramp.
Tras
toda esta energía, la cara B comenzaba con Lady,
donde Hodgson comienza compaginando su voz con las marimbas. De la
suavidad inicia el tema va tomando cuerpo con una importante sección
rítmica donde el bajo y los teclados construyen una sólida base que
no puede uno resistir moverse. El tema tiene un desenlace de voces a
capella.
Poor
Boy
es
un tema entre lo teatral y lo triste a la voz de Davies, luego
acompañado por Hodgson, con influencias jazzisticas.
Just
A Normal Day
tiene
un comienzo más sombrío, una balada donde las voces de Davies y
Hodgon comparten protagonismo por igual, con un nostálgico
acompañamiento de la orquesta y el piano a los que al final se
sumará el saxofón de Helliwell.
The
Meaning es
otro tema de factura delicada y halo misterioso, con un importante
equilibrio entre lo vocal y lo instrumental, que irá ganando fuerza
a lo largo de su desarrollo.
Cierra
este magnífico álbum Two
Of Us,
una sentida balada que comienza con una base armónica de los
teclados a los que se suma la voz de Hodgson y la guitarra acústica.
Aquí el planteamiento no es tan sinfónico
como
en otros temas del álbum, sino camerístico.
Led
Zeppelin - Physical Graffiti (Swan Song)
Led
Zeppelin se estrenan en su nuevo sello Swan
Song
(si
bien bajo el paraguas de Atlantic) con este portentoso doble álbum,
el sexto de su carrera y el cénit de la misma, producto de 15 meses
de trabajo en el estudio de grabación, y al que se añadieron
algunos temas descartados de sus discos más recientes para así
completar el doble LP. Es el trabajo de miras más amplias de Led
Zeppelin, influido por blues, funk, jazz, folk, y sonidos
ancestrales.
El
arte de la portada es otro de los que ha hecho historia. Fotografías
de Elliott
Erwitt
y
diseño de Peter
Corriston
,
a
partir del edificio ubicado entre la calle 96 y la calle 98 en Mark’s
Place, East Village en Nueva York. En la versión en doble LP, las
ventanas del edificio (cortadas en el cartón), muestran las letras
de las palabras “Physical
Graffiti”
o
bien son sustituidas por las imágenes de personajes históricos como
El Papa Leo XIII, Marcel Duchamp, Buzz Aldrin, W.C. Fields y Lee
Harvey Oswald.
Disco
1:
Da
comienzo con Custard
Pie,
un rock con mucha influencia blues que se inicia con un riff de
guitarra, la voz de Plant
nos
acompaña todo el tema y a mitad del mismo la armónica se incorpora
al conjunto. The
Rover
es
uno de los temas anteriores recuperado, que suena ciertamente más en
la línea de sus primeros trabajo. In
My Time Of Diying,
un tema de considerable extensión y más complejo, donde pesaron más
Jones
y
Bonham,
estructurado en distintas secciones, constantes cambios rítmicos y
también muy influenciado por el blues. Un notable riff de guitarra
se hace protagonista en la sección central, y desde luego es el tema
que aportó en su momento el sonido más novedoso. Houses
Of The Holy proviene
de las sesiones de grabación de su álbum anterior, y fue descartada
por su parecido a otros temas del disco, un tema muy animoso sin
grandes complejidades. Trampled
Under Foot
es
un tema muy funky con un acompañamiento de clavinet permanente por
parte de Jones,
que se luce bien en esta pista con los teclados y según él mismo,
inspirado en Stevie
Wonder.
Cierra este LP una de las grandes del conjunto, Kashmir,
otro extenso tema fruto con claras influencias étnicas a raíz de
viajes de Page
y
Plant.
El ritmo es constante, hay mucho colchón armónico de teclados y
abundancia de elementos musicales magrebíes e hindúes, y Plant
canta
más melódico de lo que estábamos acostumbrados, este tema fue de
los más estimados por el propio grupo.
Disco
2:
Abre
el mismo In
The Light,
otro novedoso tema en su concepto que supera los 8 minutos. Un
comienzo bastante ambiental y de carácter oriental donde ya
vislumbramos el protagonismo que tendrá Jones
a
los teclados, incluso cuando el tema se transforma en más rockero.
No obstante todos los componentes de Zeppelin
tienen
aqui su papel, la voz de Plant
se
muestra muy flexible en distintos papeles, las guitarras de Page
son
totalmente oportunas y la percusión de Bonham
da
cohesión a las secciones más rítmicas. Es uno de mis favoritos de
este doble álbum. Retornamos a anteriores sesiones de grabación con
la breve y acústica Bron-Yr-Aur,
inspiración bastante folk de Page.
Continuaremos con otro tema recuperado, Down
By The Seaside,
de marcado carácter nostálgico y cierto aire country, con un
desarrollo muy cuidado, en absoluto monótona, y una sección central
muy rockera. Ten
Years Gone
sigue
en esa línea intimista en el álbum, con un bello comienzo arpegiado
en las guitarras y un desarrollo muy hipnótico en el que se van
intercalando secciones más pesadas. Otro tema recuperado (sesiones
del álbum IV), Night
Flight,
aporta
un contrapunto rockero en este segundo disco inyectando más ritmo.
Seguiremos en esa línea con The
Walton Song,
que tiene un potente arranque con riffs de Page
y
la percusión de Bonham
que
irá jugando con contínuos cambios rítmicos en todo el tema.
Volvemos a aires más clásicos
con
los dos siguientes cortes también rescatados de sesiones antiguas:
el muy blues Boogie
With Sue
(acompañada
al piano por Ian
Stewart)
y la más acústica Black
Country Woman,
otro homenaje a las raíces americanas del grupo. Se cierra esta
magna obra con Sick
Again,
otro rock lleno de energía respeto de riffs y poderosa percusión.
Kraftwerk
- Radio Aktivität (Capitol)
Con
este álbum la banda de Düsserdolf se establece ya como cuarteto con
las incorporaciones definitivas de Karl
Bartos
y
Wolfgang
Flür,
para
sumergirse plenamente en los sonidos electrónicos (nacía así el
sinth-pop)
dejando atrás cualquier vestigio acústico. El álbum es producido
por los dos miembros fundadores, Ralf
Hutter y
Florian
Schneider
y
grabado íntegramente en el propio centro de operaciones del grupo,
los estudios Kling-Klang.
El
título del álbum es pura dualidad y muy conceptual, de una parte
las comunicaciones y su influencia en las masas y de otro la
radioactividad aplicada al desarrollo humano y sus peligros. La
singularidad de este trabajo es que aúna al par aspectos futuristas
con otros nostálgicos. La portada original mostraba el modelo de
radio Deutscher
Kleinempfänger desarrollado
por el ingeniero Otto Griessing a petición del ministro de
propaganda nazi Joseph Goebbels. Eran receptores ‘capados’ en sus
prestaciones, que permitían unicamente la recepción de las emisoras
alemanas. Las recientes reediciones muestran una portada de intenso
amarillo con el símbolo de la radiactividad en rojo, que en la
original ocupaba una esquina a modo de pegatina.
De
su carácter conceptual es plena muestra el tema que abre el disco,
Geigerzähler,
el pulso creciente de un contador geiger que se va sumando a otros
sonidos e interferencias y se fusiona con el tema que da título al
álbum, Radioativität,
donde una transmisión en morse de título actúa de presentación.
La percusión electrónica no tardará en aparecer acompañando esta
melodía minimalista cantada en inglés y alemán con menciones a
Marie
Curie,
la científica que trágicamente falleció a causa de los efectos de
la radioactividad. En este tema ya apreciamos el uso del Vako
Orchestron,
la versión profesional del Optigon
de
Mattel y con la cual su creador David
Van Koevering
(ex
técnico de Moog), intentó una alternativa al extendido Mellotron.
Con
solución de continuidad se inicia Radioland,
una balada electrónica con un ritmo de simple caja de ritmos y el
fondo armónico del Orchestron, plagada de diversos efectos sonoros,
en las voces también tenemos la novedad del uso del Vocoder.
Los temas se siguen fusionando sin pausas y transitamos a Ätherwellen
(ondas
de aire) un tema claramente popero de ritmo pegadizo.
Se
cierra lo que es la cara A del LP con dos breves temas: Senderpause
(intermedio)
y Nachrichten
(Noticias).
El primer es una representación de esas melodías de ‘reposo’
que tuvieron durante dećadas las emisoras de radiodifusión en onda
corta, para dar paso directo a diversas transmisiones mezcladas de
boletines informativos.
La
cara B se inicia con la breve
Die
Stimme Der Energie (la
voz de la energía), una voz procesada por Vocoder, que da paso
directo a Antenne
(Antena),
otro tema de clara orientación pop con mucha reverb en la voz y
profuso uso del Mini
Moog.
Radio
Sterne
(estrellas
de radio) combina un loop contínuo de sintetizador con voces tanto
naturales como tratadas por Vocoder, siendo un tema muy obsesivo y
algo tétrico por momentos. Se fusiona con Uran
(uranio)
en el que la atmósfera se torna aún más inquietante, constituido
por un colchón armónico del Orchestron con voz tratada por
Vocoder.
Transistor
ofrece
el contrapunto a estos minutos de angustia, una breve entrada de
pasada del mando de dial de radio que sintoniza con el tema, de aire
danzante con multitud de breves motivos melódicos de los
sintetizadores que se van superponiendo. Una miniatura deliciosa que
cesa bruscamente para dar paso a último tema.
Cierra
el álbum Ohm
Sweet Ohm
(ohmio,
dulce ohmio), que se inicia con la repetición de la frase tratada
por Vocoder para iniciar un tempo lento que irá acortando su pauta a
lo largo del desarrollo del tema. Poco a poco se irán sumando
percusiones y variaciones al nostálgico motivo melódico que
conforma esta suerte de nana electrónica que se desvanece
paulatinamente.
Goma - 14 de abril (Movieplay / Gong)
Primero de los tres LP’s del subsello Gong que aparecen hoy en esta reseña. Gong fue un proyecto comandado por el productor Gonzalo García-Pelayo para el sello Movieplay, y fue señero en promocionar una gran cantidad de artistas y grupos españoles.
14 de Abril fue el único álbum de Goma, grabado en los Estudios Kirios de Madrid, un disco que como otros muchos de su época, hoy es de culto pero al salir al mercado no se comió un rosco, un fracaso total de ventas… ya sabemos que esto no es nada raro en la historia del rock español. El disco fué reeditado no hace muchos años, y los ejemplares de época se cotizan a precios bastante elevados.
Goma fue una formación sevillana formada por Manuel Rodriguez (Guitarras), Alberto Toribio (Teclados), Antonio Rodriguez (Batería), Jose Lagares (Bajo) y Pepe Sanchez (Saxo). Estos músicos venían de otras formaciones como Smash, Gong o Chicle, Caramelo y Pipa, todos ellos estaban muy influenciados por el rock progresivo de la época y el disco es clara muestra de ello. Hay que señalar que también este proyecto se desarrolló bajo la influencia del ambiente de contracultura existente en Sevilla en esa época, siendo clave la promoción de la Galería de Arte M-11.
El título del álbum tiene varias coincidencias, por una parte fue justo su fecha de lanzamiento, y por otra la efeméride de la proclamación de la II República Española en 1931. La influencia de 14 de Abril es considerada crucial en la evolución del rock español, combinando estilos como el rock progresivo, el jazz rock y el rock andaluz, con una compleja instrumentación y letras con gran carga simbólica. Se conforma en 4 temas largos.
Aquí y Ahora da inicio al disco con un rock instrumental de riff poderoso y una percusión destacada, al poco se sumara el saxofón al conjunto, recordando mucho en este pasaje a los bretones Gong. La energía cesar bruscamente a un pasaje de transición con un nuevo riff y comenzará a cantar. Hay bastante complejida rítmica, no es una canción al uso, y los pasajes de saxo se intercalan con el canto.. El tema se desarrolla y retoma el motivo del comienzo con intervenciones más jazzisticas del saxo y los tecldos, con un marcado caracter improvisatorio.El tema transita a su sección final, donde se hace presente el piano y el canto es mucho más melódico., se suceden los pasajes arpegiados de piano y un fondo armónico del farfisa.
Madre Tierra es un tema totalmente instrumental, que se inicia con un solo de guitarra española para acometer un nuevo rock con un protagonismo por igual de las secciones electricas y el saxo, se intercalan solos de guitarra muy andaluzantes alternando con pasajes rockeros de marcado caráter progresivo, algo que se irá haciendo más notonio a lo largo del tema, con claras referencias a King Crimson, aludiendo directamente a In The Court of Crimson King. Una breve coda protagonizada por la guitarra española cerrará el tema.
Un Nuevo Abril Sin Sal también empieza con energía, una breve intro de órgano y a continuación se suceden intensos riff de guitarras electricas con pasajes de saxofón, en medio de todo se intercala la letra del tema, cargada de sutil crítica social. Tengamos en cuenta que en su etapa final, la dictadura existente recrudeció su dureza.Un nuevo abril sin sal
Ostante y sin calor
Tenencia perpicaz
Como un cariz balón
Trapices de carbonsi
Alfrubias de obsesión
Galombrias pasas y pesas
Represiones de ocasión
Problemas sin solución
Vendajes en su lugar
Bigotes, calvas y grasas
Resacas del mogollón
Conforme el tema va resultando más barroco y progresivo, sumándose el coro de cantantes al mismo, profusion de teclados. Aunque las referencias e inspiración están muy claras, todo resulta muy original, y desde luego queda patente la gran maestría de todos los componentes del grupo, arropados por una excelente trabajo del ingeniero Enrique Rielo.
Shootin' Up (Subiendo), singularmente un tema cantado en inglés con letra de Catherine Miller y mucho más melódico en su comienzo que el anterior. Un suave punteo de guitarra electríca hace de preludio, la voz se une a una atmósfera envolvente y nostálgica, construyendo una bella balada, que sobre la mitad dará un giro de intensidad en que la voz entona acompañada del saxo, iniciando un crescendo hasta retomar carácter progresivo y el tema tras un clímax empieza a descender de intensidad y parece que fuese a finalizar, pero no: una nueva transición a modo de intermedio y empieza a sonar una línea de bajo que inicia un nuevo tempo más rápido, los platillos acompañan y la atmósfera se torna ahora angustiosa y de carácter anárquico, iniciando un nuevo clímax claramente psicodélico, literalmente 'subiendo'. Nos encaminamos hacia el final retomando el motivo melódico de la sección progresiva y la percusión repite varios motivos con un cese brusco. Vuelve la voz nostálgica y habrá una breve coda enérgica para finalizar el tema.
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Completan esta reseña otros dos Discos españoles de reseñado marchamo flamenco, comentados por Andrés Quesada, colaborador en esta publicación:
9. Triana
- El Patio (Movieplay / Gong):
A
veces, sin querer, en nuestra vida adulta nos ponemos a buscar
algunos de aquellos paraísos perdidos de la infancia. Uno de esos
paraísos perdidos para mí fueron aquellos días de verano y piscina
a principios de los 90, con mis padres y su pandilla de amigos, todos
ellos muy aficionados a la música y con muy buen criterio. Debía
ser el verano del 92 o 93, cuando en una de aquellas tardes pegado a
aquél radiocassette Grundig de doble pletina que me regalaron para
que pudiera hacer mis propias copias, mi padre saca de uno de
aquellos típicos maletines guardacintas un cassette TDK de cromo,
con un título escrito a bolígrafo en el cartoncillo.
“TRIANA”,
así, escueto y conciso. El tema que abría aquella selección era
“El
Lago”.
Escuchar aquello con los 5 o 6 años que yo tenía me produjo unas
sensaciones indescriptibles, aquello tocó algo dentro de mí. A día
de hoy, transcurridos más de treinta años, sigo viajando a aquel
momento cada vez que escucho a Triana, y más con los temas que
componían su primer álbum, El
Patio,
que es el que pretendo reseñar en ésta entrada.
Aunque
no aparece especificado ningún título en el álbum así se le
conoce gracias al dibujo de un patio andaluz su portada, que debe su
autoría a Máximo Moreno. Triana fue un trío formado en Sevilla en
1973 integrado por Jesús
de la Rosa Luque
(voz
y teclados) que provenía del grupo “Nuevos
tiempos”,
Eduardo
Rodríguez Rodway
(guitarra
y voz), que vino del grupo “Tabaca”,
actualmente el único que se encuentra en el mundo de los vivos
y Juan
José Palacios Orihuela “Tele”
(batería
y percusión), que militaba en el grupo “Gazpacho”.
Como
curiosidad la primera formación de Triana contaba también con Lole
Montoya y Manuel Molina, aunque ambos tardaron poco en abandonar el
grupo para formar el dúo “Lole
y Manuel”,
quedando Triana reducido definitivamente a trío. Para la grabación
contaron con la colaboración de
Antonio
Pérez García de Diego
en
la guitarra eléctrica y Manolo
Rosa
en
el bajo eléctrico. Al cargo de grabación y mezcla estuvieron Juan
Vinader,
Luis
Calleja,
Pepe
Fernández
y
Pepe
Loeches.
Deslumbrados
por el rock sinfónico y progresivo de grupos como King Crimson o
Caravan pero manteniendo los pies enraizados en la tradición
flamenca andaluza con nuevos bríos gracias a figuras como Camarón
o
Paco
de Lucía
crearon
una fusión perfecta y fueron la punta de lanza de un movimiento
llamado Rock Andaluz, abriendo camino a otras formaciones como
Alameda,
Medina Azahara, Imán,
etc.
Aquello no surgió de la nada, el ambiente musical de Sevilla en los
70 era hirviente y anteriormente a Triana
ya
hubo algún balbuceo de fusión flamenca-rockera por parte del grupo
Smash,
donde militó Manuel
Molina.
Aunque aún no era la fusión perfecta que fructificó con Triana, al
menos rock y flamenco se pusieron frente a frente a tratar de
dialogar y entenderse. El tema “El
garrotín”
fue
el máximo exponente de aquellos experimentos.
Triana
grabó
el primer single compuesto por los temas Recuerdos
de una noche
(bulerías 5x8) y Luminosa
mañana.
La grabación fue autoproducida, con la ayuda de Teddy
Bautista,
quien les facilitó la sesión en los estudios Kirios. Con el single
bajo el brazo fueron de compañía en compañía (CBS, EMI,RCA…) no
interesando a nadie. Fue Gonzalo
García-Pelayo,
productor
en la compañía Movieplay y creador del sello Gong quien se interesa
por ellos pasando a ser su manager y produciendo el LP cuya grabación
concluye el 21 de marzo de 1975, que incluye el single inicial. El
álbum vio la luz el 14 de abril de 1975. No sé hasta qué punto la
coincidencia con el aniversario de la proclamación de la II
República fue intencionado o no. Tuvo unas ventas discretas en sus
primeros meses, pero empezó a conformar un grupo de seguidores
fieles que les acompañaría durante toda su carrera y que llenarían
los lugares donde ofrecían conciertos. Discos posteriores como
“Hijos
del agobio”
y
“Sombra
y Luz”
fueron
los que años más tarde empujarían las ventas de “El
patio”.
El
álbum empieza con Abre
la puerta,”yo
quise subir al cielo para ver, y bajar hasta el infierno para
comprender”,
un
tema de largo desarrollo, con una intro de piano, la batería
contundente de “Tele” y unos toques de guitarra flamenquísimos
por parte de Eduardo. Los coros iniciales son de mellotron. Tras la
intro la apoteosis en forma de redoble arrollador de batería para
dar paso a un ritmo de bulería que hace parecer que el rock y el
flamenco ya eran viejos amigos y se conocían de toda la vida.
Continuamos con
Luminosa
mañana, tras
un inicio del LP que te sacude de emociones pasa a una ligera calma y
relajación sin grandes alardes, aún así con una profundidad que
llega hasta lo más hondo, con desahogo vocal de Jesús al final. La
cara A se cierra con Recuerdos
de una noche
(Bulerías
5x8). Ritmo ternario con cierto aire de fandangos y una lírica que
va increscendo, salpicada de diálogos de teclado y guitarra
distorsionada. Te deja con las ganas de ir corriendo a darle la
vuelta al disco. Del otro lado Sé
de un lugar:
Otro tema de largo desarrollo como el que abre el álbum, que juega
magistralmente a alternar momentos de relajación-tensión.
Atmósferas de teclado para arropar un texto que habla de amores
febriles. Sin bajar en absoluto el nivel llega Diálogo,
que nos adentra más aún en el universo de Jesús de la Rosa con una
letra de reminiscencias lorquianas magistralmente arropada en una
perfecta simbiosis. Con El
lago:
alcanzamos el cúlmen del “sonido Triana” tanto en lo musical
como en lo literario, que nos habla de conexión profunda entre la
belleza, el amor y la naturaleza, de momentos efímeros que a pesar
de ello dejan huellas imborrables en nuestra vida, “has
de ser como la mañana del día que te conocí”.
El viaje acaba con Todo
es de color,
versión del tema homónimo de Lole y Manuel. Momento sobrecogedor e
hipnotizante apoyado por coros y efectos de sonido. El único tema
del disco que no compuso Jesús
de la Rosa,
sino que lo firman “Tele”
y
Manuel
Molina.
Sensación
de disco “redondo” al que no se falta ni le sobra ni un minuto,
ni un compás, y que por méritos propios, con una promoción
comercial prácticamente nula, ha ascendido al estatus de disco de
culto de la música española.
10. Lole
y Manuel - Un Nuevo día (Movieplay / Gong)
Otro
álbum que tiene para mí una historia personal paralela a la que
narré en la entrada anterior y que para la historia de la música
también discurrió por caminos paralelos. ¿Coincidencias del
destino? Quién sabe…
Era
principios de los años 90, no más de 6 años tendría yo. Fui con
mi madre a visitar a una prima suya a su casa, ésta señora tenía
un hijo al que le gustaba mucho la música, tenía un equipo Technics
de muy buena presencia instalado, y una colección abundante de
cedés, discos de vinilo y cassettes. Mientras mi madre y su prima
hablaban yo me entretuve allí paseando la vista, el oído y
toqueteando lo que me dejaban. Cuando ya nos íbamos de regreso a
casa aquel joven, que hoy ya debe ser un señor cincuentón, me dio
una cinta de cassette que tenía roto el empalme de la cola de inicio
“a ver si te entretienes en casa y la arreglas”. Llego a casa y
tras empalmar aquello como pude con cinta adhesiva, la puse en el
radiocassette para averiguar qué contenía. En una cara estaba el LP
protagonista de ésta reseña, en la otra, La
leyenda del tiempo
de
Camarón
de la Isla.
Yo con aquella corta edad, sin entender de qué iba el rollo,
escuchar aquello cautivó mi atención y me produjo una sensación
indescriptible, una conexión más allá de lo racional. Desde
entonces éste LP, ha formado parte de mi dieta musical (que
podríamos llamar dieta espiritual) y acudo a él en determinados
momentos para rememorar aquellas sensaciones.
El
flamenco, quizá uno de los signos identitarios culturales que más
identifican a España, vivió una revolución en 1975 que marcaría
un punto de inflexión. Dolores
Montoya
y
Manuel
Molina
fueron
flamencos eclécticos. Sin dejar de tener un pie apoyado en la más
pura tradición flamenca de Antonio
Mairena,
Manolo
Caracol
o
la Niña
de los Peines
se
dejaron influir por Janis
Joplin
o
Jimi
Hendrix.
Manuel ya había militado en esa casa de locos llamada Smash.
Como
dúo empezaron a actuar juntos en 1973. Ricardo
Pachón,
que ya conocía a Manuel
de
su etapa con Smash,
les ofrece grabar una maqueta con la que llama a la puerta de varios
sellos discográficos como Philips, EMI, RCA… no encontrando el
interés de ninguna por el proyecto. Hasta que aparece Gonzalo
García-Pelayo
y
se ofrece a grabarles un LP y editarlo bajo su sello Gong, de la
discográfica Movieplay. Tras las tres jornadas de grabación en los
estudios Kirios bajo la supervisión de Ricardo
Pachón
y
con Antonio
Olariaga
en
el control de sonido, García-Pelayo
les
ofrece firmar el contrato, donde figura sólamente él como
productor. Ésto enfada a la pareja y deciden no firmarlo, quedándose
sin discográfica y con una copia del máster bajo el brazo.
A
pesar de no haber nada firmado, García-Pelayo
edita
el disco y lo pone en la calle sin ningún tipo de presentación,
promoción ni campaña publicitaria. Unas cuantas críticas
especializadas y el boca a boca fueron suficientes para darlo a
conocer. No quisieron volver a saber nada de Movieplay tras obtener
la carta de libertad mediante un acuerdo extrajudicial. Para sus
siguientes LP fueron contratados por Tomás
Muñoz
para
CBS.
Para
la grabación de Nuevo Día, a parte de la guitarra de Manuel
Molina,
se acompañaron de la guitarra eléctrica de Manolo
Garrido
y
el bajo de
Manolo
Rosa.
Carlos
Cárcamo
y
Pepe
Marrufo
arroparon
con los teclados. Todo bajo la dirección de Ricardo
Pachón.
Los textos fueron escritos por Juan
Manuel Flores,
aunque en los créditos se adjudicaron a Manuel
Molina.
Flores era un tanto “hippy” y no quería comerciar con su poesía,
y para que no se perdiera dinero ni nadie se aprovechara decidieron
de común acuerdo atribuirle la autoría a Manuel.
Máximo
Moreno
se
encargó de los retratos de la portada y la contraportada.
“El
sol, joven y fuerte, ha vencido a la luna que se aleja impotente del
campo de batalla…” Los versos que abren el LP con el tema que le
da nombre, Nuevo
día,
se han convertido ya en leyenda. Una metáfora del amanecer con la
voz majestuosa de Lole
y
un estilo muy personal, alejado de los dejes y quejíos típicos del
flamenco y ajeno a sobreactuaciones o excesos interpretativos. Un
teclado, instrumento “prohibido” en el flamenco, ofrece un sobrio
y sencillo colchón sobre el que se apoya la guitarra de Manuel
Molina,
sobrio pero con una expresividad flamenca destacable. Seguimos con
Tangos
canasteros, “Tu
chimenea está triste porque no tiene fuego”, suena nuevo y viejo a
la vez, los nuevos flamencos no abandonan sus raíces. En Bulerías
de la Luna, Lole consigue
ralentizar tanto una bulería que casi la convierte en fandango, algo
que favorece a su manera “larga” de cantar y acentúa la lírica
de las letras. Continuamos con
un
cuento para mi niño,
fábula sobre una mariposa que es cazada para formar parte de una
colección de breves bellezas muertas. En La
plazuela y el Tardón, Manuel Molina
nos
exhibe por bulerías su faceta de cantaor, nada desdeñable, aunque
su presencia se dosificaba bastante en los discos. Es un ejemplo de
que no se necesita una voz perfecta para transmitir y emocionar, con
su cante lento y mecido. A la vuelta del LP nos encontramos con la
magnífica El
río de mi Sevilla,
una oda al río Guadalquivir cuyas orillas contemplan a Sevilla y el
barrio de triana. “me
tengo que decidir entre Sevilla y Triana y yo sé como elegir”.
Todo
es de color,
uno de los pilares de la discografía del dúo, donde introdujeron
instrumentos hasta entonces extraños en el flamenco, como el
melotrón. “De
lo que pasa en el mundo por Dios que no entiendo ná, el cardo
siempre gritando y la flor siempre callá, que grite la flor y que se
calle el cardo y tó aquel que sea mi enemigo que sea mi hermano”,
resuena
como un mensaje pacifista. Triana hizo su particular interpretación
en su LP reseñado en la anterior entrada. Por
primera vez,
vuelve la voz de Manuel Molina con una de sus letras más míticas
“por
primera vez, me he sentío un hombre sin saber por qué”,
con una cadencia lenta que parece detener el tiempo ,
Con hojas de menta, donde
Lole desgrana como nadie los versos de Juan Manuel Flores,
“si
yo pudiera detener las manillas del reloj del tiempo estaría a tu
verita en éste momento”,
simbiosis perfecta entre letrista y expresión por parte de la
intérprete. El LP concluye con
sangre
gitana y mora, donde
Lole se atreve a cantar en árabe y que iniciaría la tradición de
incluir un tema cantado en ese idioma en los elepés sucesivos del
dúo.
Punto
de inflexión en el flamenco y el arranque perfecto de una pareja
cuya actividad artística terminaría en 1995 con un LP en vivo.
Entre medias habría media docena de discos de estudio.